Antes de que las romanos llevaran mulas hacia el norte a través de los Alpes en el siglo I, los caballos eran los únicos animales de monta utilizados por los pueblos de la zona. Así lo revelan los análisis genéticos realizados por un grupo de investigación del ArchaeoBioCenter de la LMU (Universidad Ludwig-Maximilians de Múnich), la Colección Estatal de Paleoanatomía de Múnich y la Universidad de Viena.

Hasta el final de la Edad de Hierro, en el siglo I antes de Cristo, los pueblos de los asentamientos celtas de las estribaciones alpinas del norte criaban exclusivamente caballos. Muy apreciados por los celtas como animales para la élite, los caballos se utilizaban principalmente para operaciones militares.

Cuando los romanos penetraron en las regiones del norte de los Alpes a finales del siglo I a.C. y se establecieron allí, se llevaron mulas de la zona mediterránea. Las mulas eran apreciadas por los militares como animales de carga y de trabajo. Los romanos valoraban estos híbridos de caballo y burro sobre todo por su fuerza, resistencia y seguridad en terrenos montañosos. Además, las mulas pueden sobrevivir con piensos de menor valor y son más resistentes a las enfermedades que los caballos y los asnos.

Una mula en un mosaico bizantino del siglo V | foto dominio público en Wikimedia Commons

Hasta ahora, el inicio de la importancia económica y militar de las mulas para los pueblos de las regiones de asentamiento al norte de los Alpes estaba lleno de incertidumbres. Incluso para los expertos resulta complicado distinguir los restos arqueológicos de los équidos -es decir, caballos, asnos y sus híbridos, mulos y burdéganos-. La mayoría de las partes del esqueleto de los animales de esta familia son demasiado similares.

Un equipo de investigadores de la Cátedra de Paleoanatomía, Investigación de la Domesticación e Historia de la Veterinaria de la LMU, de la Universidad de Viena y de la Colección Estatal de Paleoanatomía de Múnich ha investigado ahora el ADN antiguo de más de 400 équidos procedentes de un asentamiento celta y de siete asentamientos de las provincias del norte del Imperio Romano, el actual sur de Alemania, el este de Suiza y Austria.

Los investigadores compararon los análisis genéticos con los resultados de los métodos tradicionales de identificación de especies: análisis de la morfología, la forma y el tamaño de los dientes mandibulares y de determinados huesos. Sólo se encontraron restos de mulas en los asentamientos romanos. Además, las investigaciones revelaron que las mulas pueden identificarse no sólo a partir de su antiguo ADN, sino también a través de las características de sus dientes premolares en particular.

Sin embargo, la identificación segura de los híbridos de caballo y burro depende del acceso a amplias colecciones de referencia de esqueletos de équidos, para que los investigadores puedan compararlos con los hallazgos arqueológicos, explica Joris Peters, director de la Colección Estatal de Paleoanatomía de Múnich y catedrático de Paleoanatomía de la LMU. El ADN no siempre está lo suficientemente bien conservado en el material arqueológico como para poder identificar a los animales con certeza. Por ello, la creación de colecciones completas de historia natural es también esencial para la investigación de las culturas del pasado.


Fuentes

Ludwig-Maximilians-Universität München | Sharif MB, Mohaseb AF, Zimmermann MI, Trixl S, Saliari K, Kunst GK, Cucchi T, Czeika S, Mashkour M, Orlando L, Schaefer K, Peters J, Mohanesan E (2022). Ancient DNA refines taxonomic classification of Roman equids north of the Alps, elaborated with osteomorphology and geometric morphometrics. Journal of Archaeological Science, Vol. 143, 105624. doi.org/10.1016/j.jas.2022.105624


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