La palabra más larga de la literatura universal aparece en una comedia de Aristófanes escrita en 391 a.C.

Melpómene, musa del teatro | foto javierglezphoto en depositphotos.com

Atenas había perdido la Guerra del Peloponeso frente a Esparta, rindiéndose en el año 404 a.C. Durante un breve período de tiempo la ciudad fue gobernada por los Treinta Tiranos impuestos por los espartanos, aunque tan solo un año más tarde, en 403 a.C. Trasíbulo logró expulsarlos y restablecer la democracia.

Siguieron años difíciles en que Atenas, aliada ahora con sus antiguos enemigos Corinto, Argos y Tebas, se oponía al dominio espartano e intentaba recuperar la hegemonía en el mar. La ciudad estaba empobrecida, los campos destruidos y la explotación de las minas interrumpida.

Por ello el pueblo era partidario de la guerra, que les permitía subsistir, mientras que los ricos se oponían, ya que les exigía desembolsos cada vez mayores. En este ambiente de angustia social y política escribe el comediógrafo Aristófanes su obra Las asambleístas en el año 391 a.C., apenas 13 años después de la derrota ateniense.

Representación de una obra teatral, en un cuadro de Frederic Leighton (1886) | foto dominio público en Wikimedia Commons

La obra, que pretende criticar al gobierno ateniense de la época, cuenta como las mujeres asumen el control e instauran reformas que prohiben la propiedad privada, imponen la igualdad sexual de jóvenes, viejos y feos, y la colectivización de campos, negocios, hijos y esposas.

tendremos especial cuidado en dar copiosamente de todo a todos; de manera que cada cual se retirará del banquete ebrio con su corona y su antorcha. Entonces las mujeres os saldrán al encuentro, cuando volváis del festín, diciendoos: «Ven acá, tenemos una hermosa muchacha.» Aquí hay una, hermosa y blanca como la nieve -les gritará otra desde un piso alto-, pero antes es preciso que compartas mi tálamo.» Los hombres feos seguiréis a los jóvenes gallardos, exclamando: « ¡Eh, tú! ¿A qué tanta prisa? No has de conseguir nada por mucho que corras; la ley nos ha concedido a los feos el derecho de prelación; mientras tanto podéis entreteneros en el vestíbulo, jugando con las hojas de higuera y haciéndoos… caricias.» Vamos, dime, ¿no te agrada este sistema?

Aristófanes, Las asambleístas (Traducción de Federico Baraibar y Zumarraga)
Busto de Aristófanes | foto Alexander Mayatsky en Wikimedia Commons

La obra finaliza con un banquete, el primero organizado por el nuevo sistema político, con el que las mujeres tratan de contentar a todos los asistentes. Para ello elaboran un plato que se compone de numerosos ingredientes diferentes y dispares, con el fin de gustar a todos. Aristófanes emplea aquí un recurso que pretende resaltar de manera humorística ese intento de instaurar la paridad también en la comida, y se inventa el nombre del plato:

Marchad vosotras, ligera y acompasadamente. Pronto se va a servir lopadotemajoselajogaleokranioleipsanodrimipotrimmatosilfiokarabomelitokatakejimenokijlepikossifofatoperisteralektrionoptekefaliokinklopeleiolagoiosiraiobafetraganopterigón. Ya lo sabéis: pronto, amigas mías, coged un plato, sin olvidaros del vaso, y a comer.

Aristófanes, Las asambleístas (Traducción de Federico Baraibar y Zumarraga)

En griego el nombre del plato es λοπαδοτεμαχοσελαχογαλεοκρανιολειψανοδριμυποτριμματοσιλφιοκαραβομελιτοκατακεχυμενοκιχλεπικοσσυφοφαττοπεριστεραλεκτρυονοπτοκεφαλλιο­κιγκλο­πελειο­λαγῳο­σιραιο­βαφητραγανοπτερύγων, y ocupa 6 versos y medio con un total de 171 letras y 78 sílabas.

La plataforma de los oradores en la colina ateniense de Pnyx, lugar de reunión de la asamblea | foto Mirjanamimi en Wikimedia Commons

Desde hace siglos se la considera la palabra más larga de toda la literatura universal (y de la lengua griega), con el añadido de que se encuentra en una obra teatral y por tanto se supone que el actor que interpreta al personaje que la pronuncia debe memorizarla.

No obstante algunas traducciones de la obra de Aristófanes optan por ponérselo más fácil a los actores y sustituyen la palabra por una traducción de los elementos que la componen, más o menos fiel.

El teatro de Dioniso al pie de la Acrópolis de Atenas | foto dronepicr en Wikimedia Commons

En el caso de la traducción de Federico Baraibar y Zumarraga, publicada en 1880, se sustituye por ostras, cecina, rayas, lampreas, sesos en salsa picante, silfio, puerros empapados en miel, tordos, mirlos, palominos torcaces, palomas, crestas de gallo asadas, chochas, pichones, liebres cocidas en arrope y sustancia de alones.

La traducción literal es muy parecida: plato de rodajas de pescado con raya restos de cabeza de tiburón popurrí picante con silfio cangrejo de mar con miel derramada tordo sobre mirlo de mar torcaz paloma cabeza de gallo asada zambullí pichón liebre cocida en vino y crujientes aletas.

Todo ello delicatessen que posiblemente formaban parte de la gastronomía ateniense con el consiguiente toque irónico de Aristófanes.


Fuentes

Zumbrunnen, John. Fantasy, Irony, and Economic Justice in Aristophanes’ Assemblywomen and Wealth. The American Political Science Review, vol. 100, no. 3, 2006, pp. 319–33. JSTOR, jstor.org/stable/27644358 | Aristófanes, Εκκλησιάζουσαι (texto griego) | Henry George Liddell, Robert Scott, A Greek-English Lexicon | Marinos Yeroulanos, A Dictionary of Classical Greek Quotations | Wikipedia