Consejos para viajar con niños a Estados Unidos

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Ya tienes la maleta, el formulario de entrada y salida, el pasaporte y los documentos de vacunación. Añádeles el seguro de salud para viajar a Estados Unidos, fundamental porque allí la sanidad no es pública y cualquier percance puede suponer un gasto enorme (incluso en urgencias), y habrá llegado el momento de la verdad, de emprender la visita a ese país de Norteamérica que llevas tanto tiempo ansiando ver y la única duda que queda es cómo se desarrollará, al llevar contigo a tus hijos.

Las vacaciones con niños no son iguales -ni mucho menos- que las que se hacen solo, en pareja o con amigos. Dependiendo de la edad y del número, la cosa se irá complicando y por eso son bastante frecuentes los artículos con tips para viajar con niños, que tratan de orientar un poco a los padres. Así que, siguiendo esa línea, aquí te dejamos unos cuantos consejos.

1. Permiso de entrada

Al igual que los adultos, todos los niños, incluso los bebés, necesitan la autorización ESTA (Electronic System for Travel Authorization) para entrar en EEUU, ya que se trata de una norma obligatoria para todos los viajeros, tanto si van a quedarse un tiempo (menos de 90 días) como si únicamente hicieran una escala. La antelación mínima son 72 horas.

La ESTA se puede solicitar online en su web oficial por 21 dólares o en otras especializadas; se tramita con cierta rapidez (de uno a tres días), pero es recomendable hacerlo con tiempo por si hay que corregir algún dato.

2. Duración de la estancia

A EEUU conviene ir un tiempo suficiente, mayor que a otros países, habida cuenta de la vasta extensión del territorio y las enormes distancias que hay que salvar si se quieren ver sitios lejanos entre sí. Pero en el caso infantil la necesidad es doble, ya que, especialmente en los que tienen pocos años, no suelen disfrutar -o no por mucho rato- con las que sí gusta a sus padres (parques nacionales, museos, patrimonio histórico…).

Así que es recomendable reservar algo de tiempo de estancia en cada lugar para proporcionar a los hijos alguna diversión apropiada para su edad, que las hay casi siempre.

3. Comidas

En un país como EEUU, sin tradición culinaria autóctona, es posible encontrar todo tipo de gastronomías mundiales, especialmente en las grandes ciudades. Seguro que habrá alguna que guste a los niños, más allá de hamburguesas y pizzas, que son un éxito seguro pero resultará excesivo tenerlas como menú durante quince o veinte días.

En el caso de los bebés, allí no faltan productos para ellos; sin embargo, es probable que noten diferencia en el sabor y los rechacen, así que quizá sea buena idea llevar desde casa, al menos inicialmente (con hijos tan pequeños, los aeropuertos permiten pasar potitos congelados). En otro tipo de cosas, como pañales, no hay problema.

También conviene tener en cuenta un par de detallles más: la costumbre de dejar hasta un 20% de la factura en concepto de propina, si no viene incluida ya, y los horarios comerciales (los restaurantes cierran la cocina hacia las 9:00 o 9:30, aunque siempre se puede recurrir a un diner 24 horas).

4. Alojamientos

En EEUU hay muchos hoteles familiares, a menudo con cierto equipamiento en sus habitaciones (microondas, cafetera, lavandería automática…) y camas muy grandes (suelen ser dos dobles) que sirven también para los bebés, ya que es frecuente que no dispongan de cuna o la cobren aparte (por cierto, las aerolíneas que operan rutas de larga distancia suelen disponer de cunas para el vuelo; hay que reservarlas con antelación… y pagar un suplemento, ya que se colocan en los asientos con más espacio).

En general, los alojamientos estadounidenses tienen una relación calidad-precio menor que en España y Europa porque a la tarifa normal suman las tasas estatales -ojo, no suele advertirse al hacer la reserva- y el coste puede dispararse en un porcentaje considerable (hasta un 18%).

5. Medicinas y salud

Al margen de lo referido antes sobre el seguro médico, que debería incluir cláusula de repatriación y tener una cobertura amplia (la hospitalización es muy cara y una operación simple cuesta decenas de miles de dólares), está la cuestión de los problemillas menores de salud. Con tantas horas de vuelo es probable que el jet lag afecte a toda la familia, pero los pequeños lo sufren más, por lo que hay que asumir que quizá tengan alteraciones de sueño las primeras noches -o más, si son bebés-.

En cuanto a los fármacos, en EEUU se puede encontrar de todo, aunque son más caros y cambian las dosificaciones; es recomendable llevar un botiquín básico, sobre todo si hay bebés de por medio, con clásicos como tiritas, esparadrapos, Betadine, Dalsy, etc.

6. Entretenimientos viajeros

Como decíamos antes, el vuelo dura ocho o nueve horas, volviéndose agotador y en ocasiones aburrido. Si es duro para los adultos más aún para los niños, que no serán capaces de permanecer en los asientos -como tampoco los mayores-, de ahí que las aerolíneas hayan incorporado a sus aviones pantallas con una amplia oferta de películas, series, videojuegos, etc. En caso de bebés, puede que sea preferible volar de noche, para que vayan durmiendo.

Pero, además, los trayectos internos en EEUU también pueden hacerse eternos, por lo que puede ser buena idea llevar juguetes, algún libro y una tablet. Convendría, asimismo y siempre que tengan una edad mínima, tratar de integrar a los niños en la experiencia viajera, no dejarlos entretenerse con eso sin más.

7. Electrónica

Relacionado con el apartado anterior, está el de la electrónica. EEUU es un país de América, donde las cosas son diferentes a Europa. Para empezar, la corriente eléctrica es de 110, no de 220, por lo que será útil un transformador para no eternizarse en la recarga de los aparatos; también un adaptador, ya que allí usan enchufes de clavijas planas.

Por otra parte, las tarifas telefónicas son superiores a las de aquí. Y, para asegurarse de que hay conexión a Internet (aunque en muchos sitios se puede recurrir a la WiFi) para que los niños puedan ver algo online, quizá convendría comprar una tarjeta SIM local.

8. Qué ropa llevar

El consejo básico para el viajero es llevar la indispensable y no cargar demasiado la maleta. Pero, como saben todos los padres, el infantil es un mundo aparte: manchas de comida, roturas… Es casi inevitable tener que comprar algo in situ o hacer alguna colada (cosa fácil porque hay muchas lavanderías automáticas).

Aparte, todo depende de cuál sea el destino exacto y la estación, ya que EEUU es un país muy diverso climáticamente y, por ejemplo, se puede pasar del gélido invierno del interior al calor subtropical de Florida… que a su vez tiene una temporada de huracanes.

9. Dinero

EEUU es un país caro y con niños, mas. Al coste del pasaje transoceánico hay que sumar las noches de hotel más la comida, las entradas a los sitios y, salvo que se vaya a permanecer en la misma ciudad, los desplazamientos internos (en avión, tren o coche de alquiler). Por tanto, hay que llevar dinero (por encima de 10.000 euros es obligatorio declararlo al entrar) y, de hecho, las autoridades exigen solvencia para autorizar la estancia.

Siempre conviene algo en metálico, pero la tarjeta de crédito será la gran herramienta indispensable (mejor varias, por si acaso), pues allí se usa en casi todas partes; eso sí, normalmente está sujeta a considerables comisiones, así que mejor consultar antes en el banco.

10. El idioma

Aunque en EEUU no es difícil encontrar personas que hablen español, especialmente en el sur y en ciudades cosmopolitas como Nueva York o Miami, conviene refrescar los conocimientos de inglés por si es necesario.

En caso de no hablar ese idioma, un buen recurso puede ser llevar un minidiccionario básico o apuntar algunas palabras y/o expresiones importantes, especialmente las relacionadas con los niños: servicios, catarro, talla, piscina, leche, desayuno, juguete, dirección, etc.