¿Ideas para unas vacaciones este verano? Alquila un barco

Foto TSCH Group

Es difícil no rendirse ante la emoción que despiertan los bellos versos de Espronceda en su Canción del pirata, así que tenemos buenas noticias para ti si eres un romántico que sueña con pasar unas vacaciones en la mar y no tienes barco. Con Top Sailing Charter, una agencia de viajes 2.0 especializada en viajes y vacaciones marítimas, puedes ver cumplida esa aspiración sin necesidad de ser propietario ni poseer conocimientos náuticos: simplemente, alquilando un velero vivirás una experiencia inolvidable sintiendo la sensación plena de la navegación por excelencia, a vela. Y entonces, sí, recitar:

Allá muevan feroz guerra / ciegos reyes / por un palmo más de tierra; / que yo tengo aquí por mío / cuanto abarca el mar bravío / a quien nadie impuso leyes

Aunque tengan como denominador común el mar, pasar las vacaciones en un crucero es una cosa y alquilar un barco otra muy diferente. En el primer caso, estarás alojado en lo que en la práctica es un hotel flotante, con servicios y ofertas de ocio a bordo, además de las visitas a tierra en cada escala. Es perfecto si no quieres sentir el balanceo y sí disfrutar de las ventajas de un resort en un entorno distinto que, de paso, facilita conocer otras tierras, aunque a cambio hay cierta masificación.

Pero habíamos acordado que eres de los que buscan algo más, que preferirías percibir la sensación plena de navegar, haciéndolo además impulsado por el viento, como antaño, sin renunciar a algunos placeres a bordo. Es la navegación por excelencia, pura, auténtica, como la Humanidad ha hecho toda su existencia a lo largo de la historia.

Para ese otro tipo de pasajero, para ti, están pensados los alquileres de barcos en sus múltiples variedades modernas, desde catamaranes a goletas, pasando por veleros; si lo prefieres, hay yates y megayates. Recibirás asesoramiento para ayudarte a escoger lo que mejor se adapte a lo que quieres.

Ese abanico tipológico se amplía a otros conceptos, como contratar o no un patrón (dependerá de si posees licencia náutica), hacer otro tanto con tripulación (con o sin servicio de cocina), viajar solo o en grupo y practicar actividades diversas que podrían ser bañarse en el mar, bucear con esnórquel, remar en kayak o paddle surf, etc. Y todo en bañador, básicamente, al menos durante el día; necesitarás poco equipaje. Al fin y al cabo, una diferencia fundamental con el crucero clásico es que viajarás en petit comité. Relajación total, activa o pasiva.

Y del trueno al son violento / y del viento al rebramar, / yo me duermo sosegado, / arrullado por el mar

Los precios dependen de muchas cosas: el tiempo pensado para la singladura (suele ser una semana), el tipo de embarcación elegida, su tamaño y antigüedad, si es temporada alta o baja, la cantidad de pasajeros, el personal que haga falta incorporar… También el combustible que se gaste, pues si no sopla viento suficiente será necesario recurrir al motor. Ah, y normalmente se exige una fianza para prevenir posibles daños.

Pero, sobre todo, influye el itinerario que planees realizar. ¿Entre qué destinos para alquilar un barco puedes elegir? Depende de la compañía y el lugar donde vayas a embarcar, evidentemente. El TSCH Group ofrece una mezcla diversa de cultura, fantástica cocina y hermosas costas, unas españolas y otras en países mediterráneos o incluso en el Caribe. Por ejemplo, en España tienes a tu disposición barcos en más de 320 puertos deportivos repartidos por los casi ocho mil kilómetros de litoral nacional.

Desde ellos podrás descubrir las calas, golfos y playas de las islas más turísticas de Baleares, o sea, Mallorca, Menorca e Ibiza, para visitar Palma, El Arenal, Alcudia, Andratx, Cala d’Or, Pollensa, Port Soller, Port Adriano, Andratx, Valldemossa, an Pastilla, San Antonio, Santa Eulalia de Riu, Formentera, las playas d’en Bossa, Sa Caleta, Cala Molí, Es Cavallet, Cala Conta, la Cala Salada…

Hay más puertos donde alquilar tu barco, por supuesto. Ahí están la belleza abrupta de la Costa Brava (Empuriabrava, Sitges, L’Estartit, Palamós, Roses, Cadaqués, Islas Medes, Calella de Palafrugell, Tossa de Mar, Cala de S´Alquer…) y el atractivo cálido de la Comunidad Valenciana (Valencia, Denia), Andalucía (Huelva), Murcia (Águilas), Cataluña (Barcelona), etc. De hecho, no sólo en el Mediterráneo; también tienes la posibilidad en Canarias (Las Palmas de Gran Canaria, Lanzarote, Tenerife) y Galicia (Vigo). En el enlace anterior se pueden consultar itinerarios.

Si eres de los que aspirar a traspasar fronteras, aunque sean marítimas, serán mares menores del Mediterráneo los que esperan a ser surcados por tu roda. En el Tirreno, Malta, Francia (Córcega), Italia (Cerdeña, Sicilia, Islas Eolias, la costa de la Toscana) y la Costa Amalfitana (Nápoles, Salerno). En el Adriático, Croacia (Split, Dubrovnik, Sibenik, Zadar, costa de Dalmacia, Montenegro). En el Egeo y el Jónico, Grecia (Islas Cícladas, Islas Jónicas, el Dodecaneso). Y en el Egeo y Mármara, Turquía (Costa Turquesa, la llamada Riviera Turca).

No, no olvidamos el otro lado del océano Atlántico, donde el Caribe antillano tiene la ventaja de estar disponible todo el año y ofrecer ese punto exótico y ultra continental que, a lo mejor, buscas: Cuba, Bahamas, Martinica, St. Martin, Grenada, San Vicente, Antigua-Barbuda, Guadalupe, Islas Vírgenes… Hamacas playeras, ruinas mayas, submarinismo o avistamiento de cetáceos son algunas de sus bazas. Espronceda quizá echara de menos a los legendarios piratas caribeños, pero tú estarás libre de ese peligro.

Y para los más ambiciosos están los itinerarios por otros rincones del mundo, en mares lejanos, unos de siete días y otros de catorce: la Polinesia Francesa, las Islas Seychelles, Tailandia, Brasil, México… Un panorama bastante completo en el que lo realmente difícil será decidirse por un destino u otro. Es cuestión de animarse porque no parece probable que salgas decepcionado; alquila un barco hoy mismo y ya estarás plenamente preparado para recitar, con conocimiento de causa:

Que es mi barco mi tesoro,/ que es mi dios la libertad. / Mi ley, la fuerza y el viento, / mi única patria, la mar