Guelta d’Archei, la más famosa laguna del desierto del Sáhara

El guelta d'Archei | foto Desertman en Wikimedia Commons

Un guelta es como se denomina en árabe a una poza, una balsa de agua o una laguna pequeña, independientemente de que sea de carácter estacional, temporal o permanente. Los beréberes y los Tuareg lo llaman agelman, y son frecuentes en los canales de drenaje o wadis del desierto del Sáhara. A veces también se los llama oasis de guelta.

Algunos gueltas pueden ser permanentes si se alimentan de una fuente constante, como un manantial. Otros se crean cuando un río se seca y a lo largo de su curso se forman bolsas de agua o, más frecuentemente, cuando el agua subterránea aflora a la superficie en zonas de depresión, formando piscinas y embalses.

Si se forman sobre cisternas naturales de roca y además están protegidos de la excesiva exposición al sol, los gueltas pueden ser extensos y de duración permanente o estacional larga. Un ejemplo de esto son los gueltas de Adrar de los Iforas, un macizo montañoso de Mali repleto de pilas de bloques erosionados de granito, donde se forman numerosos embalsamientos de agua. Otro, el llamado oasis de Timia, en Níger, que tiene hasta una cascada estacional y es uno de los pocos lugares de la zona donde crecen árboles frutales.

Camellos en el Guelta d’Archei | foto Dario Mensasce en Wikimedia Commons

En las cercanías de algunos gueltas hay grabados y petroglifos en las rocas, lo que indica que existen ya desde muy antiguo y a ellos acudían cazadores-recolectores prehistóricos.

Luego fueron utilizados por los nómadas como abrevaderos para el ganado. Un ejemplo de esto es el guelta de Tikoubaouine en Tassili n’Ajjer, Argelia.

De todos los gueltas que existen en el desierto del Sáhara el más famoso es el Guelta d’Archei, situado en el macizo de Ennedi al noreste de Chad (al sureste de la ciudad de Fada), un enorme baluarte de piedra arenisca con cañones y farallones rodeados de arena.

Otra vista del guelta | foto Homocosmicos en depositphotos.com

La zona es una de las más remotas del planeta, que tan solo las caravanas se atreven a cruzar. De hecho, no hay carreteras que lleven hasta allí, y llegar hasta el lugar es complicado. Se tardan unos cuatro días de viaje en todoterreno, desde Fada o Yamena. Más si el medio empleado es el camello.

Se trata de una pequeña laguna permanente en la que habitan varias especies animales, encajonada en un desfiladero de altos farallones verticales, que le confieren un aspecto de gran impresión visual. Más cuando, durante la estación seca, cientos de camellos se congregan diariamente en busca de la única fuente de agua de la zona.

Uno de los cocodrilos del Guelta d’Archei | foto David Stanley en Wikimedia Commons

El Guelta d’Archei es importante no solo por la espectacularidad de su ubicación, sino también porque es el único lugar del desierto del Sáhara donde sobreviven los cocodrilos (Crocodylus suchus), una especie relacionada con el cocodrilo del Nilo, que antiguamente llegó a ocupar toda la región sahariana e incluso los pantanos y ríos del sur del Mediterráneo.

Además, el entorno del guelta cuenta en la zona denominada Manda Guili con arte pictórico, pinturas y grabados, de más de 8.000 años de antigüedad. Se trata de algunas de las obras mejor conservadas de todo el macizo, debido a su posición elevada que impide la erosión.

El macizo de Ennedi cuenta con al menos veinte manantiales perennes o semiperennes, varios otros gueltas y charcas, pero que apenas alcanzan más de unas decenas de metros de extensión durante la estación seca. Se cree que gran parte de la arena del Sáhara procede de la erosión de las estructuras geológicas de esta zona.

El Guelta d’Archei | foto Sherif Ali Yousef en Wikimedia Commons

Fuentes

UNESCO | African Parks | British Museum | Google Arts & Culture | Wikipedia