10 consejos para viajar con lentillas y gafas

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Los usuarios de gafas y/o lentes de contacto saben que en sus viajes no pueden preparar un equipaje normal, sino que necesitan prestar una atención especial a ese aditamento que necesitan para ver mejor. Es algo que resulta un tanto ajeno a quien no sufre problemas de visión, pero no a quienes sí deben estar pendientes de esas cosas, aún cuando en caso de necesidad siempre podrían recurrir a la página número uno para comprar a domicilio esos productos: Vision Direct España. En cualquier caso, vamos a dejar diez consejos que resultarán útiles para viajar con lentillas y gafas.

1. Llevar las lentillas en el equipaje de mano

Viajar con lentillas implica un poco más de complejidad que con gafas por las cosas que el usuario ha de llevar consigo. Para empezar, el estuche donde debe guardarlas y que no se debe olvidar bajo ningún concepto porque es posible que en destino no encuentre la forma de adquirir otro, tal cual se puede decir de los líquidos (o el líquido, si se usa la solución única).

Lo mejor es llevarlo todo en el equipaje de mano por si se pierden las maletas, lo que implica que los frascos no superen los cien mililitros y guardarlos en un neceser cerrado y transparente por las normas de seguridad; hay packs a la venta con ese fin, con un kit de todo lo necesario. Si al frasco del producto le queda poco contenido, es mejor no arriesgarse a que se acabe durante el viaje y llevar uno nuevo.

2. Llevar lentes desechables de sobra

Lo anterior sirve para quienes utilicen lentes de contacto permanentes o temporales (las hay para períodos más cortos como un mes, una semana…), pero quien use las desechables, que se tiran al final de cada jornada, tendrá una preocupación menos… o no, ya que habrá de llevar pares para todos los días que dure su viaje.

En este último caso, sería recomendable que no limitara su número al período de ausencia sino que llevara algunas más, por si acaso; seguramente todos habrán perdido alguna lente al ponerla o quitarla. No faltan ofertas en el precio de lentillas diarias.

3. Hidratar los ojos con lágrimas artificiales

Huelga comentar que para esa operación de quita y pon es inexcusable lavarse bien las manos previamente; a nadie le haría gracia sufrir una infección ocular en vacaciones y, en cualquier caso, hay que procurar evitar tocar los ojos en la medida de lo posible.

Para evitar frotarlos en caso de picor, lo mejor son las lágrimas artificiales, muy útiles también para aliviar la sequedad que produce el interior de los aviones y que, por cierto, afecta a todos (por lo que las lágrimas son recomendables para todos). Suelen venir en cápsulas monodosis o pequeños botes dosificadores, perfectos ambos para ocupar apenas espacio en el mencionado neceser.

4. No usar lentillas demasiado tiempo en los trayectos

Como cabe deducir, durante los trayectos lo ideal sería no usar lentillas, debido al ambiente seco que suelen tener los medios de transporte, sobre todo los aéreos, o recurrir a lentes de hidrogel de silicona, que son más finas y permiten una mayor oxigenación ocular, pudiendo usarlas hasta doce horas seguidas (aunque a bordo es mejor no llegar a tanto).

En todo caso, si se llevan conviene que sea en trayectos no superiores a cuatro horas y procurando efectuar hidratación. Y si ya en destino la idea es disfrutar de la noche, aparte de ni pensar siquiera en dormir con lentes, sería bueno descansar los ojos de ellas al día siguiente.

5. Probar lentillas con filtro UV

Al usuario de lentes de contacto, las gafas de sol no le resultan tan engorrosas como al que lleva gafas normales. Sin embargo, ahora hay una forma de protegerse del sol sin necesidad de ellas: las lentillas con filtro UV, que bloquean hasta el noventa por ciento de rayos UVA y el noventa y nueve por ciento de rayos UVB, protegiendo los ojos de las posibles quemaduras, cataratas o degeneración macular que suele producir una exposición prolongada a los rayos solares. Aún así, es aconsejable llevar gafas ahumadas encima.

6. Llevar gafas de repuesto

Las gafas resultarán imprescindibles tanto para unos como para otros, ya que los oftalmólogos recomiendan no usar lentillas todo el día. En ese sentido, el final de la pandemia y de la obligatoriedad de usar mascarilla será como una bendición, pues, a pesar de los trucos y productos que han circulado durante ese tiempo, lo cierto es que la mayoría de los miopes, hipermétropes y astigmáticos tuvieron que lidiar con el continuo empañamiento de los cristales.

Ello supuso un plus de esfuerzo y paciencia a la hora de viajar, dado que limitaba el entretenimiento durante las largas horas de trayecto en tren, avión o autobús. Pero es conveniente llevar unas de repuesto, por si hay una rotura.

7. Apuntar palabras y expresiones en el idioma de destino

En efecto, las gafas de repuesto ahorrarán muchos problemas en caso de rotura de las habituales, especialmente si la estancia es en el extranjero y no se domina el idioma local. Aún así, es probable ceder a la tentación de dejarlas en el hotel, por lo que si el incidente sorprende al usuario en esa situación y su problema de visión es importante, una buena idea podría ser llevar apuntadas las direcciones más señaladas (hotel, museos, paradas de bus o metro…) e incluso un pequeño vocabulario básico para mostrar (transporte, precio, horario y similares) con frases frecuentes de ese mismo tipo.

8. Comprar gafas de sol seguras

Otra cuestión típica es combinar las gafas de visión con las de sol, necesarias en lugares donde haya mucha luz, especialmente los de playa y nieve por su efecto espejo. Hay dos opciones al respecto: incorporar unos cristales ahumados de quita y pon a la montura normal o llevar una gafas de sol graduadas (en este caso eso obligará a usarlas todo el día, aún cuando el cielo esté nublado).

Por supuesto, siempre hay que comprar unas homologadas, que cubran bien todo el ojo, filtren adecuadamente los rayos ultravioleta y tengan el grado de oscuridad apropiado para el uso que se les va a dar. Son una alternativa a las lentillas con filtro UV

9. Limpiar las gafas a diario

En cuanto a su limpieza, obviamente no requiere tanto cuidado como las lentes de contacto, pero es recomendable pasarles diariamente una toallita húmeda o, al menos, el paño que suele venir en el estuche. Por cierto, el estuche no debe ser únicamente un medio de transporte; también debe utilizarse para guardar las gafas por la noche, de modo que no acumulen polvo y estén protegidas de caídas.

10. Usar gafas de natación graduadas

La playa y la piscina no son precisamente los sitios más cómodos para llevar gafas o lentillas. En el primer caso, que haya que bañarse con la visión limitada, y, en el segundo, con el riesgo de perder una lentilla en el agua (o arriesgarse a una infección si no se lavan o desechan después), limita bastante el disfrute pleno del momento y se une a tener que usar cristales ahumados sobre los normales o la molesta entrada de arena en el ojo.

Por eso encargar unas gafas de natación graduadas puede ser una buena solución para el baño. Las hay para miopía, hipermetropía y astigmatismo.