El 9 de octubre de 1623 nacía en la localidad de Pittem (actual Bélgica) Ferdinand Verbiest. De sus primeros años apenas se sabe que estudió en Brujas, Cortrique y Lovaina, humanidades, filosofía y matemáticas. El 2 de septiembre de 1641 ingresó en la Compañía de Jesús, que lo envió a Sevilla para estudiar teología. En la ciudad hispana fue ordenado sacerdote en 1655 a la edad de 32 años. En Roma completó su formación estudiando astronomía.

Lo que Ferdinand quería era ser misionero en Centroamérica, pero la Compañía tenía otros planes para él. El protestantismo estaba mermando las filas de católicos en Europa y la Iglesia puso sus miras en el Lejano Oriente para seguir sumando. Así que el 4 de abril de 1657 se embarcó desde Lisboa con destino China acompañado por otros 35 misioneros y el virrey portugués de las Indias.

Cuando el barco llegó a Macao el 17 de julio de 1658 solo diez de los pasajeros, incluido Ferdinand, seguían con vida. Desde esa fecha hasta 1660 se encargó de la misión de Shaanxi. En ese año fue nombrado ayudante del padre Johann Adam Schall von Bell, que era director del Observatorio Astronómico de Pekín. Sin embargo al año siguiente la situación política derivó en una persecución de los jesuitas, que fueron obligados a exiliarse en Canton, donde falleció von Bell.

Retrato de Ferdinand Verbiest | foto dominio público en Wikimedia Commons

En 1669 el emperador Kangxi, que tenía 15 años, fue informado de que se habían encontrado graves errores en el calendario para 1670, elaborado por el astrónomo chino Yang Guangxian (uno de los principales oponentes de los jesuitas). Así que convocó una prueba pública para comparar los méritos de la astronomía china y la europea, en la que debían enfrentarse Yang y Verbiest.

La prueba consistía en predecir tres cosas: la longitud de la sombra proyectada por un gnomon al mediodía de un día determinado; las posiciones absolutas y relativas del Sol y los planetas en una fecha determinada; y la hora exacta de un eclipse lunar previsto. Verbiest se impuso en las tres, gracias sobre todo a que tenía acceso a las Tablas Rudolfinas (el catálogo estelar y las tablas planetarias publicadas por Kepler en 1627) y al uso de telescopios.

El emperador nombró a Ferdinand Verbiest director del Observatorio Astronómico de Pekín, y los jesuitas exiliados fueron autorizados a regresar a sus misiones. Verbiest corrigió el calendario, al que Yang había añadido un mes extra de forma innecesaria para ocultar otros errores y alinear los meses lunares con el año solar.

Los instrumentos de Verbiest en el Observatorio Astronómico de Pekín | foto Wellcome Images en Wikimedia Commons

A partir de ahí se convirtió en maestro del emperador, enseñándole geometría, filosofía y música, y le acompañaba en sus frecuentes expediciones por el imperio. Verbiest se dedicó a numerosos proyectos. Tradujo al manchú los primeros seis libros de Euclides, construyó un acueducto, fundió 132 cañones para el ejército imperial y hasta diseñó un carro de combate.

También creó nuevas cartas estelares, que permitieron al emperador saber la hora por la noche, y elaboró una tabla con todos los eclipses solares y lunares de los siguientes 2.000 años. Luego se afanó en reconstruir y mejorar el Observatorio Astronómico, cuyas obras finalizaron en 1673.

Algunos de los instrumentos creados por Verbiest siguen en lo alto del Antiguo Observatorio Astronómico de Pekín | foto me en Wikimedia Commons

Estimando que todos los instrumentos del observatorio estaban obsoletos, los trasladó a un museo y diseñó seis nuevos:

  • Una montura altazimutal para telescopios, que permite medir la posición de los cuerpos celestes en relación con el horizonte celeste y el cenit.
  • Un globo celeste de dos metros de diámetro, usado para cartografiar e identificar objetos celestes.
  • Una esfera armilar eclíptica también de unos dos metros de diámetro, utilizada para medir la diferencia de longitud eclíptica y las latitudes de los cuerpos celestes.
  • Una esfera armilar ecuatorial de igual tamaño, usada para medir el tiempo solar verdadero y la diferencia de ascensión recta y declinación de los cuerpos celestes.
  • Un cuadrante altazimutal, de dos metros de radio, para medir altitudes o distancias cenitales de los cuerpos celestes.
  • Y un sextante de 2,44 metros de radio, para medir el ángulo de elevación de un objeto celeste sobre el horizonte.

Todos estos instrumentos eran muy grandes, estaban hechos de latón y profusamente decorados con motivos orientales, con enormes dragones de bronce a modo de soportes. A pesar de su tamaño y su peso, eran fáciles de manipular, lo que demuestra la gran habilidad de Verbiest para el diseño mecánico.

También se sabe que experimentó con el vapor para impulsar barcos, y hacia 1672 diseñó, como juguete para el emperador, un vehículo propulsado por vapor. Lo describe en su manuscrito Astronomia Europea (finalizado en 1681 y publicado en Alemania en 1687), donde Verbiest utiliza por primera vez en la historia el término motor con su significado actual.

El vehículo a vapor de Verbiest | foto dominio público en Wikimedia Commons

Según escribió, con un solo llenado de carbón el vehículo era capaz de moverse más de una hora. Aunque por su pequeño tamaño de apenas 65 centímetros de largo no estaba pensado para transportar pasajeros, fue el primer vehículo capaz de moverse por la fuerza de un motor autónomo.

Dado que todavía no se había inventado la máquina de vapor, Verbiest se basó para su diseño en la eolipila de Herón de Alejandría, el matemático griego del siglo I d.C. El vapor era generado en una caldera en forma de bola, y salía por un tubo en la parte superior desde donde se dirigía a una sencilla turbina que accionaba las ruedas traseras.

No obstante, se desconoce si el diseño de Verbiest llegó a construirse, pues ninguna otra fuente lo menciona, ni ha llegado hasta nosotros ningún dibujo auténtico de él. Si así hubiera sido, y Verbiest tenía a su disposición artesanos metalúrgicos chinos capaces de construir instrumentos de precisión, sería el primer vehículo autopropulsado de la historia.

La réplica del globo celeste en el exterior del Instituto Verbiest de la Universidad de Lovaina | foto FrDr en Wikimedia Commons

Ferndinand Verbiest pasó el resto de su vida en Pekín, y falleció el 28 de enero de 1688, de las heridas sufridas al caer de un caballo. Fue enterrado en el cementerio jesuita de Zhalan, cerca de su amigo y maestro Johann Adam Schall von Bell. Fue el único occidental en toda la historia de China al que un emperador concedió un nombre póstumo: Nan Huairen.

En 1988 el gobierno chino donó una réplica exacta del globo celeste de Verbiest a la Universidad de Lovaina (Bélgica), que hoy puede verse en el exterior del instituto que lleva el nombre del jesuita. Pesa 3.850 kilogramos y tiene un total de 1.888 estrellas y cuerpos celestes grabados en bronce, el número conocido cuando Verbiest lo creó.


Fuentes

Ferdinand Verbiest, a Jesuit scientist in China (Fairfield University) | Ferdinand Verbiest (Catholic Encyclopedia) | Noël Golvers, Ferdinand Verbiest, S.J. (1623-1688) and the Chinese Heaven | Richard Shelton Kirby, Engineering in History | KU Leuven | Wikipedia


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