Los petroglifos del Túmulo Real de Kivik en Suecia, la tumba de un jefe nórdico que viajó a Grecia en la Edad del Bronce

Los petroglifos del túmulo de Kivik, Suecia | foto Cirre1 en Wikimedia Commons

Cerca de la localidad de Kivik y a unos 320 metros de la costa en Escania, el extremo sur de Suecia, hay un túmulo circular que los habitantes del lugar utilizaban como cantera desde hacía siglos. En 1748 la cantera había llegado hasta el interior del túmulo, y dos agricultores que habían ido a por piedra se llevaron una sorpresa al retirar unos bloques y descubrir que bajo ellos había un enorme hueco.

Resultó ser una cámara funeraria de 3,25 metros de longitud, orientada de norte a sur y cuyo piso estaba formado por enormes losas de piedra a modo de cistas (cuatro piedras verticales sobre las que se coloca otra a modo de tapa).

Pensando que debajo debía haber un gran tesoro, levantaron las losas. No se sabe con seguridad si encontraron algo de valor, pero lo que había allí debajo no era sino una tumba de la Edad del Bronce.

Vista aérea del túmulo de Kivik | foto L.G.foto en Wikimedia Commons

De lo que sí se percataron es que las losas tenían grabados unos extraños dibujos. Aun así, no les dieron demasiada importancia, partieron algunas y se las llevaron para usarlas como material de construcción. Durante algún tiempo la gente siguió llevándose piedras del túmulo como si nada.

Habría que esperar hasta 1931 para que una excavación arqueológica exhaustiva, a cargo de Gustaf Hallström, examinase el lugar. Resultó ser uno de los más grandes enterramientos de la Edad del Bronce nórdica, datado hacia el año 1400 a.C.

No solo eso, se trataba de un enterramiento doble, ya que se encontró una segunda cámara más pequeña de 1,2 metros de largo por 0,65 de ancho, igualmente con losas a modo de cistas. Por ello, debido a la grandiosidad del túmulo (que tiene 75 metros de diámetro y es uno de los mayores de Escandinavia), a la primera se la denominó la Tumba del Rey, y a la segunda la Tumba del Príncipe.

Los petroglifos en las piedras de Kivik | foto Uwe Glaubach en Wikimedia Commons

Estudios recientes de los restos óseos encontrados indican que al menos cuatro personas, casi todos adolescentes, fueron inhumados en la tumba en diferentes periodos de la Edad del Bronce Temprana.

Si alguna vez habían contenido algún objeto, estos habían desaparecido hacía mucho tiempo a manos de los buscadores de tesoros. Pero otro igualmente importante e interesante para los arqueólogos había permanecido casi intacto: las losas de las tumbas contenían grabados petroglifos con representaciones de personas, pájaros y peces, barcos, lures (instrumentos de forma curva), símbolos y un carro con ruedas de cuatro radios tirado por dos caballos, en lo que parece representar una ceremonia religiosa o una especie de procesión.

Detalle de las losas con los grabados | foto Bengt A Lundberg / Riksantikvarieämbetet en Wikimedia Commons

El encuadre de las figuras en los grabados es muy especial, desconocido en la Edad del Bronce escandinava, lo que diferencia estos petroglifos de otros de ese mismo periodo como los del túmulo de Sagaholm, en la localidad de Jönköping. Por el contrario la representación de los caballos sí es consistente con hallazgos similares en el propio Sagaholm, Tagaborg, Trundholm y Klinta, lo que sugiere una tradición estilística uniforme en el sur de Escandinavia.

En cuanto a los símbolos que aparecen en los petroglifos, algunos investigadores los relacionan con los viajeros comerciales de las culturas del alto Mediterráneo de la época. Así, las personas enterradas en el túmulo de Kivik habrían tenido una función en este contacto a larga distancia.

El interior del túmulo | foto Uwe Glaubach en Wikimedia Commons

Un ejemplo sobresaliente de un jefe nórdico de la Edad del Bronce que regresa a casa de viajes lejanos con todo tipo de nuevos conocimientos sagrados (y un carro), lo que le asegura una posición extraordinaria en la sociedad y en la muerte, es la tumba de Kivik en Escania, con sus singulares piedras pictóricas

Klavs Randsborg, Kivik. Archaeology & Iconography

Kristian Kristiansen y Thomas Larsson, entre otros, sostienen que los símbolos de hachas dobles y lanzas estarían influenciados por los símbolos reales hititas. En otros de los grabados los carros, toros y procesiones se relacionarían con el mundo micénico. Incluso comparan la estilización de los personajes de la procesión con representaciones similares en objetos de la misma época procedentes de Tirinto y otros lugares micénicos.

Comparación de los petroglifos con un sello del siglo XV a.C. procedente de Tirinto, Grecia | foto Kristian Kristiansen y Thomas B. Larsson

Después de las excavaciones, que finalizaron en 1933, el túmulo y las tumbas fueron restaurados. La reconstrucción se basó principalmente en grabados del siglo XVIII y en suposiciones de los arqueólogos, por lo que el resultado podría no corresponder con el estado original del complejo. Algunos estudiosos sugieren que la altura interior debía superar ampliamente los 3,5 metros actuales.

Para poder acceder al interior se construyeron una entrada y un túnel, que permiten a los visitantes contemplar in situ las tumbas y los petroglifos, dispuestos tal y como debieron estar originalmente. Desde 2021 el lugar está cerrado al público temporalmente, parece ser que por riesgo de derrumbe.


Fuentes

Kristian Kristiansen, Thomas B. Larsson, The Rise of Bronze Age Society: Travels, Transmissions and Transformations | Klavs Randsborg, Kivik. Archaeology & Iconography. Acta Archaeologica 64, 1, 1993. København : Handelshøjskolens Forlag, 1994. 147 p. | Terry Gunnell, The Origins of Drama in Scandinavia | Andreas Toreld & Tommy Andersson, Ny dokumentation av Kiviksgravens hällbilder | Kiviksgraven (Sitio Oficial) | Wikipedia