Los Æsir y los Vanir, los dos grupos de dioses del panteón nórdico

Las manzanas de Iðunn mantenían jóvenes a los dioses, en un cuadro de James Doyle Penrose | foto dominio público en Wikimedia Commons

El panteón de la mitología nórdica surgió de una guerra entre dos grupos de dioses, los Æsir y los Vanir, de cuyo enfrentamiento y posterior unión y mezcla nos hablan de manera fragmentaria las fuentes como el poema Völuspá recogido en la Edda Poética, el libro Skáldskaparmál de la Edda prosaica y la Saga de los Ynglings, todas ellas escritas en el siglo XIII (las dos últimas por el famoso poeta e historiador islandés Snorri Sturluson.

Odín arrojó una lanza, la tiró sobre la multitud; que seguía siendo la primera guerra en el mundo, el muro de defensa del bastión de los Æsir fue roto; los Vanir, indomables, estaban pisoteando la llanura.

Völuspá, Edda Poética

Los estudiosos siguen debatiendo si este conflicto, que fue un acontecimiento seminal de la mitología nórdica, tiene raíces históricas o pertenece exclusivamente a la imaginación. Pero en lo que sí parecen estar de acuerdo es que los Vanir eran los dioses de pueblos pre-indoeuropeos, asociados a cultos de la fertilidad, que en un momento dado sufrieron la invasión de tribus indoeuropeas que traían consigo los dioses de un nuevo culto más relacionado con la guerra, los Æsir. Estos fueron incorporados al panteón en lugar de suplantarlos.

El Valhala, cuadro de Karl Ludwig Prinz | foto dominio público en Wikimedia Commons

La guerra entre ambos finalizó con tratados de paz, intercambio de rehenes e incluso con matrimonios entre ellos, por lo que en ocasiones es difícil distinguir cuales de los moradores de Asgard pertenecían a uno y otro grupo. Los tres primeros Æsir son los tres hijos de Bor, Odín y sus hermanos Vili y Vé.

Los primeros Vanir son Gullveig (cuyo maltrato por los Æsir originó el conflicto), Njörðr (dios de la tierra fértil y del mar) y sus hijos Freyr y Freyja, quienes se unen a los Æsir como rehenes tras la guerra; Kvasir, el más sabio de todos los dioses, y Lytir el adivino. John Lindow y otros autores también incluyen entre los Vanir a Heimdal, el dios guardián hijo de Odín y las nueve doncellas de las olas (Egia, Augeia, Ulfrun, Aurgiafa, Sindur, Atla, Iarnsaxa, Gjálp y Greip).

Los Æsir además obtienen de Iðunn, que es una Vanir, las manzanas con las que consiguen mantenerse siempre jóvenes, aunque pueden morir, como ocurrirá con muchos de ellos en el Ragnarök.

Njörðr, grabado de W. G. Collingwood | foto dominio público en Wikimedia Commons

Juntos, Æsir y Vanir, lucharán contra sus primos los jotun, los gigantes de hielo que tienen una fuerza sobrehumana, aunque en ocasiones se mezclan e incluso se casan con ellos. Por ejemplo, Thor es hijo de Odín y la jotun Jörð. Estos viven en la fortaleza Utgard situada en el Jötunheim, otro de los nueve mundos de la cosmología nórdica, separado de Asgard y de Midgard (el mundo de los humanos).

Freyja, ilustración de Helen Stratton | foto dominio público en Wikimedia Commons

No siempre son literalmente gigantes, a veces tienen el mismo tamaño que los Æsir y los Vanir, como es el caso de Loki que era un jotun, o incluso pueden tener forma no humanoide, como los hijos de Loki, la serpiente Jörmundgander y el lobo Fenrir.

Aunque los Vanir viven en Asgard con los Æsir, su hogar está en Vanaheim (aunque nunca se menciona exactamente donde se encuentra situado), el lugar al que regresarán tras el Ragnarök, tal y como se cuenta de Njörðr en la Edda poética:

En Vanaheim los poderes sabios lo crearon, y a los dioses les dio un rehén. En la disolución del mundo, volverá a los sabios Vanir.

Algunos estudiosos opinan que Vanaheim es un invento de Snorri, como contrapartida a Asgard. Otros creen que en realidad la mitología nórdica incluía nueve mundos: Asgard, Álfheimr, Midgard, Jötunheimr, Svartálfaheimr, Niflheim, Múspellsheimr, Vanaheim y posiblemente Niðavellir.

Heimdal, ilustración de Dorothy Hardy | foto dominio público en Wikimedia Commons

Históricamente el debate entre los estudiosos sobre los Vanir ha girado en torno a la cuestión de si éstos son el reflejo de un supuesto encuentro histórico entre diferentes pueblos en el pasado antiguo o una extensión de la mitología protoindoeuropea en la que tal narración puede haber existido, por complejas razones sociales, entre los primeros pueblos indoeuropeos, y que posteriormente se extendió a sus descendientes.


Fuentes

Carolyne Larrington, ed., The Poetic Edda | Georges Dumézil, Los dioses de los germanos: ensayo sobre la formación de la religión escandinava | John Lindow, Norse Mythology: A Guide to Gods, Heroes, Rituals, and Beliefs | Wikipedia