Kropfenstein, el castillo construido en la pared de un acantilado

El castillo de Kropfenstein | foto Adrian Michael en Wikimedia Commons

La comuna suiza de Waltensburg, situada en el cantón de los Grisones en el centro-este del país y que hoy cuenta con apenas 300 habitantes, fue durante la Edad Media tan importante como para llegar a albergar cuatro castillos: Jörgenberg, Grünenfels, Vogelberg y Kropfenstein.

De ellos apenas quedan las ruinas. Sin embargo el de Kropfenstein es especialmente interesante porque fue construido en la pared de un alto acantilado a 1.130 metros de altitud. Aunque es cierto que en muchos lugares de todo el mundo existen monasterios y otras edificaciones levantadas en emplazamientos similares, Kropfenstein destaca sobre ellos por ser una construcción de carácter defensivo y tres pisos de altura.

Se le considera por tanto un castillo rupestre (existen otros ejemplos de castillos rupestres construidos en cuevas en Suiza), ya que utiliza la roca natural de la espectacular pared vertical como parte importante de su fábrica.

Interior del castillo | foto Adrian Michael en Wikimedia Commons

Su propio nombre, que ya aparece mencionado en algunos documentos medievales del siglo XIV, hace referencia a su disposición dado que la palabra alemana Kropf significa brote o crecimiento, resaltando su aferramiento o resalte de la pared rocosa.

No se sabe en que año se construyó, pero los investigadores han llegado al consenso de situarlo a comienzos del siglo XIV, y más concretamente hacia 1312, gracias a la datación dendrocronológica de las vigas de madera que aun quedan.

Consta de un solo edificio de planta irregular que se levanta en el interior de una cueva estrecha y alargada, como una especie de nido de águila, al borde del acantilado vertical de paredes muy inclinadas.

Planta del castillo de Kropfenstein | foto Adrian Michael en Wikimedia Commons

Gracias a la cubierta protectora formada por la roca, que cubría la mayor parte del castillo, la obra de mampostería sufrió poco las inclemencias del tiempo, por lo que todavía revela un número considerable de detalles dignos de ver.

Toda la parte oriental es tan estrecha, apenas 1,5 o 2 metros de ancho, que debió servir para almacén o labores defensivas. La pared sur se quiebra varias veces, adaptándose al curso natural de la roca, y en ella hay numerosas ventanas abocinadas para la iluminación interior, y otras cuadradas con aberturas más grandes, de uno 70 por 50 centímetros.

Restos de muros y mampostería | foto Agnes Monkelbaan en Wikimedia Commons

La zona occidental del complejo, cuyo interior tiene unos 6 metros de anchura, era la destinada a viviendas. En ella había ventanas con nichos para sentarse, y decoración artística de relieves y posiblemente pinturas. Quedan restos de antiguas vigas de madera, que presentan evidencias de haber sido serradas, lo que indicaría que en algún momento se proyectó demoler la construcción

En cuanto a quienes lo construyeron, los investigadores opinan que pudo ser residencia de una familia noble que controlaba el territorio de las comunas de Waltensburg y Luven, proporcionando alguaciles y jueces de tierras. Posiblemente una rama menor de la familia, que tomó su nombre del castillo (o lo adquirió) se asentó en él, mientras que la rama principal seguía residiendo en la cercana Luven.

Otra vista del castillo | foto Adrian Michael en Wikimedia Commons

Varios individuos apellidados von Kropfenstein aparecen en la documentación medieval, entre ellos un juez llamado Bürklín von Cropfenstein en 1335, un juez episcopal de nombre Albrecht von Kropfenstein en 1396, un tal Florin von Kropfenstein en 1401, y Hans von Kropfenstein en 1437. Está documentada igualmente la venta de algunas propiedades por parte de Clara von Kropfenstein en 1433.

El camino de acceso al castillo | foto Adrian Michael en Wikimedia Commons

Los últimos, y más conocidos Kropfenstein, fueron Marquart (juez de la Liga Gris en 1438-1443) y Jörg, un noble terrateniente que en 1473 debió ser el último de la dinastía y posiblemente el último también en poseer o habitar el castillo, que quedó abandonado y comenzó un lento proceso de deterioro.

Aunque mientras estuvo activo fue uno de los castillo de acceso más difícil de la zona por su singular emplazamiento, llegar hasta él hoy es relativamente fácil, pues hay un sendero que parte del pueblo de Waltensburg y finaliza en el castillo en apenas 15 minutos de caminata. Este camino, algo empinado y excavado en la roca en sus tramos finales, fue ensanchado y asegurado con barandillas en la década de 1950.


Fuentes

Swiss Castles | Grottenburg Kropfenstein (Burgenwelt) | Maria-Letizia Boscardin, Kropfenstein | Sidney Toy, History of Fortification from 3000 BC to AD 1700 | Armin Tuulse, Castles of the Western World: With 240 Illustrations | Wikipedia