Descubierta en Tarquinia una nueva tumba etrusca con un gran ajuar

Exterior de la tumba | foto Soprintendenza Archeologia Belle Arti Paesaggio Etruria Meridionale

El pasado otoño, una campaña de excavación de urgencia llevada a cabo por la Superintendencia sacó a la luz un núcleo de diez enterramientos etruscos, fechables entre los periodos villanoviano y arcaico (siglos VIII-V a.C.), en el corazón de la necrópolis de Monterozzi, a unas decenas de metros de la Tumba de los Toros y de la Tumba de los Augures.

Ahora, tras los primeros trabajos de restauración, se revelan por fin algunos de los sorprendentes descubrimientos realizados en una de las tumbas.

Las obras eran necesarias para asegurar una serie de cavidades que se habían abierto como consecuencia de un arado excesivo en un terreno privado, cuyo interés arqueológico era bien conocido.

Foto Soprintendenza Archeologia Belle Arti Paesaggio Etruria Meridionale

Desgraciadamente, como suele ser inevitable en el caso de enterramientos tan cercanos a la superficie y accesibles desde la carretera, todos los contextos ya habían sido accedidos en el pasado, para retirar el ajuar funerario, en algunos casos con efectos devastadores debido al derrumbe de las bóvedas y los muros.

Sin embargo, los arqueólogos de la empresa EOS ARC, encargada de los trabajos, tuvieron suerte: uno de los complejos funerarios, de hecho (el más cercano a la carretera, desde el que se iniciaron las investigaciones), sí había sido «visitado», pero en la antigüedad, por profanadores interesados en obtener metales preciosos en lugar de cerámicas y otros objetos funerarios.

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Esta circunstancia permitió recuperar decenas de piezas cerámicas y otros objetos y reunir información sobre el contexto original.

La tumba se remonta a la primera mitad del siglo VII a.C. – explica Daniele Federico Maras, funcionario de la Superintendencia para el territorio de Tarquinia – Es de tipo «gemelo», es decir, formado por dos cámaras independientes una al lado de la otra, casi idénticas entre sí y abiertas al suroeste en otros tantos vestíbulos abiertos, a los que se accede por una empinada escalera.

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El techo de ambas cámaras es del tipo de hendidura, con una bóveda ojival tallada en la roca, cerrada en la parte superior por una serie de losas de nenfro (un tipo de roca volcánica), mientras que a lo largo de la pared izquierda hay un lecho que, en el caso de la cámara más septentrional, está decorado con patas en relieve.

Las puertas estaban selladas con losas de nenfro, que eran perforadas por los clandestinos de antaño para acceder a las tumbas, y volvían a cerrarse cuidadosamente tras el saqueo, en una inusual demostración de respeto por los difuntos. Pero, por desgracia, en el caso de la cámara norte, la resistencia de la losa llevó a los profanadores a eliminar dos bloques del techo, lo que provocó su derrumbe con el tiempo.

Debajo de los escombros de la que ya se conoce como Tomba Gemina y rebuscando entre la tierra suelta, los arqueólogos recogieron fragmentos de vasijas de pasta pulida, a veces con decoraciones incisas o formas configuradas; una estatuilla de arcilla que representaba a una mujer llorando; varios vasos buccheros etruscos con motivos geométricos grabados y pintados, entre ellos algunas piezas decoradas por el llamado Pintor de las Palmas; antiguas copas eubeas; diversos elementos de madera y hierro; los fragmentos de una fina lámina de oro, evidentemente el residuo de un precioso revestimiento, que los antiguos profanadores habían robado.

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Todo el material se encontró destrozado, comenta Maras, probablemente roto intencionadamente por los excavadores clandestinos para buscar tesoros imaginarios escondidos en las vasijas. Sin embargo, por suerte, los fragmentos quedaron en el suelo y ahora se están restaurando finalmente, para devolverlos al uso público.

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La Superintendencia, de hecho, ha ordenado que la Tomba Gemina se deje a la vista al final de la excavación y está planeando asegurarla con una cubierta adecuada, para que pueda ser abierta a los visitantes. Mientras tanto, continúan los largos trabajos de conservación de los hallazgos, al final de los cuales será posible devolverlos al pueblo de Tarquinia y al público, con la exposición de todo el contexto funerario.


Fuentes

Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio per la Provincia di Viterbo e per L’Etruria Meridionale