La historia de los caballos de la basílica de San Marcos de Venecia, la única cuadriga de bronce que queda de la Antigüedad

Los caballos (réplicas) en la fachada de San Marcos | foto Nino Barbieri en Wikimedia Commons

En la galería sobre la portada de la basílica de San Marcos en Venecia hay cuatro grandes esculturas de equinos conocidas popularmente como los Caballos de San Marcos. Estas esculturas son más antiguas que la propia basílica, pues proceden del hipódromo de Constantinopla.

Formaban parte de un monumento escultórico que representaba una cuadriga completa, similar a las que adornaban otros edificios antiguos como por ejemplo el Mausoleo de Halicarnaso. No se sabe exactamente dónde estaba situada esta cuadriga originalmente, pero se cree que debió coronar un arco de triunfo u otro edificio público.

Tampoco hay consenso en la fecha de su creación. Algunos expertos opinan que pueden ser obra de un escultor griego del siglo IV a.C. No obstante, otros tienden a datarlos entre los siglos I y III d.C.

Los caballos en la fachada de la basílica | foto Maria Schnitzmeier en Wikimedia Commons

En el Parastaseis syntomoi chronikai, un texto bizantino de finales del siglo VIII a principios del IX d.C. que comenta los monumentos existentes en Constantinopla en esa época, se habla de cuatro caballos dorados que presiden el hipódromo y se añade que vinieron de la isla de Quios en tiempos de Teodosio II.

Según algunas hipótesis podrían proceder de los arcos de triunfo de Nerón o Trajano en Roma, o incluso del mausoleo de Adriano. Las obras de restauración llevadas a cabo entre 1977 y 1981 no revelaron ningún elemento que pueda conducir a una datación precisa.

Vista lateral de los cuatro caballos | foto Aleister Crowley en Wikimedia Commons

Lo que sí se sabe es que durante siglos estuvieron en el hipódromo de la capital bizantina, donde los encontraron los cruzados en el año 1204 cuando asaltaron Constantinopla durante la Cuarta Cruzada. El principal contingente cruzado eran 10.000 soldados venecianos bajo el mando del dux Enrico Dandolo, y entre el botín enviado a Venecia se encontraban los caballos.

Para poder transportarlos con facilidad en las galeras venecianas tuvieron que cortar las estatuas a la altura del cuello, por lo que, una vez llegados a Venecia se volvieron a unir añadiendo un collar a cada uno, a modo de banda decorativa, para ocultar los cortes.

Las esculturas están hechas con un bronce cuyo contenido en estaño es muy bajo. Normalmente el bronce antiguo suele tener un 85 por ciento de cobre, un 10 por ciento de estaño y una pequeña cantidad de plomo e impurezas. Los caballos tienen casi un 98 por ciento de cobre, y solo un 1 por ciento de estaño y otro 1 por ciento de plomo, una técnica especialmente extendida durante el Imperio Romano.

Las esculturas originales, hoy expuestas en el museo de la catedral de San Marcos | foto Tteske en Wikimedia Commons

Tienen 2,33 metros de altura por 2,53 metros de largo y pesan 900 kilogramos cada una. La superficie de los caballos se doró con mercurio y luego se rayó en estrías paralelas de anchura constante con un cincel, para matizar el efecto dorado al reflejar el sol. En los cascos y cabestros hay grabados números romanos cuya función se desconoce.

Unos 50 años después de ser enviados a Venecia por Dandolo (que murió en 1205 y está enterrado en el interior de la basílica de Santa Sofía de Constantinopla, hoy Estambul) los caballos se instalaron sobre la galería de la basílica de San Marcos.

Grabado que muestra el traslado de los caballos a Francia en 1797 | foto dominio público en Wikimedia Commons

Pero no terminaría ahí su historia. Cinco siglos más tarde, en 1797 Napoleón derrotó a la República de Venecia y los franceses se llevaron de ella todo lo que pudieron: obras de arte, joyas, armaduras…

El tesoro veneciano fue fundido, así como el de San Marcos, el Bucintoro fue desmantelado para extraer el oro de las decoraciones, y unas 30.000 obras de arte de todas las épocas se vendieron o desaparecieron. Entre las obras que se enviaron a Francia estaban el león de San Marcos y los cuatro caballos dorados.

Napoleón mandó primero colocarlos en los Inválidos, luego en las puertas de las Tullerías y más tarde, en 1806, ordenó la construcción del Arco de Triunfo del Carrusel para conmemorar sus victorias, y que estuviera coronado por una cuadriga de bronce tirada por los cuatro caballos de San Marcos.

El Arco de Triunfo del Carrusel en París está coronado con una réplica de los caballos de San Marcos | foto Thesupermat en Wikimedia Commons

Así, las esculturas permanecieron en París hasta que finalmente tanto el león como los caballos fueron devueltos a Venecia en 1815 por el emperador austríaco tras la derrota de Napoleón en Waterloo, aunque la estatua del león se rompió al ser retirada de la explanada de los Inválidos. Los caballos que hoy coronan el Arco de Triunfo parisino son réplicas de los originales.

Por segunda vez, volvieron a ser colocados en la galería de la basílica de San Marcos, donde estuvieron permanentemente hasta 1981, con solo dos excepciones: durante la Primera Guerra Mundial los caballos junto con otros tesoros del norte de Italia fueron llevados a Roma para protegerlos y, temporalmente, se almacenaron en el Castillo de Sant’Angelo.

Una curiosa coincidencia si tenemos en cuenta que una de las hipótesis sobre su origen afirma que proceden del mausoleo de Adriano, que no es otro que el actual Castillo de Sant’Angelo. Durante la Segunda Guerra Mundial se guardaron en el monasterio de Praglia, cerca de Padua.

Maqueta del Mausoleo de Adriano en Roma (hoy Castillo de Sant’Angelo) coronado por una cuadriga de bronce | foto Jean-Pierre Dalbéra en Wikimedia Commons

Debido al deterioro por la contaminación se decidió sustituirlos por réplicas, que son las que hoy pueden verse presidiendo la famosa plaza veneciana. Los auténticos se guardan en el interior de la basílica, donde están expuestos al público en el museo de la catedral. Son los únicos elementos de una cuadriga de bronce de época clásica que han llegado hasta la actualidad.


Fuentes

Luce-Marie Albigés, Présence des chevaux de Venise à Paris, de 1798 à 1815 | Tom Rosenblatt, The arrangement of the Tetrarchs and Quadriga | Charles Freeman, The Horses of St. Mark’s: A Story of Triumph in Byzantium, Paris, and Venice | Basilica di San Marco (Web Oficial) | Wikipedia