La Piedra de Palermo y los siete fragmentos que conservan el texto histórico más antiguo de Egipto

Detalle superior de la Piedra de Palermo | foto Internet Archive Book Images en Wikimedia Commons

Un abogado siciliano llamado Ferdinand Guidano compró en 1859 una losa de basalto negra que tenía grabados una serie de jeroglíficos egipcios. Probablemente la adquirió en algún mercado de antigüedades de El Cairo, pero lo cierto es que no se sabe su procedencia. En 1877, quizá a la muerte de Guidano, su familia donó la piedra al Museo Arqueológico de Palermo, donde permanece hasta hoy.

Sin embargo durante muchos años nadie reparó en ella, hasta que en 1895 el arqueólogo suizo Édouard Naville, que visitaba el museo, se dio cuenta de su importancia. Resultó ser un fragmento de los Anales Reales de Egipto. De los otros seis fragmentos que conforman la piedra original cinco están en el Museo Egipcio de El Cairo (cuatro adquiridos entre 1895 y 1914 y el quinto en un mercado de antigüedades en 1963), y el último y más pequeño forma parte de la colección del Museo Petrie del University College de Londres (adquirido por el famoso arqueólogo Flinders Petrie en 1914).

Los cinco fragmentos del Museo Egipcio de El Cairo, a la izquierda, y una reproducción del fragmento de Palermo, a la derecha | foto لا روسا en Wikimedia Commons

De ninguno de los fragmentos se conoce su procedencia, ni donde fueron encontrados ni por quien, salvo que su origen es algún yacimiento arqueológico egipcio sin identificar. Se ha sugerido que podrían proceder de Heliópolis (hoy convertida en un barrio de El Cairo), o de algún templo de Menfis.

La estela a la que pertenecían los siete fragmentos, conocida como Anales Reales del Imperio Antiguo de Egipto (pero que también se conoce por extensión como Piedra de Palermo), data de hacia 2430-2280 a.C. (algunos estudiosos opinan que puede ser más tardía, del siglo VI a.C., copia de un original más antiguo) y, tras su traducción en 1902 por Heinrich Schäfer, se comprobó que contiene una lista de los reyes de Egipto desde la Primera Dinastía (h. 3150-2890 a.C.) hasta los comienzos de la Quinta Dinastía (h. 2392-2283 a.C.), mencionando además los acontecimientos más importantes de cada año de los reinados. Una información tan espectacular como útil para los egiptólogos.

No solo eso, sino que constituye el texto histórico más antiguo que ha sobrevivido del Antiguo Egipto y es una de las fuentes claves para el estudio y la comprensión de la historia del periodo del Imperio Antiguo. Se trata de un documento único que permite a los historiadores y egiptólogos confirmar una serie de hipótesis y facilita el establecimiento de las dinastías de gobernantes de Egipto.

La estela de los Anales Reales, antes de romperse en los siete fragmentos actuales y los que no han sido hallados, se estima que media unos 60 centímetros de alto por 2,1 metros de ancho. El trozo denominado Piedra de Palermo tiene forma irregular, de 43,5 centímetros de alto por 25 centímetros de ancho y 6,5 centímetros de grosor.

Lleva una inscripción en seis bandas horizontales con jeroglíficos (que se leen de derecha a izquierda). En la primera se enumeran los nombres de los reyes predinásticos del Bajo Egipto. En las siguientes se disponen, en dos registros, los nombres de los reyes y los anales reales (los acontecimientos principales de cada año de reinado) de los faraones de la primera a la cuarta dinastías ordenados cronológicamente.

Comienza con los registros del último año de un faraón de la Primera Dinastía cuyo nombre no se conserva, pero se cree que es Narmer o Aha. El texto no finaliza en el frente de la piedra, sino que continua por la parte de atrás, listando los acontecimientos durante los reinados de los faraones hasta Neferirkara, el tercer gobernante de la Quinta Dinastía. Junto al nombre de cada faraón se dispone también el de su madre.

Reconstrucción de la estela de los Anales Reales, con los siete fragmentos existentes superpuestos. Numerados del 1 al 5 los de El Cairo, marcado con una P el del Museo de Palermo, y con una L el del Museo Petrie | foto PLstrom en Wikimedia Commons

Además la inscripción proporciona también datos y mediciones de la altura de la crecida anual del Nilo y la inundación consiguiente, las fiestas y festivales, los impuestos y el censo del ganado, las guerras, la creación de estatuas de dioses y reyes, y la fundación de templos, dominios y ciudades.

Las listas terminan siempre con la indicación de en que año falleció el rey. Sin embargo el recuento de años para el sucesor no comienza con la asunción del reinado, sino que se indica el año en que subió al trono, es decir, el año de la coronación.

El fragmento del Museo Petrie, en Londres | foto Djehouty en Wikimedia Commons

El hecho de que esté escrita por las dos caras indica que no estaba pensada para colocar sobre una pared, por lo que se cree que puede ser una de las estelas erigidas en el templo principal de la capital (Menfis), que registraba los anales de los reinados de los soberanos que se sucedían en el trono de Horus. Sería por tanto un documento político similar a las listas reales que se establecieron posteriormente en otros santuarios como los de Abidos y Karnak.

Apoya está posibilidad el hecho de que en la estela no se mencionan algunos reinados, quizá por ser considerados ilegitimos. Y además confirma el testimonio de Heródoto y Diodoro de Sicilia, entre otros, quienes afirman que los templos conservaban la historia de la realeza egipcia desde el comienzo mítico o legendario, y que los sacerdotes podían así consultar los registros históricos.

El fragmento expuesto en el Museo de Palermo | foto dominio público en Wikimedia Commons

Los faraones mencionados en la estela son los siguientes. En el anverso de la piedra:

  • Período predinástico: Mejet, Uadynar, Neheb, Tiu, Tyesh, Jaau, Seka
  • Primera Dinastía: Aha, Dyer, Dyet, Den
  • Segunda Dinastía: Nynecher, Jasejemuy
  • Tercera dinastía: Zoser
  • Cuarta dinastía: Seneferu

En el reverso de la piedra:

  • Tercera dinastía: Huny
  • Cuarta dinastía: Shepseskaf
  • Quinta dinastía: Userkaf, Sahura, Neferirkara

Fuentes

Toby A.H. Wilkinson, Royal Annals Of Ancient Egypt: The Palermo Stone and its Associated Fragments | Saverio Schirò, The Palermo Stone and its unsolved mysteries | Hsu, Shih-Wei, «The Palermo Stone: the Earliest Royal Inscription from Ancient Egypt» Altorientalische Forschungen, vol. 37, no. 1, 2010, pp. 68-89. doi.org/10.1524/aofo.2010.0006 | Donald B. Redford, Patrick F. O’Mara. The Palermo Stone and the Archaic Kings of Egypt. (Studies in the Structural Archaeology of Ancient Egypt.) La Canada, Calif.: Paulette. 1979. Pp. xvi, 208, The American Historical Review, Volume 87, Issue 1, February 1982, Pages 157–158, doi.org/10.1086/ahr/87.1.157 | Ian Shaw, ed., The Oxford History of Ancient Egypt | Wikipedia