Operación Impensable, el plan británico para frenar la expansión soviética en Europa

El Mariscal G. Zhukov, el Mariscal de Campo Sir Bernard Montgomery, el Mariscal K. Rokossovsky y el General Sokolovsky del Ejército Rojo en la Puerta de Brandemburgo | foto dominio público en Wikimedia Commons

La Guerra Fría fue un conflicto latente que tuvo lugar desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta la disolución de la URSS – dividiendo al mundo en dos grandes bloques (llamados Occidental y del Este, capitalista y comunista, Primer y Segundo Mundos…) que ahora experimenta una especie de secuela bajo circunstancias distintas. Ahora bien, no surgió de la nada sino que hundió sus raíces en el posicionamiento geoestratégico de las grandes potencias Aliadas ante la inminente caída del régimen nazi, que empezaron a discutir el panorama global en la conferencia de Yalta. En ese contexto surgió lo que podríamos establecer como el primer episodio: la Operación Impensable, un plan británico para expulsar a Rusia de las zonas europeas que había ocupado.

Decimos Rusia en vez de Unión Soviética porque así figuraba en la redacción original, encargada por Winston Churchill a mediados de mayo de 1945. La fecha tampoco es errónea: la contienda había terminado en Europa tras la rendición alemana durante la primera semana de ese mes, pero continuaba en el Pacífico contra Japón, por lo cual EEUU comenzó una retirada de tropas hacia ese escenario con vistas a una invasión del archipiélago nipón. Algo que preocupaba al premier británico porque los soviéticos aún no habían declarado la guerra en ese frente, como estaba pactado y, por tanto, mantenían numerosas fuerzas ocupando la mitad oriental del continente europeo hasta Berlín.

Reparto de las zonas de ocupación en Alemania por los Aliados. En color crema se ven el protectorado francés del Sarre (izquierda), las anexiones terriotirales polacas y la Polonia soviética /Imagen: 52 Pickup en Wikimedia Commons

En la Conferencia de Yalta, celebrada en esa localidad de Crimea poco antes (del 4 al 11 de febrero), Stalin, Churchill y Roosevelt acordaron una serie de decisiones que, entre otras, incluían elecciones libres en todos los países liberados, la creación de la ONU (con un Consejo de Seguridad), la partición de Alemania, las indemnizaciones que ésta debería pagar y la intervención de la URSS contra Japón en un plazo de tres meses. La demora de esto último llevó al ministro británico a reafirmar su opinión de que Stalin no era fiable y que incluso podría aliarse con los japoneses si se veía agredido. Aún así, encargó a su Estado Mayor Conjunto de Planificación la que se bautizó como Operation Unthinkable.

El trabajo requirió una laboriosa recopilación de informes de cuantificación de tropas de uno y otro bando en suelo europeo, así como la recopilación de material cartográfico. Se ignora la fecha exacta del encargo, pero el primer borrador se presentó muy rápido, el día 22 de mayo, y el definitivo estuvo listo el 9 de junio. En su enunciado decía tener como objetivo «imponer a Rusia la voluntad de los Estados Unidos y el Imperio Británico», haciendo realidad lo que describía como «un trato justo para Polonia».

Foto informal en Yalta/Foto: dominio público en Wikimedia Commons

Esta última y confusa frase se ha interpretado como una probable referencia a hacer cumplir los compromisos firmados en Yalta, algo no exento de cierta ironía si se tiene en cuenta que en la conferencia, aparte de acordar elecciones libres en el país y devolverle territorios germanizados (la región de Lebus, la parte occidental de Pomerania, Prusia Oriental, Silesia y la ciudad libre de Danzig), se habían entregado las tierras orientales polacas a la URSS, cediendo además a ésta el control del país.

Churchill consideraba a Polonia como el país clave, como demostraba que Gran Bretaña acogiera al gobierno polaco en el exilio del general Okulitsky, opuesto al ejecutivo comunista establecido in situ con apoyo soviético; y los seguidores de uno y otro se enfrentaron en el país. Yalta debería haber supuesto un acuerdo, pero, frente al modelo democrático occidental Stalin proponía un gobierno según el modelo yugoslavo (cuatro miembros comunistas más uno no comunista). Churchill definió aquella situación como «fracaso», añadiendo que los británicos carecían de fuerza suficiente para oponerse a ella.

Un momento del llamado Juicio de los 16 en Moscú/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Poco después, un grupo de líderes polacos que viajaron invitados a Moscú para negociar bajo la promesa de inmunidad fueron detenidos y procesados en el llamado Juicio de los Dieciséis (por el número de arrestados), terminando condenados a prisión sin atenderse las protestas occidentales. Churchill veía un enorme peligro en dejar que la URSS absorbiera Polonia e hiciera otro tanto con Turquía (a la que Stalin empezaba a hacer reclamaciones territoriales): «Si estos problemas no se resuelven antes de la retirada de los ejércitos estadounidenses de Europa y antes de que el mundo occidental desmantele sus máquinas de guerra, será imposible contar con una solución satisfactoria a los problemas y las perspectivas para prevenir una tercera guerra mundial serán muy bajas».

Considerando a la Unión Soviética una amenaza para el mundo libre, el premier británico juzgaba necesario crear un frente en la parte más oriental posible de Europa para frenarla, otorgando especial importancia a salvar Berlín, Checoslovaquia y Austria, así como detener el expansionismo de Tito hacia Italia. La Operación Impensable fue la herramienta concebida para ello, para lo cual debía contar con los ejércitos británicos y estadounidenses, ya que los demás no ofrecían garantías a priori. El plan consistía en una invasión de los territorios de Europa que estaban en poder soviético y, dadas las circunstancias, era de acción inmediata: fijaba como fecha de inicio el 1 de julio de 1945, elegida porque cuatro jornadas después se iban a celebrar elecciones generales en Reino Unido.

Evolución del bloque del Este entre 1938 y 1948/Imagen: Mosedschurte en Wikimedia Commons

Se preveía lanzar dos ataques en el noreste de Europa, en dirección a Polonia, con una penetración septentrional a lo largo del eje Stettin-Schneidemühl-Bydgoszcz y otra meridional por el Leipzig-Cottbus-Poznan-Breslau. El éxito dependería, según estimaciones, del resultado del enfrentamiento entre tanques; algo que estaría en función del factor sorpresa, el apoyo aéreo y la presunta mayor calidad táctica de los mandos occidentales, teniendo en cuenta que enfrente tendrían una abrumadora superioridad numérica de los soviéticos en blindados.

Para llevar a cabo el esfuerzo también debía ser máximo, ya que el enemigo disponía de numerosas fuerzas, así que se calculó que sería necesario emplear casi la mitad de divisiones del centenar de que disponían en esos momentos estadounidenses, británicos y canadienses (14 de ellas acorazadas), que se movilizarían inicialmente sobre Alemania, en Dresde, golpeando el corazón del adversario. A ese ejército se incorporarían también tropas polacas y un refuerzo extra sorprendente: una decena de divisiones alemanas, a cuyos 100.000 soldados se concedería la libertad -de momento eran prisioneros de guerra- a cambio de colaborar (aunque tardarían un tiempo en estar preparadas).

Pese a ello, la URSS seguiría teniendo el doble de tanques y el cuádruple de soldados, con el equivalente a 103 divisiones (eran más grandes que las occidentales, equivaliendo a 264 y, de ellas, una treintena acorazadas), aparte del previsible apoyo del ejército polaco afín del general Zygmunt Berling. Por eso resultaba fundamental, se insistía, que el primer golpe fuera por sorpresa y decisivo, alcanzando sus objetivos antes de la llegada del invierno; de lo contrario, estimaban los Jefes del Estado Mayor, todo derivaría en una guerra total y larga que se presentaba adversa.

Y es que los soviéticos podían oponer 228 divisiones de infantería y 36 blindadas frente a las respectivas 80 y 23 aliadas, así como 11.742 aviones ante los 8.798 de los otros. Los aliados únicamente tenían superioridad en aviones estratégicos, con 2.750 frente a 960, y en el mar (un escenario poco probable). Unas cifras que debieron resultar desasosegantes para Churchill porque unos días más tarde, el 10 de junio, encargaba una reelaboración de la Operación Impensable cambiándole el enfoque; ya no se trataba de uno ofensivo sino defensivo; qué haría falta para garantizar la defensa del archipiélago británico y el Mar del Norte en caso de que Stalin ordenase atacarlo cuando EEUU enviase sus fuerzas al Pacífico.

Despliegue de las tropas Aliadas en el centro de Europa el 10 de mayo de 1945/Imagen: W. B. Wilson en Eikimedia Commons

Ese segundo plan, que conservó el nombre anterior y se mantuvo en secreto -ni siquiera se reveló al presidente Truman-, concluía que sin los estadounidenses las posibilidades de que Gran Bretaña lograra resistir eran prácticamente nulas, sin que tampoco sirviese la idea de Churchill de mantener bases en el continente. Tanto la RAF como la Royal Navy podrían presentar resistencia, pero poco se podía hacer ante un ataque con misiles, un tipo de arma que los alemanes ya habían empezado a usar poco antes de su derrota contra Inglaterra y que los vencedores de la guerra estaban copiando, los estadounidenses gracias a la Operación Paperclip (acogida de científicos germanos) y los soviéticos tras capturar las instalaciones de Peenemünde, desde donde Hitler lanzaban las V-2 ( (basándose en una variante de éstas, el A4, la URSS tuvo listo su primer misil, el R-1, en 1948).

El 5 de julio de 1945 se celebraron en Reino Unido las elecciones generales cuyos votos, terminados de escrutar el día 26, dieron la mayoría absoluta a los laboristas. La campaña de Churchill, basada en su gestión de la guerra, fracasó ante el temor del reto económico que suponía la posguerra y fue sustituido por Clement Atlee; al primero lo veían como el líder idóneo para afrontar una situación especial como la bélica, pero su incuestionable carisma se vio perjudicado por un Partido Conservador que no aportaba ninguna medida novedosa, como las que demandaban los nuevos tiempos.

El informe original de la Operación Impensable/Imagen: The National Archives

El gobierno laborista no prestó atención al informe de la Operación Impensable, por lo que ésta nunca fue más allá del plano teórico; eso sí, quedó archivado pero a mano, dado el cariz que estaba tomando el contexto internacional con un nuevo foco de tensión en el norte de Irán, de donde los soviéticos se negaban a irse. Durante los años siguientes se confirmó ese nuevo estatus mundial de difícil y precario equilibrio que se iba a conocer con el expresivo nombre de Guerra Fría, constituyéndose los dos bloques antagónicos; no tardaron en experimentar el primer roce serio.

Fue en 1946, en la denominada Venecia Julia o Marca Juliana, una región ubicada entre las actuales Croacia, Eslovenia e Italia que se disputaban ésta y Yugoslavia desde principios de siglo. Eso obligó a trazar la Línea Morgan, una demarcación que dividía el lugar en dos zonas: una controlada por los yugoslavos y otra por los Aliados occidentales. Ese verano, Truman envió tropas para reforzar la segunda, después de que el ejército balcánico derribase dos aviones estadounidenses de transporte.

Tal escalada significó la recuperación de la Operación Impensable de los archivos, manejando Eisenhower la posibilidad de trasladar sus efectivos militares de Italia a los Países Bajos, para dejarlos así más cerca de las Islas Británicas ante una eventual necesidad de defensa. La tensión en la Venecia Juliana creció en 1947, lo que llevó a que en la zona aliada fueran acantonadas la BETFOR (British Element Trieste Forces) y las TRUST (Trieste United States Troops), no calmándose las cosas hasta 1954, cuando se repartió el territorio directamente entre Italia y Yugoslavia.

División de Venecia Julia entre junio de 1945 y septiembre de 1947, con la Línea Morgan en rojo/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

La Operación Impensable se mantuvo como alto secreto hasta la desclasificación de fondos archivísticos realizada en 1998, tras la que se dio a conocer al público. Ahora bien, es posible que los soviéticos ya manejasen información sobre su existencia desde muy temprano; ello explicaría, según el historiador militar John Ericksson, la repentina concentración de fuerzas en Polonia ordenada por el mariscal Zhukov en junio de 1945, aunque también pudo ser fruto de la desconfianza propia del momento hacia Occidente. La pregunta es cómo pudo filtrarse un documento tan reservado y potencialmente trascendente.

La respuesta está en un grupo de espías infiltrados que (del que hablamos en otro artículo) y al que se bautizó como los Cinco de Cambridge, debido a que habían sido reclutados cuando eran estudiantes y/o profesores en esa universidad. Concretamente, el responsable fue Guy Burguess, un licenciado en Historia que había ingresado en las filas del MI6 (Servicio Secreto de Inteligencia) ocultando su afiliación al Partido Comunista en los años treinta. En 1944 se incorporó al Departamento de Noticias del Ministerio de Relaciones Exteriores y fue en ese puesto, que le facilitaba el acceso a abundante material, desde donde pasó la información a Moscú.

El mundo parecía empeñado en caminar por el filo de la navaja y lo peor es que se fue afilando cada vez más. En agosto de 1945, un mes después de la fecha propuesta para iniciar la Operación Impensable, EEUU arrojaba sobre Hirohima la primera bomba atómica y cambiaba completamente el cariz de las futuras relaciones entre los dos bloques.


Fuentes

Operation Unthinkable (transcripción del informe del Estado Mayor Conjunto de Planificación Británico. The National Archives)/Nueva historia de la Guerra Fría (John Lewis Gaddis)/Operation Unthinkable. The Third World War. British plans to attack the Soviet Empire 1945 (Jonathan Walker)/Stalin’s Englishman: The lives of Guy Burgess (Andrew Lownie)//Wikipedia