La cueva donde la Sibila de Cumas pronunciaba sus oráculos

El 'Antro della Sibilla' | foto Cimmino G en Wikimedia Commons

Las sibilas, en la mitología griega y romana, eran mujeres capaces de predecir el futuro llamadas así por la primera de todas ellas, una joven (hija de Dárdano y Neso) que profetizó la guerra de Troya.

Estaba en Delfos antes de la existencia del oráculo de la Pitia y del santuario de Apolo, y su nombre original, según Pausanias, era Herófila.

Sobresale de la tierra una roca, sobre la cual, según los de Delfos, cantaba sus profecías una mujer llamada Herófila, la primera que fue llamada Sibila

Pausanias, Descripción de Grecia X.12.1
La Sibila de Cumas | foto dominio público en Wikimedia Commons

Heráclito solo menciona una sibila en el siglo V a.C., al igual que Platón en el siglo IV a.C. Pero tres siglos más tarde el número ya había aumentado tanto que el escritor romano Marco Terencio Varrón, que vivió en el siglo I a.C., dejó una lista de las diez sibilas más importantes del mundo antiguo: la Sibila de Samos, la Sibila Eritrea, la Sibila del Helesponto, la Sibila Frigia, la Sibila Cimeria, la Sibila Délfica, la Sibila de Cumas, la Sibila Libia, la Sibila Tiburtina y la Sibila Pérsica.

También tenían su equivalente masculino en los Bakis (o Bacis), nombre que se daba a los hombres que realizaban profecías similares a las sibilas. Los más famosos eran los de Beocia, Arcadia y Atenas.

Entrada de la Cueva de la Sibila de Cumas | foto Alondritz en Wikimedia Commons

Como las profecías que anunciaban las sibilas (sin necesidad de ser consultadas ni preguntadas, al contrario que los oráculos) se creía que se cumplirían muchos años después, devotos sacerdotes empezaron a recopilarlas en libros para que no se perdieran. Y como había diez sibilas, poco a poco se fueron llenando tomos y tomos.

De todas ellas la más importante y famosa era la Sibila de Cumas, la primera ciudad fundada por los griegos en la península Itálica, situada en la costa del mar Tirreno, a unos 10 kilómetros al norte del cabo Miseno y del golfo de Nápoles. Como había sido fundada por colonos procedentes de la isla de Eubea, Virgilio y otros escritores suelen llamarla sibila eubea.

La siguiente mujer que dio oráculos del mismo modo, según el historiador Hipéroco, era de Cumas y se llamaba Demófile. Pero los de Cumas no pueden recordar ningún oráculo de esta mujer, aunque muestran una pequeña urna de piedra en un santuario de Apolo y dicen que allí están los huesos de la Sibila.

Pausanias, Descripción de Grecia X.12.8
Acceso al interior | foto Lucamato en Wikimedia Commons

La leyenda relaciona a la sibila de Cumas directamente con Roma, como ya vimos en el artículo dedicado a los Libros Sibilinos. Así, el último rey de Roma, Tarquinio el Soberbio, habría rechazado comprar los nueve libros de profecías que la sibila le ofrecía. Entonces la sibila destruyó tres y le pidió el mismo precio por los seis restantes. Al ser rechazados de nuevo, volvió a quemar tres y, ante el temor de que no quedase ninguno Tarquinio aceptó comprar los tres últimos por el precio inicial.

La sibilas solían profetizar en cuevas y peñascos, y precisamente entre las ruinas de la ciudad de Cumas se conserva una cueva, que se identifica como el lugar donde la Sibila de Cumas ofrecía sus oráculos.

Interior del Antro della Sibilla cumana | foto Nik893 en Wikimedia Commons

Se trata de una cavidad artificial, excavada en la roca y con una longitud de 131 metros, por 2,5 de ancho y 5 de altura. La estructura es rectilínea y tiene forma trapezoidal en su parte superior, produciendo un curioso efecto óptico. A lo largo de su recorrido tiene nueve aberturas que permiten la entrada de la luz y el aire. La pared oriental da entrada a varias habitaciones, posiblemente cisternas, en una de las cuales hay un curioso sillón de piedra.

Al final de la cavidad hay una estancia abovedada con tres nichos, que los romanos creían ser las estancias de la sibila. No obstante, no se conoce ni la fecha de construcción de la cueva ni su función. Algunos historiadores afirman que dataría del siglo VII a.C., aunque claramente habría sufrido alteraciones en época imperial.

Estancias de la Sibila | foto Mentnafunangann en Wikimedia Commons

La cueva, que fue abandonada junto con la ciudad de Cumas a partir del siglo XIII d.C., fue descubierta y explorada por el arqueólogo italiano Amedeo Mauri, que la denominó como el antro della sibila, basándose en la descripción que de ella hace Virgilio en el libro sexto de la Eneida.

Junto a la entrada hay una inscripción que recuerda las palabras del poeta Virgilio cuando describe la morada de la sibila:

donde preside Apolo / y mora solitaria la Sibila, / augusta en su antro inmenso, ella la intérprete / a quien el delirio vate con su espíritu, / alienta, inspira y muestra lo futuro. / Por el bosque de Trivia andando Eneas, / avanza con su gente al áureo templo

Inscripción moderna en la entrada de la cueva | foto Mentnafunangann en Wikimedia Commons

No obstante, otros arqueólogos proponen como hogar de la Sibila de Cumas un complejo de túneles cercano a Bayas (la antigua Baiae) que conduce a un arroyo geotérmico subterráneo, y cuyo trazado parece que se ajusta bien a la descripción que el mismo Virgilio hace en la Eneida del viaje de Eneas al inframundo.


Fuentes

Yulia Ustinova, Caves and the Ancient Greek Mind | Peter Jones, Veni, Vidi, Vici | L’Antro della Sibilla | The Cumaean Sibyl | Wikipedia