La impresionante fortaleza de origen romano en las rocas de Belogradchik

Vista desde el interior de la fortaleza con la ciudadela romana al fondo / foto Klearchos Kapoutsis en Wikimedia Commons

Belogradchik es una pequeña ciudad situada en el extremo noroeste de Bulgaria (su nombre significa precisamente pequeña ciudad blanca), en las estribaciones de los montes Balcanes. Allí se encuentran las denominadas Rocas de Belogradchik, que se extienden por una superficie de 90 kilómetros cuadrados y llegan a alcanzar los 200 metros de altura.

Se trata de un grupo de formaciones rocosas de arenisca, rojizas o amarillentas, con formas pintorescas y fantásticas, sobre las cuales existen diferentes leyendas. Forman abruptos precipicios, pequeños valles con fuertes pendientes verticales, cuevas y espectaculares conjuntos a los que la imaginación local ha ido poniendo nombre: Adán y Eva, las setas, el oso, el derviche, los monjes, etc.

Vista aérea de la fortaleza de Belogradchik / foto BloodIce en Wikimedia Commons

La erosión y otros factores naturales han ido esculpiendo este paisaje desde el período Pérmico, hace unos 230 millones de años. Fue declarado monumento natural en 1949 y es uno de los principales destinos turísticos de Bulgaria.

Uno de los lugares más impresionantes de este conjunto rocoso es la Fortaleza de Belogradchik (también llamada Kaleto, derivado del turco kale que significa precisamente fortaleza). Se trata de un fuerte compuesto por tres patios amurallados que están conectados entre sí a través de puertas, distribuidos entre los altísimos pilares rocosos de hasta 70 metros de altura, que ofrecen una protección natural.

Foto BloodIce en Wikimedia Commons

Ocupa una superficie de 10.210 metros cuadrados y su construcción original data de tiempos del Imperio Romano, cuando se levanto la ciudadela (la estructura situada en la parte alta del conjunto). Se trataba de un puesto de observación y vigilancia, más que de una estructura defensiva, que se mantuvo en uso entre los siglos I y III d.C. Luego pasaría a manos de los bizantinos, que la perdieron en favor de los búlgaros.

Esa función defensiva le vendría otorgada por la ampliación realizada por el zar búlgaro Ivan Esratsimir (considerado el último gobernante medieval de Bulgaria), que construyó guarniciones fortificadas frente a los macizos rocosos hacia 1370 para defenderse de los ataques otomanos.

Foto BloodIce en Wikimedia Commons

Aun así, fue capturada por los otomanos en 1396, quienes realizaron nuevas ampliaciones, precisamente las que le dan hoy al conjunto el aspecto típico de un castillo otomano de la época. Para los trabajos se contrataron en 1805 ingenieros franceses e italianos, que añadieron también elementos europeos a la estructura, y la acondicionaron para permitir el uso de cañones construyendo tres nuevos bastiones y abriendo troneras en las murallas. Estas tienen más de 2 metros de espesor en la base y alcanzan una altura de 12 metros.

Es en esta ampliación, finalizada en 1837, cuando se crean los tres patios interconectados, así como una fortificación independiente, alcanzando una capacidad para 3.000 defensores.

Foto Elena Chochkova en Wikimedia Commons

La fortaleza de Belogradchik se mantuvo en uso hasta tiempos relativamente recientes, registrándose combates en ella por última vez en 1885 con ocasión de la guerra serbio-búlgara.


Fuentes

Kaleto Fortress / Bulgaria Travel / UNESCO / Wikipedia