Lampadedromía, la carrera ateniense de relevos con antorchas en la que participaban 40 corredores por cada equipo

"Still the race of Hero spirits pass the torch from hand to hand", cuadro de Walter Crane (1909) / foto Russell-Cotes Art Gallery & Museum

La Atenas de la Antigüedad era célebre en el mundo mediterráneo por muchas cosas, como su cultura y su democracia, pero también por sus fiestas. Hacia finales del siglo V a.C. la ciudad tenía unos 120 días festivos al año, lo que da una media de una fiesta cada tres días. Por ello el autor de la Constitución de los Atenienses (llamado Pseudo Jenofonte, por haberse atribuido a este autor en principio), escrita alrededor de 440–420 a.C., se queja de que Atenas celebra más fiestas que ninguna otra ciudad griega.

Además, hay que tener en cuenta que los atenienses tienen que celebrar fiestas durante las cuales los tribunales están cerrados. Celebran el doble de fiestas que los demás, pero sólo cuento las que tienen equivalente en el estado que celebra el menor número

Pseudo Jenofonte, Constitución de los Atenienses III.8
El Pompeion en el cementerio del Cerámico / foto Frank Jünger en Wikimedia commons

La mayor y más importante de todas esas fiestas eran las Panateneas, una fiesta de carácter religioso, artístico y deportivo en honor de la diosa protectora de la ciudad, Atenea. Tenían lugar durante dos días (cada cuatro años había una edición especial de cuatro días) en el primer mes del calendario ático, el Hecatombeón (finales de julio-principios de agosto).

Sus actos principales eran la famosa procesión desde el Cerámico a la Acrópolis para llevar el recién tejido peplo de la diosa, y las ofrendas que se realizaban en el altar frente al Partenón. Pero también había competiciones deportivas e incluso un concurso de belleza masculina, la evandria.

Lampadedromía en una crátera del Museo Arqueológico Nacional, Roma / foto Sailko en Wikimedia Commons

Entre las pruebas deportivas estaba la lampadedromía o lampadeforia, una curiosa carrera de relevos con antorchas reservada solo a los ciudadanos áticos, que también solía celebrarse con ocasión de otras festividades, como las Prometeas (en honor de Prometeo) y las Hefestias (en honor de Hefesto). Todas ellas, por tanto, ligadas a divinidades asociadas con el culto al fuego.

El primero de dichos correos pasa las órdenes o recados al segundo, el segundo al tercero, y así por su orden de correo en correo, de un modo semejante al que en las fiestas de Vulcano usan los griegos en la corrida de sus lámparas. El nombre que dan los persas a esta corrida de postas de a caballo es el de Angareyo

Heródoto, Historia VIII.98

Se trataba de una competición entre las diez tribus áticas (conformadas en las reformas de Clístenes), aunque parece que solo participaban 5 tribus en cada carrera. Cada tribu nombraba un gimnasiarca que debía seleccionar a 40 corredores y entrenarlos a su costa (ya hablamos de este tipo de impuestos en nuestro artículo sobre la antídosis).

Lampadedromía representada en cerámica de figuras rojas del siglo IV a.C. / foto dominio público en Wikimedia Commons

Las antorchas se encendían en el altar de Prometeo en la Academia, a un kilómetro y medio de distancia de la ciudad. Luego la carrera se iniciaba en el cementerio del Cerámico, ya junto a las murallas, desde donde se daba la salida arrojando como señal una antorcha desde una torre, tal y como cuenta Aristófanes.

HERACLES: Sube a lo alto de la torre…

BACO: ¿Para qué?

HERACLES: Ten fijos los ojos en la antorcha, hasta que se dé la señal; y cuando los espectadores te manden que la tires, te arrojas tú mismo.

Aristófanes, Las Ranas 1089

Los primeros corredores de cada tribu tomaban la salida y recorrían aproximadamente 25 metros para entregar la antorcha al siguiente corredor. Así, uno tras otro los relevistas iban cubriendo cada uno la misma distancia aproximada, procurando que la antorcha no se apagase. La carrera discurría por la puerta del Dípilon, cruzaba el Pompeion y el Ágora por la vía de las Panateneas y finalizaba en la Acrópolis. La distancia total de la carrera, según las fuentes, era de unos seis estadios (algo más de un kilómetro).

Ánfora panatenaica con Atenea Prómacos / foto Sailko en Wikimedia Commons

La victoria se concedía a la tribu cuyo corredor entrase el primero en la meta con la antorcha encendida. No era una victoria individual sino colectiva, igual que en las carreras de relevos en el atletismo moderno. Pausanias, no obstante, indica que la carrera partía desde la Academia, por lo que es posible que el punto de inicio no fuera fijo, que hubiera varios según la fiesta o período del año, o que en un momento dado se cambiase.

En la Academia hay un altar de Prometeo desde el que van corriendo hasta la ciudad con antorchas encendidas. El certamen consiste en conservar la antorcha encendida a la vez que corren, pues si se le apaga, no vence ya el primero, sino que gana el segundo. Si a éste se le apaga, el tercero es el que vence. Si a todos se les apaga, la victoria no le pertenece a ninguno.

Pausanias, Descripción de Grecia I.30.2

Los vencedores recibían aceite de los olivos sagrados de Atenea, en ánforas panatenaicas decoradas con la imagen de Atenea Prómacos (la que lucha en primera línea) y la representación del concurso en que se había obtenido la victoria, una lampadedromía. Las tribus solían agradecer al gimnasiarca vencedor el esfuerzo económico realizado, otorgándole una corona o un monumento dedicatorio.

Hay quien opina que Carl Diem se inspiró en estas carreras cuando introdujo en los Juegos Olímpicos de 1936 los relevos para conducir la llama olímpica hasta la ciudad anfitriona, en aquel año Berlín. Así, el 30 de junio de 1936 se encendió por primera vez en Olimpia la antorcha olímpica, una ceremonia repetida en todos los Juegos Olímpicos posteriores.

Lampadedromía femenina / foto dominio público en Wikimedia Commons

Las lampadedromías fueron evolucionando con el tiempo y así, en época de Platón se corrieron por primera vez carreras de antorchas a caballo. En la descripción de Pausanias, que corresponde ya a época romana, se observa que los relevos están ausentes, lo que podría indicar que ya era una carrera individual y no colectiva. También se sabe que hubo lampadedromías de mujeres y de niños.

Además de en Atenas, las lampadedromías se desarrollaban en muchos otros lugares de Grecia y de la Magna Grecia, el sur de Italia y Sicilia, y siempre fueron un evento cultural característicamente griego, los romanos nunca las practicaron. Hoy en día la ciudad de Nápoles ha recuperado la tradición, celebrando una lampadedromía (media maratón con relevos de antorchas) a finales de junio.


Fuentes

Constitución de los Atenienses (Pseudo Jenofonte) / Agamenón (Esquilo) / Historia (Herótodo) / Las ranas (Aristófanes) / Descripción de Grecia (Pausanias) / Dictionnaire des Antiquités grecques et romaines / Harpers Dictionary of Classical Antiquities (Harry Thurston Peck) / Hellenica World / Wikipedia