La desaparición de la Estatua de Zeus en Olimpia, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo

La estatua de Zeus en Olimpia / foto pixabay.com

A mediados de la década de 1950 los arqueólogos realizaron un sensacional descubrimiento en el yacimiento del santuario de Olimpia: bajo una iglesia bizantina levantada en medio del recinto sagrado aparecieron herramientas para trabajar el oro y el marfil, moldes de terracota y una copa con una inscripción que ponía ΦΕΙΔΙΟΥ ΕΙΜΙ (pertenezco a Fidias). Se trataba del taller del famoso escultor de la Antigüedad, exactamente en el lugar donde Pausanias escribió que estaba.

Ello sirvió para confirmar el hecho, repetido por las fuentes, de que Fidias había esculpido allí la famosa estatua crisoelefantina (hecha de oro y marfil) de Zeus, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que se encontraba en el interior de su templo en Olimpia.

Restos del taller de Fidias en Olimpia / foto Alun Salt en Wikimedia Commons

Había sido encargada a Fidias, que se trasladó a trabajar al Santuario hacia mediados del siglo V a.C. (470-450 a.C.), una vez finalizada la construcción del templo hacia 457 a.C. (Algunos autores defienden una fecha posterior a 450 d.C.). El escultor tardó 13 años en completarla, usando como materiales paneles de marfil y oro macizo, sostenidos por un armazón interior de madera.

La que se convirtió en una de las imágenes más veneradas de la antigua Grecia mostraba a Zeus sentado en un trono, con la cabeza coronada de olivo y mirando hacia abajo, a los fieles. En la mano izquierda sostenía un cetro y en la derecha una victoria (Niké). Algunos detalles, como las sandalias, eran de oro macizo.

La estatua de Zeus, por Quatremére de Quincy (1815) / foto dominio público en Wikimedia Commons

Cuando estuvo terminada y colocada en el interior del templo ocupaba la mitad de la anchura de la nave y alcanzaba una altura de 13 metros. Según Estrabón, que debió verla a comienzos del siglo I a.C., la estatua era tan grande que daba la impresión de que si se levantase del trono rompería el techo.

Pero la más grande de ellas fue la imagen de Zeus realizada por Fidias de Atenas, hijo de Cármides; estaba hecha de marfil, y era tan grande que, aunque el templo era muy grande, se cree que el artista perdió la simetría adecuada, pues mostró a Zeus sentado pero casi tocando el techo con la cabeza, dando así la impresión de que si Zeus se levantara y se pusiera erguido, destrozaría el techo del templo. Algunos escritores han registrado las medidas de la imagen, y Calímaco las ha expuesto en un poema yámbico. El pintor Paneno, que era sobrino y colaborador de Fidias, le ayudó mucho a decorar la imagen, sobre todo los vestidos, con colores

Estrabón, Geografía VIII.3.30

Lo cierto es que para instalarla las columnas interiores y sus estilóbatos tuvieron que ser desmontados y recolocados después, obligando además a rehacer el techo. La estatua se mantenía constantemente recubierta por aceite para proteger el marfil de la humedad.

El suelo sobre el que se asentaba, pavimentado con grandes bloques de piedra negra, estaba rodeado por un borde elevado para contener el aceite que caía, formando un depósito que actuaba como reflectante haciendo que la estatua pareciera más alta.

Reconstrucción del templo de Zeus en Olimpia / foto dominio público en Wikimedia Commons

Por desgracia no ha llegado hasta nuestros días ninguna copia en mármol o bronce, y solo podemos saber como era gracias a las descripciones de las fuentes clásicas y algunas representaciones encontradas en monedas de Elis (la ciudad en cuyo territorio estaba el santuario de Olimpia) y romanas. El propio Estrabón relata la anécdota en que Fidias revela en que se basaría para crear la estatua:

Cuando Paneno le preguntó según qué modelo iba a hacer la semejanza de Zeus, respondió que iba a hacerla según la semejanza expuesta por Homero (Ilíada I.528-530) en estas palabras: «Dijo el Cronión y con un signo de sus negras cejas asintió; ondearon los divinos cabellos en la inmortal cabeza del soberano y el inmenso Olimpo se estremeció.»

Estrabón, Geografía VIII.3.30

Según cuenta el historiador romano Tito Livio, el general Lucio Emilio Paulo vio la estatua en su visita a Olimpia tras derrotar a los macedonios, y se conmovió hasta el alma, como si hubiera visto al dios en persona.

Estatua de Zeus en Olimpia / foto dominio público en New York Public Library

No solo la estatua en sí era impresionante, el trono era de ébano y marfil, adornado con oro, joyas, pinturas y relieves. La descripción de Pausanias, que pudo verla a comienzos del siglo II d.C., coincide con las representaciones en las monedas.

El dios está sentado en un trono, y está hecho de oro y marfil. Sobre su cabeza hay una guirnalda que es una copia de brotes de olivo. En su mano derecha lleva una Victoria que, al igual que la estatua, es de marfil y oro; lleva una cinta y en la cabeza una guirnalda. En la mano izquierda del dios hay un cetro, adornado con todo tipo de metales, y el pájaro que se posa sobre el cetro es el águila. Las sandalias del dios también son de oro, al igual que su manto. En el manto hay figuras bordadas de animales y flores de lirio. El trono está adornado con oro y joyas, por no hablar del ébano y el marfil. Sobre él hay figuras pintadas e imágenes forjadas. Hay cuatro Victorias, representadas como mujeres danzantes, una a cada pie del trono, y otras dos en la base de cada pie. En cada uno de los dos pies delanteros hay niños tebanos perseguidos por esfinges, mientras que bajo las esfinges Apolo y Artemisa abaten a los hijos de Niobe.

Pausanias, Descripción de Grecia V.11.1

El trono se sostenía sobre pilares interiores y había muros construidos a modo de pantalla para que la gente no circulase bajo él, a diferencia de lo que ocurría en Amiclas, donde sí se podía entrar bajo el trono de Apolo, quizá el monumento más extraño de la Antigüedad griega.

El santuario y el templo sufrieron daños en siglo III d.C. a causa de varios terremotos. Sin embargo el festival olímpico siguió celebrándose en el lugar hasta 393 d.C., tras lo cual el emperador Teodosio I prohibió los cultos paganos y cerró los templos.

El santuario decayó, pero aun se mantendría en pie tres décadas más, hasta que en 426 d.C. el emperador Teodosio II ordenase su destrucción. El templo fue incendiado, sin embargo la estatua de Zeus ya no debía estar allí para entonces.

La tradición, recogida por las fuentes y conservada por el historiador bizantino del siglo XI Jorge Cedreno, dice que Teodosio I había mandado que se la llevasen a Constantinopla en 393 d.C. Allí habría estado instalada en el Palacio de Lauso, el chambelán imperial, que era famoso en la capital por su gran colección de estatuas paganas, todas ellas arrancadas de los templos. Aunque Lauso era cristiano, parece que tenía una especial afición por las estatuas heroicas y mitológicas, y reunió la primera colección conocida de obras arte, por razones estéticas.

Si no fue en esa fecha cuando se trasladó a Constantinopla, pudo ser en 408 d.C., cuando se promulgó otra ley que autorizaba la retirada de las estatuas de los templos.

Si alguna imagen se encuentra aún en los templos y santuarios, y si ha recibido, o recibe ahora, el culto de los paganos en cualquier lugar, será arrancada de sus cimientos, pues reconocemos que esta norma ha sido decretada muy a menudo mediante repetidas sanciones. Los edificios propios de los templos que estén situados en las ciudades o pueblos o fuera de ellos serán reivindicados para el uso público. Los altares serán destruidos en todos los lugares, y todos los templos situados en Nuestras tierras serán transferidos a usos adecuados. Los propietarios serán obligados a destruirlos

CTh. XVI.10.19
La estatua en Constantinopla, en el Palacio de Lauso / foto dominio público en Picryl

Casi toda la colección, según el historiador del siglo XII Zonaras, fue destruida en el incendio del palacio en el año 475 d.C., unos 30 años después de la muerte del propio Lauso. Entre las obras que desaparecieron entonces para siempre estaba la Afrodita de Cnido de Praxiteles, solo conocida hoy por copias. No obstante, ni Zonaras ni Cedreno mencionan la estatua de Zeus entre las obras perdidas en el incendio.

Se supone que estaba colocada en el ábside que coronaba la gran galería del palacio, al otro lado de la rotonda que servía de recepción. El palacio, que estaba situado junto al estadio, sufrió posteriormente graves daños durante la revuelta de Nika, en 532 d.C. y pudo ser en esta ocasión cuando finalmente la estatua quedó destruida, casi mil años después de haber sido creada.


Fuentes

Descripción de Grecia (Pausanias) /Geografía (Estrabón) / The Temple of Zeus at Olympia / The Statue of Zeus at Olympia: New Approaches (Janette McWilliam, Sonia Puttock, Tom Stevenson, eds.) / The Seven Wonders of the Ancient World (Peter A. Clayton, Martin Price) / Wikipedia