La secuenciación del genoma de una mujer que vivió en Rumanía hace 35.000 años muestra que la Edad de Hielo provocó la disminución de la diversidad en los humanos fuera de África

La cueva de Pestera Muierii (Muierilor) / foto Cristian Bortes en Wikimedia Commons

Por primera vez, los investigadores han conseguido secuenciar el genoma completo del cráneo de Peştera Muierii 1, una mujer que vivió hace 35.000 años y cuyos restos se hallaron en la cueva del mismo nombre (o Cueva de Muierilor) en Baia de Fier, en el sur de Rumanía. Su elevada diversidad genética demuestra que la migración fuera de África no fue el gran cuello de botella en el desarrollo humano, sino que éste se produjo durante y después de la última Edad de Hielo. Esta es la conclusión de un nuevo estudio dirigido por Mattias Jakobsson en la Universidad de Uppsala y que se publica en Current Biology.

Se parece un poco más a los europeos actuales que a los individuos de Europa de 5.000 años antes, pero la diferencia es mucho menor de lo que habíamos pensado. Vemos que no es un ancestro directo de los europeos modernos, pero sí es un antecesor de los cazadores-recolectores que vivieron en Europa hasta el final de la última Edad de Hielo, afirma Mattias Jakobsson, profesor del Departamento de Biología de la Universidad de Uppsala y responsable del estudio.

El mapa también muestra los individuos posteriores que fueron secuencias con una alta cobertura del genoma / foto Emma Svensson et al.

Se han secuenciado muy pocos genomas completos de más de 30.000 años. Ahora que el equipo de investigación puede leer el genoma completo de Peştera Muierii 1 puede ver las similitudes con los humanos modernos de Europa y, al mismo tiempo, comprobar que no es un ancestro directo. En estudios anteriores, otros investigadores observaron que la forma de su cráneo tiene similitudes tanto con los humanos modernos como con los neandertales.

Por ello, supusieron que tenía una fracción mayor de ascendencia neandertal que otros contemporáneos, lo que la hacía destacar de la norma. Pero el análisis genético del estudio actual muestra que tiene el mismo nivel bajo de ADN neandertal que la mayoría de los individuos que vivían en su época. En comparación con los restos de algunos individuos que vivieron 5.000 años antes, como Peştera Oase 1, sólo tenía la mitad de ascendencia neandertal.

La expansión de los humanos modernos fuera de África hace unos 80.000 años es un periodo importante en la historia de la humanidad y suele describirse como un cuello de botella genético. Las poblaciones salieron de África y se dirigieron a Asia y Europa. Los efectos de estas migraciones pueden verse incluso hoy en día. La diversidad genética es menor en las poblaciones de fuera de África que en las africanas. El hecho de que Peştera Muierii 1 tenga una alta diversidad genética implica que la mayor pérdida de diversidad genética se produjo durante la última Edad de Hielo (que terminó hace unos 10.000 años) y no durante la migración fuera de África.

El cráneo de Peştera Muierii 1 / foto Mattian Jakobsson

Esto es emocionante, ya que nos enseña más sobre la historia de la población temprana de Europa. Peştera Muierii 1 presenta una diversidad genética mucho mayor de la esperada para Europa en esta época. Esto demuestra que la variación genética fuera de África era considerable hasta la última Edad de Hielo, y que la Edad de Hielo provocó la disminución de la diversidad en los humanos fuera de África.

Los investigadores también pudieron seguir la variación genética en Europa a lo largo de los últimos 35.000 años y ver una clara disminución de las variaciones durante la última Edad de Hielo. La reducción de la diversidad genética se ha relacionado anteriormente con que las variantes patógenas en los genomas son más comunes entre las poblaciones de fuera de África, pero esto está en discusión.

El acceso a la genómica médica avanzada nos ha permitido estudiar estos restos antiguos e incluso poder buscar enfermedades genéticas. Para nuestra sorpresa, no encontramos ninguna diferencia durante los últimos 35.000 años, aunque algunos individuos vivos durante la Edad de Hielo tenían una baja diversidad genética.

Ahora hemos accedido a todo lo posible a partir de estos restos. Peştera Muierii 1 es importante desde el punto de vista de la historia cultural y sin duda seguirá siendo interesante para los investigadores de otras áreas, pero desde el punto de vista genético, todos los datos están ahora disponibles.


Fuentes

Uppsala Universitet / Svensson E. et al. (2021); Genome of Peştera Muierii skull shows high diversity and low mutational load in pre-glacial Europe, Current Biology, May 18 (11 a.m. ET) DOI: 10.1016/j.cub.2021.04.045