La primera sierra hidráulica conocida, representada en un sarcófago romano del siglo III d.C. en la antigua Hierápolis

El sarcófago de Amiano con el relieve de la sierra / foto Klaus Grewe

La más antigua referencia literaria a una sierra en funcionamiento procede del poeta romano Ausonio quien, en su poema Mosella (sobre los paisajes recorridos por el río Mosela, en Alemania) compuesto a finales del siglo IV d.C., describe el sonido chirriante de una sierra de agua cortando mármol.

ille praecipiti torquens cerealia saxa rotatu stridentesque trahens per levia marmora serras audit perpetuos ripa ex utraque tumultus (giran allí los molinos de grano y extraen lisas placas de mármol de un bloque, chirriando las hojas de corte, pudiéndose oir un ruido incesante desde ambas orillas)

Ausonio, Mosella 360
Las ruinas de la antigua Hierápolis están sobre Pammukale / foto Antoine Taveneaux en Wikimedia Commons

Sin embargo, la representación más antigua se encontró en un sarcófago de la antigua ciudad de Hierápolis, en la actual Turquía. La ciudad, cuyas ruinas se encuentran en lo alto de la actual Pamukkale (el famoso paisaje de terrazas de caliza y travertino blanco, del que forma parte) había sido fundada por el rey helenístico Eumenes II de Pérgamo hacia el año 180 a.C. y durante el período romano se convirtió en un importante centro termal y de descanso para las élites del imperio.

Destruida por un terremoto en 1354, la ciudad fue excavada por primera vez, brevemente, por el arqueólogo alemán Carl Humann en 1887. No sería hasta 1957 que una excavación sistemática daría comienzo en el lugar, dirigida por el italiano Paolo Verzone. Desde entonces se acometería el derribo de los modernos hoteles y la restauración del yacimiento que incluye un teatro, un ninfeo, un templo de Apolo, baños e incluso la tumba del apostol Felipe.

Sarcófagos en una de las necrópolis de Hierápolis / foto sailko en Wikimedia Commons

Se encontraron además tres necrópolis con sarcófagos. En la del lado norte apareció el de un molinero local llamado Marco Aurelio Amiano, datado en el siglo III d.C. y en el cual hay un relieve que representa la primera máquina conocida que incorpora una biela y una manivela, junto con una rueda hidráulica que acciona mediante un tren de engranajes dos sierras de bastidor para cortar bloques rectangulares de piedra o mármol. El relieve está acompañado de una inscripción en griego que atribuye el mecanismo a la habilidad de Amiano con las ruedas.

Se supone que el molino de agua que alimenta la sierra de doble corte, la primera sierra hidráulica de la que tenemos representación gráfica, existió en el lugar en algún momento del siglo III d.C. Otras han sido descubiertas en los últimos años en lugares como Gerasa (Jordania) y Éfeso, pero todas son de época posterior (siglos V y VI). Sobre el corte del mármol decia Plinio el Viejo lo siguiente:

Aquél al que se le ocurriera por primera vez el corte del mármol por presumir, tuvo una desgraciada idea. El corte se realiza con arena y es la hoja metálica la que corta, a la vez que se balancea sobre una línea muy fina presionado la arena y al final corta el mármol.

Plinio el Viejo, Historia Natural XXXVI.9
Detalle del relieve en el sarcófago de Amiano / foto Klaus Grewe

Curiosamente todos los componentes necesarios para construir una máquina de vapor ya eran así conocidos en época romana, aunque ésta no se inventaría hasta 1712: el sistema de manivela y biela, el cilindro y el pistón, las válvulas, los engranajes y la eolípila de Herón de Alejandría (la primera máquina térmica de la historia, que funcionaba con vapor).

Según Klaus Grewe la representación del mecanismo en el sarcófago no está nada clara. Parece que lo que Amiano pretendía con el relieve era demostrar en primer lugar el invento de la transmisión o engranaje y en segundo lugar, que la sierra estaba conectada a él. La inscripción, como decíamos, le nombra como constructor del dispositivo, pero no dice nada sobre su funcionamiento.

Reconstrucción del aspecto original de la sierra por John Brandrick

El relieve muestra la máquina aserrando, con uno de los bloques de piedra ya semicortado, pero carece de todo tipo de detalles técnicos, imposibles de plasmar en una obra así. Según Grewe podría ser por el hecho de que Amiano no contemplase el descubrimiento de la propia sierra como un motivo de mérito y sí la transmisión desde la rueda hidráulica con todos sus ejes, piñones, cigüeñales y bielas. Probablemente tengamos ante nosotros la exposición más antigua de una transmisión.

El sarcófago de Amiano constituye uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la técnica, ya que hasta el momento del hallazgo se creía que la propulsión de máquinas con este tipo de transmisiones no se había inventado hasta la Edad Media.

Copia del relieve con la inscripción, por Klaus Grewe, T. Ritti

Sólo cabe especular, dice Grewe, que Amiano fue el inventor de la manivela o rueda de manivela, para convertir un movimiento rotativo en uno lineal, y que también fue el inventor de la sierra de piedra accionada por agua. Habría sido un invento revolucionario y tremendo. El relieve de Hierápolis nos muestra que, sea como sea, Amiano y los romanos conocían y aplicaban esta técnica en su época, la segunda mitad del siglo III d.C.

El sarcófago de Amiano se guarda hoy en el Museo de Hierápolis, y no está expuesto al público.


Fuentes

Mosella (Ausonio) / La máquina romana de serrar piedras (Klaus Grewe) / A stone relief of a water-powered stone saw at Hierapolis, Phrygia. A first consideration and reconstruction attempt (Klaus Grewe et Paul Kessener) / Wikipedia