Horologium Augusti, el mayor reloj de sol del mundo antiguo, cuyos restos aun son visibles en Roma

El obelisco de la Piazza Montecitorio era el gnomon del reloj de sol de Augusto / foto teldridge+keldridge en Wikimedia Commons

En el año 10 a.C. el emperador Augusto encargó al matemático y arquitecto Novius Facundus el diseño y la construcción de un reloj de sol en Roma, el Horologium Augusti, como conmemoración de la dominación romana de Egipto y del propio Augusto nacido para traer la paz al mundo.

Así, se proyectó su instalación en el Campo de Marte integrado con el Ara Pacis (Altar de la Paz) que se estaba construyendo desde el año 13 a.C. y alineado con la Vía Flaminia. Para usar como gnomon (el elemento que proyecta la sombra) Augusto hizo traer de Heliópolis en Egipto un obelisco de granito rojo de 30 metros de altura, que había sido erigido por el faraón Psamético II entre 595 y 589 a.C.

Localización del Horologium Augusti en el plano de Roma / foto Joris1919 en Wikimedia Commons

El obelisco proyectaba su sombra sobre un pavimento de mármol cuadrangular de 160 por 75 metros, compuesto de losas de travertino, con lineas y letras de bronce dorado incrustado que indicaban los meses y las estaciones. Estaba colocado de tal manera que la sombra caía sobre el centro del Ara Pacis el día 23 de septiembre, el equinoccio de otoño y el cumpleaños del propio Augusto. El reloj quedó finalizado en el año 9 a.C. y fue dedicado al Sol. Plinio el Viejo lo describe cuando habla de los obeliscos de Roma:

El que se encuentra en el Campo de Marte fue utilizado de manera notable por Augusto de venerada memoria para marcar la sombra del sol y con ello la duración de los días y las noches. Se colocó un pavimento a una distancia adecuada a la altura del obelisco para que la sombra proyectada al mediodía del día más corto del año coincidiera exactamente con él. Unas varillas de bronce introducidas en el pavimento servían para medir la sombra día a día, ya que ésta se iba acortando y alargando. Este dispositivo merece ser estudiado cuidadosamente, y fue ideado por el matemático Novius Facundus.

Plinio el Viejo, Historia Natural XXXVI.71
Maqueta que reconstruye el Campo de Marte con el Ara Pacis y el Horologium Augusti / foto Pascal Radigue en Wikimedia Commons

El área que abarcaba el Horologium Augusti en el Campo de Marte se corresponde con un círculo que engloba las actuales Piazza di San Lorenzo in Lucina y la Piazza del Parlamento. El obelisco, que se situaba en el centro de este círculo, estaba rematado con un orbe de bronce. Según la posición del sol, la sombra del obelisco se proyectaba a un lado u otro del cuadrante de mármol, indicando el día del mes según la longitud de la sombra en el mediodía.

Según Plinio el orbe era lo que daba definición a la sombra, algo que Novius comprendió observando la sombra proyectada por la cabeza humana.

Colocó en el pináculo una bola dorada, en cuya cima se concentraría la sombra, ya que de otro modo la sombra proyectada por la punta del obelisco habría carecido de definición. Se dice que comprendió el principio a partir de la observación de la sombra proyectada por la cabeza humana.

Plinio el Viejo, Historia Natural XXXVI.71
Reconstrucción decimonónica de la situación del Horologium Augusti / foto James Grout

Pero para la época en que Plinio escribía, hacia el año 70 d.C., el reloj ya llevaba varios años sin funcionar de manera correcta, para lo cual da diferentes explicaciones. Lo cierto es que las excavaciones encontraron que el suelo del Campo de Marte se había hundido, probablemente debido a inundaciones o terremotos.

Desde hace unos treinta años, las lecturas así dadas no se corresponden con el calendario, ya sea porque el propio curso del sol es anómalo y ha sido alterado por algún cambio en el comportamiento de los cielos o porque toda la tierra se ha desplazado ligeramente de su posición central, un fenómeno que, según he oído, se ha detectado también en otros lugares. O bien los temblores de tierra en la ciudad pueden haber provocado un desplazamiento puramente local del fuste o las crecidas del Tíber pueden haber provocado el asentamiento de la masa, aunque se dice que los cimientos se han hundido a una profundidad igual a la altura de la carga que tienen que soportar.

Plinio el Viejo, Historia Natural XXXVI.71
El obelisco del horologium representado en la base de la columna de Antonino Pío, hoy en el jardín de los Museos Vaticanos / foto Lalupa en Wikimedia Commons

Para compensar el hundimiento del suelo y devolver al reloj su exactitud, Domiciano elevó el nivel más de metro y medio, usando el pavimento y las letras originales del Horologium.

Algunos investigadores creen que no era un reloj de sol sino un meridiano solar (que no marca la hora sino solo el mediodía o meridianus) diseñado para indicar el progreso del año a medida que el sol se movía a través del zodiaco, de solsticio a solsticio. En lugar del pavimento de travertino solo habría existido una línea longitudinal que delimitaría la mayor extensión de la sombra al mediodía del solsticio de invierno. En el solsticio de verano, el día más largo del año, la sombra se habría desplazado completamente por la línea del meridiano. Luego, a medida que el sol desciende en el horizonte, su sombra de mediodía comenzaría a alargarse y a subir por el meridiano hasta que ya no puede crecer más, marcando así el solsticio de invierno, el día más corto del año.

El obelisco en la Piazza Montecitorio / foto dominio público en Wikimedia Commons

El obelisco se mantuvo en pie hasta el siglo IX o X cuando, probablemente durante el terremoto del año 849 d.C. o quizá a causa del saqueo del año 1084 d.C., cayó al suelo y se partió en cinco trozos, quedando poco a poco cubierto por los sedimentos. Fue encontrado en el año 1512, pero no se excavó hasta 1748. Los restos fueron recuperados y el obelisco reconstruido (con secciones de granito rojo tomadas de la muy dañada columna de Antonino) y vuelto a erigir por Pio VI en 1792 en la plaza Montecitorio de Roma, donde podemos contemplarlo hoy. Tiene 21,79 metros de alto, llegando a los 33,97 si se le suman la base y el orbe.

En 1980 Edmund Buchner, historiador que fue presidente del Instituto Arqueológico Alemán, encontró los restos de una pequeña sección del pavimento con las líneas y letras griegas de los meses del Horologium Augusti grabadas en las losas de travertino bajo los bloques de casas entre la Plaza del Parlamento y la Plaza de San Lorenzo in Lucina, a 8 metros de profundidad. Justo como Plinio había descrito. Se cree que otro fragmento del pavimento está contenido en el mosaico, aun visible, en los cimientos de la iglesia de San Lorenzo in Lucina.

Los restos del pavimento encontrados por Buchner / foto Lalupa en Wikimedia Commons

La reconstrucción del Horologium propuesta por Buchner, y su teoría de que la sombra del obelisco incidía sobre el Ara Pacis el día del cumpleaños de Augusto, han sido puestas en duda por algunos investigadores, mientras que otros defienden que ambos monumentos fueron alineados y situados intencionadamente para propagar el mismo mensaje que aparece inscrito en dos caras del obelisco: que Augusto era un devoto adorador del dios Sol, el que lleva a Roma a la victoria y trae la paz y la prosperidad a través de su representante terrenal, el emperador.

En la reforma de la plaza Montecitorio inaugurada el 7 de junio de 1998 se trazó un nuevo meridiano en el pavimento en honor al Horologium Augusti, aunque la sombra del obelisco ya no marca los meses ni las estaciones.


Fuentes

Horologium of Augustus – Encyclopaedia Romana (James Grout) / Frischer, B. (2017). New Light on the Relationship between the Montecitorio Obelisk and Ara Pacis of Augustus. Studies in Digital Heritage, 1(1), 18–119. doi.org/10.14434/sdh.v1i1.23331 / Historia Natural (Plinio el Viejo) / Heslin, P. (2007). Augustus, Domitian and the So-Called Horologium Augusti. The Journal of Roman Studies, 97, 1–20. jstor.org/stable/20430569 / Wikipedia