Formulario ESTA, la autorización que hay que obtener para viajar a los Estados Unidos

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Los parques temáticos de Orlando, el sabor caribeño de Miami, el pintoresquismo urbano de San Francisco, los grandes atractivos naturales como el Parque Nacional de Yellowstone o el Cañón de Colorado, la fascinacion kitch de Las Vegas, la familiaridad cinematográfico-televisiva de Nueva York, la Ruta 66… Visitar Estados Unidos seguramente estará en la agenda turística de más de un lector y por eso conviene saber que es necesario solicitar una autorización previa para entrar en el país: el ESTA.

El ESTA (Electronic System for Travel Authorization) es un permiso que se debe cumplimentar vía electrónica para comprobar que los viajeros -niños incluidos- cumplen los requisitos exigidos para su estancia en suelo estadounidense, por razones de seguridad. Forma parte del VWP (Visa Waiver Program) y puede presentarse en cualquier momento antes del viaje, aunque se recomienda hacerlo ya durante la preparación del mismo, al comprar los billetes de avión o, como mucho con setenta y dos horas previas al vuelo, si bien en el momento de embarcar al avión aún se podría presentar (conviene no arriesgarse, claro).

Obligatorio desde 2009, el ESTA es válido por un período de dos años o hasta la fecha de caducidad del pasaporte -que debe ser electrónico-, tiempo durante el cual se puede entrar y salir del país sin tener que repetir el trámite; recordando, eso sí, que únicamente autoriza un tiempo de estancia continuo de noventa días. Por lo demás, los datos biográficos que se exigen, que han de aportarse en inglés, quedarán protegidos por las leyes de privacidad de EEUU.

El ESTA, ojo, no es lo mismo que el visado, aunque en la práctica tengan el mismo fin. La obtención del visado se lleva a cabo en un proceso en papel, algo que requiere más tiempo -pueden pasar varias semanas- y la intervención de la Embajada norteamericana, de ahí que también resulte más caro: entre ciento treinta y doscientos sesenta euros, dependiendo de la situación del solicitante.

En cambio, como decíamos antes, la tramitación del ESTA es completamente online, la embajada norteamericana no interviene. Eso significa que ha de hacerse individualmente (salvo en una determinada modalidad grupal) y vía Internet. La respuesta suele ser inmediata -en torno a setenta y dos horas-, tanto si es afirmativa como negativa. Lo bueno es que en el segundo caso, o sea, si el servicio de inmigración deniega la solicitud de entrada, es posible repetir la operación a partir de los diez días de la notificación.

También es mucho más barato. Desde septiembre de 2010 se exige el pago de dos cargos, uno por el proceso administrativo, que cuesta cuatro dólares, y otro por autorización, que asciende a diez (en caso de que la solicitud haya sido denegada, sólo se cobrará la primera tarifa). Dada la forma electrónica de la tramitación, los dos pagos se abonan a través de la tarjeta de crédito o débito (exclusivamente MasterCard, VISA, American Express o Discover).

¿Por qué hay que pagar por el formulario ESTA? El dinero está destinado a sufragar los gastos laborales de procesar miles de expedientes diarios en las oficinas de inmigración: personal, tiempo, material, envíos por correo… En realidad, no hay que extrañarse porque este coste lo aplican otros muchos países, pero incluyéndolo en el billete de avión en vez de por separado.

Si el usuario comete algún error al rellenar el cuestionario, no deberá preocuparse porque la tarifa del ESTA no se cobra hasta el final y, antes de admitir la solicitud, la web oficial muestra al usuario los datos para que se pueda revisarlos, detectando y corregiendo posibles errores. Pero incluso en el caso de que se enviase el cuestionario con algún fallo, existe la posibilidad de cambiarlo mediante una actualización -o las que hagan falta- sin coste adicional, salvo que el error se haya cometido al introducir los datos personales; no importa tanto, por contra, equivocarse en otros como el nombre la compañía o el correo electrónico, por ejemplo..

En ese sentido, una alternativa que puede resultar interesante, sobre todo si no se habla inglés o se carece de soltura en Internet, es recurrir a páginas intermediarias que se ocuparán de todo. El precio de la solicitud del ESTA en ellas será ligeramente superior porque lógicamente también cobran por llevar a cabo el proceso, pero a cambio se tiene la tranquilidad de que si se yerra en los datos personales no hará falta pagar un formulario nuevo ni esperar los diez días preceptivos.

En fin, si todo sale adecuadamente y el viajero no es considerado un peligro para la seguridad nacional, llegará la notificación de autorización; extremando la prudencias, conviene imprimirla y llevar una copia al embarcar, por si acaso. Lo demás será disfrutar de la estancia en un país tan fascinante.