El Círculo de Goseck, la más antigua de las fosas circulares europeas, data del siglo 49 a.C.

Detalle del círculo de Goseck / foto Kreuzschnabel en Wikimedia Commons

Por toda la Europa Central se han encontrado entre 120 y 150 estructuras de tierra neolíticas en forma de cercado a las que se denomina fosas circulares o recintos circulares (en alemán Kreisgrabenanlangen), principalmente en Alemania, Austria, República Checa, Eslovaquia, Hungría y Polonia. La mayoría de ellos están en las cuencas de los ríos Danubio y Elba.

Todos ellos datan del V milenio a.C. y, a pesar de que se les llama círculos, en realidad pocos tienen esa forma exacta, aunque lo parezca, y muchos tienen forma elíptica. Son muy anteriores, por lo menos dos milenios, a las estructuras similares de tierra y madera descubiertas en las islas Británicas. Sorprendentemente el período de tiempo en que estas estructuras estuvieron en uso es muy corta, apenas unos 200-300 años entre los siglos 49 y 47 a.C.

El círculo de Goseck / foto Logopin en Wikimedia Commons

Se ha observado que muchos de ellos poseen aberturas alineadas con la salida y la puesta del sol durante los solsticios, lo que sugiere que pudieron ser utilizados como una especie de calendario o de observatorio solar. El primero se encontró en 1886 en Krpy, Bohemia, pero el más antiguo de todos es el de Goseck en el estado alemán de Sajonia-Anhalt, que data aproximadamente del año 4900 a.C.

Está situado en un terreno agrícola cerca de la afluencia del río Unstrut en el Saale, en un extremo de la región llamada Cuenca de Leipzig. Lo descubrió Otto Braasch en fecha tan reciente como el año 1991, observando unas fotografías aéreas en las que se percibían unas crestas circulares bajo un campo de trigo. Una excavación en 2002 confirmó que la estructura se encontraba en un avanzado estado de erosión.

Reconstrucción del círculo de Goseck / foto Kenny Arne Lang Antonsen

Consta de un foso concéntrico de 75 metros de diámetro y 1,8 metros de profundidad, rodeado por dos anillos de empalizada. La entrada se realizaba por tres puertas principales simétricas, al norte, suroeste y sureste. El foso sigue estas tres entradas hacia el exterior. En la empalizada interior las entradas son más estrechas.

Las entradas suroeste y sureste están orientadas en la dirección de la puesta y salida del sol en los días del solsticio de invierno. Otras dos de las entradas más pequeñas están orientadas en dirección a la salida y puesta del sol en el solsticio de verano, según comprobaron los arqueólogos al combinar las pruebas materiales con observaciones de GPS.

Una placa en Goseck indica las alineaciones con los solsticios / foto Einsamer Schütze en Wikimedia Commons

La datación por radiocarbono situó su construcción hacia el año 4900 a.C., mientras que el estilo de fragmentos de cerámica encontrados en el sitio se asocia con la cultura de la cerámica de bandas hacia 4700 a.C., lo que sugiere que el lugar estuvo en uso durante dos o tres siglos. Se desconoce por qué el recinto fue abandonado, ya que no existen marcas de destrucción violenta, incendio o similar.

En el yacimiento aparecieron también restos de fuego, posiblemente rituales, huesos de animales y de humanos, así como un esqueleto sin cabeza situado cerca de la puerta sureste. Algunos expertos interpretan estos hallazgos como pruebas de sacrificios o rituales de enterramiento.

Una de las puertas del círculo / foto Einsamer Schütze en Wikimedia Commons

Una vez finalizada la excavación la estructura fue reconstruida utilizando 1.675 postes de roble de 2,5 metros de altura, trabajados de manera manual para que parezcan auténticos. Hoy está abierta al público y se puede visitar.


Fuentes

Sonnenobservatorium Goseck (Web oficial) / Himmelswege / Archaeological Institute of America / Wikipedia