Atholl Highlanders, el último ejército privado de Europa

Los Atholl Highlanders en su sede de Blair Castle/Imagen: August Schwerdfeger en Wikimedia Commons

Atholl (o Athole) es un ducado del centro de Escocia creado por la reina Ana en 1703 a partir de un antiguo mormaer, nombre gaélico con el que desde la Edad Media se designaba un señorío regional (equivalente a un condado y, de hecho, se cree que etimológicamente procede del latín comes, aunque en el siglo XV se incorporó también la palabra germánica earl con un sentido similar). Pues bien, históricamente el duque de Atholl tenía una serie de privilegios tan sorprendentes como, por ejemplo, poseer un ejército privado, el único que hay en Europa todavía hoy: los Atholl Highlanders.

Mapa de los mormaerdom escoceses hacia el siglo XIII/Imagen: Finn Bjorklid en Wikimedia Commons

En realidad, la herencia de la tradición feudal le otorgaba también la prerrogativa de un sheriffom o distrito judicial propio y hereditario, con su tribunal y todo, hasta que la Heritable Jurisdictions Act de 1746 (una ley del Parlamento aprobada a raíz del levantamiento jacobita del año anterior) supuso su abolición en favor de la designación por parte de la Corona. Con ello queremos resaltar el carácter especial de Atholl, dentro de lo peculiares que ya eran de por sí los catorce mormaerdom que hubo.

En 1703, el ducado de Atholl recayó en John Murray, jefe del clan Murray, cuyos antepasados fueron los Moray de Bothwell que habían apoyado a William Wallace y Robert the Bruce en la lucha por la independencia escocesa, aunque los tiempos habian cambiado y ahora se reconocían vasallos de Inglaterra. Él era conde pero la reina Ana, que buscaba unificar los reinos de Inglaterra y Escocia bajo la dinastía protestante de los Hannover a través del Act of Seatlement, premió la fidelidad del clan convirtiéndole en duque y, de ese modo, alcanzó el grado máximo de nobleza.

Murray tomó parte en la Guerra de Sucesión española primero; pero luego se unió al levantamiento jacobita de 1715, al mando del millar y medio de miembros de su clan, conocidos como los Athollmen. Se estructuraban en cuatro regimientos que cuatro años más tarde participaron en la famosa batalla de Glen Shiel, en la que, ayudados por unos trescientos infantes de marina españoles desembarcados en Escocia para apoyar una rebelión general en el país, cayeron derrotados ante un ejército británico que les redujo a golpe de mortero.

La batalla de Glen Shiel (Peter Tillemans)/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Los Murray vovieron a insistir apoyando la tercera y definitiva revuelta jacobita de 1745, aunque para entonces había facciones del clan también en el otro bando. La derrota en Culloden llevó al líder, William Murray, a morir en Holanda en 1760, tras un largo exilio por el continente. Así se llegó a 1777, año crucial para los Athollmen porque fue entonces cuando pasaron a convertirse en un único regimiento con carácter oficial, el 77º de Infantería, conocido como los Atholl Highlanders o Murray’s Highlanders, al haberlo creado el cuarto duque, John Murray.

Insignia de gorra de los Atholl Highlanders/Imagen: Wikimedia Commons

Su escudo y lema era el mismo del clan, Furth, fortune and fill the fetters (cuya traducción sería «Adelante, fortuna y llena los grilletes»), si bien hay constancia de una insignia más antigua: una sirena que sostiene un peine y un espejo con la frase en francés Tout prêt («Todo listo»), que también se considera válido. Como es lógico, también los colores del tartán coincidían con los de los Murray (rojo y verde en la rama Tullibardine, verde y azul en la rama Atholl), habiendo que añadirles los personales del duque (bandas amarillas y negras) y la rama de enebro, planta asociada también al clan.

En cualquier caso, la creación de aquel cuerpo tenía como objetivo reforzar a las tropas destinadas en América del Norte, donde Gran Bretaña había ampliado extraordinariamente sus posesiones con la Florida española y el Canadá francés tras su victoria en la Guerra de los Siete Años y el consiguiente Tratado de París. No obstante, se pasó la mayor parte del tiempo acantonado en Irlanda.

Los soldados enrolados firmaron un contrato por tres años en paz o lo que durase una eventual guerra. En 1781, cuando transcurrió ese plazo y estaban esperando ser licenciados, se ordenó su trasladó a Portsmouth para embarcarse con destino a la India, donde también hacían falta efectivos debido a que el citado tratado también supuso el paso a manos británicas de la mayor parte de los dominios franceses en esa parte del mundo. Indignados, los Highlanders se negaron a embarcar y en 1783 se disolvió el regimiento.

Hubo que esperar medio siglo para que George Murray, sexto duque, reorganizase el regimiento extraoficialmente en Perthshire, uniformando a sus criados como una especie de guardia personal. En 1839 se los llevó al Eglinton Tournament, recreación histórica de un torneo medieval, típica del romanticismo de la época, que se celebró en el castillo de Eglington, Ayshire (entre los participantes figuraba el futuro Napoleón III). En 1844, como agradecimiento a las labores de escolta que hicieron los Atholl Highlanders durante dos visitas a Escocia, la reina Victoria les concedió un estandarte, lo que significaba que pasaban a ser un regimiento oficial.

Iain Murray, décimo duque de Atholl, en Blair Castle/Imagen: Allan Warren en Wikimedia Commons

Esos elementos y situaciones se repitieron en lo sucesivo: los montañeses siguieron ocupándose de realizar guardias cada vez que un miembro de la familia real se alojaba en Blair Castle (sede de los Murray pero, además, una etapa en el traslado de Londres a Balmoral), al igual que tomaban parte en la celebración de los Braemar Gathering (una especie de juegos deportivos y exhibiciones folklóricas que todavía se hacen hoy en la localidad homónima reuniendo a todos los clanes), desfilando y compitiendo en algunas pruebas.

En eso consistiría la mayor parte de su actividad, que era básicamente representativa, como se ve. Al término de la Primera Guerra Mundial incluso decreció su programa, con las únicas excepciones de escoltar en sendas visitas al príncipe heredero de Japón (Hirohito), en 1921, y al rey Faisal (líder de la rebelión árabe contra los otomanos y soberano de Irak), en 1933. Parecía el final para el regimiento, que pareció perder todo su sentido durante un tiempo y las únicas novedades serían el cambio de colores del tartán.

Ahora bien, antes de continuar conviene aclarar que si los Atholl Highlanders nunca llegaron a entrar en combate como unidad (porque, pese a todo, el regimiento no formaba parte, ni antes ni ahora, del Ejército Británico), sí lo hicieron a título individual: muchos se incorporaron a las filas de la Scottish Horse, una yeomanry o subunidad de caballería, integrada exclusivamente por voluntarios, que organizó el séptimo duque para la Guerra de los Bóers y las dos grandes contiendas mundiales del siglo XX.

Soldados del Scottish Horse integrados en la Artillería Real durante la Segunda Guerra Mundial/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

De ese modo, entre 1900 y 1902 sirvieron en Sudáfrica, mientras que entre 1915 y 1918 lo hicieron en Beaurevoir, Selle, Sambre, Francia, Flandes, Macedonia, Gallípoli, Salónica y Egipto. En la Segunda Guerra Mundial dejaron los obsoletos caballos y pasaron a integrarse en la Artillería Real, fajándose en la campaña italiana. Sólo los oficiales y los músicos vestían tartán; el resto, uniforme normal con un sombrero o gorra que llevaba una pluma negra de gallo y la insignia (eso sí, el cinturón tenía las bandas amarillas y negras del ducado de Atholl).

El regimiento languidecía en la segunda mitad del siglo XX cuando el décimo duque, Iain Murray, retomó el desfile anual en 1966. Como ya no había soldados para ello, lo hizo invitando a empleados de sus dominios que hubieran cumplido el servicio militar, sumándoles un par de gaiteros y tamborileros. Así nació -o renació- el llamado Atholl Gathering, cuya finalidad ya no consistía en defender la candidatura real de un católico jacobita ni combatir a ningún enemigo, a pesar de que van armados (con viejos rifles decimonónicos Lee-Metford), sino algo casi igual de esforzado: entretener a los turistas.

Los Atholl Highlanders durante el International Clan Gathering de Edimburgo, en 2009/Imagen: kim traynor en Wikimedia Commons

Iain falleció en 1996 y su sucesor, un primo segundo llamado John Murray, pese a sentirse más sudafricano que escocés (había nacido en Johannesburgo), le tomó el relevo. Para entonces Blair Castle y otras propiedades ya no pertenecían al clan porque Iain las había donado a un fideicomiso benéfico, al no tener hijos. Aún así, el actual duodécimo duque desde 2012, que es vástago del anterior y, por tanto, coronel del regimiento, se desplaza desde Sudáfrica para encabezar los desfiles anuales.

Y es que los Atholl Highlanders siguen teniendo un centenar de hombres y desfilan dos veces al año, aparte de competir en los Highland Games y vigilar el castillo de Blair. Permanecen inactivos en invierno, entre enero y mayo, siendo este último mes cuando empieza el adiestramiento, salvo que haya nuevos reclutas, en cuyo caso se adelanta el período a enero con el fin de estar listos para el Atholl Gathering de finales de primavera. Dichas incorporaciones se hacen exclusivamente por invitación personal del duque; es su ejército particular, al fin y al cabo.


Fuentes

The Atholl Highlanders (Jane Anderson en Atholl States Newsletter)/Atholl Highlanders Parade and Gathering (Atholl States-Blair Castle & Gardens)/Atholl Highlanders (en Military Wikia)/Europes last private army, the Atholl Highlanders (Greg Murray en Scotland Info guide)/Wikipedia