El cometa más famoso de la Antigüedad fue visible durante siete días e interpretado como la deificación de Julio César, asesinado cuatro meses antes


El 15 de marzo del año 44 a.C. era asesinado Julio César a manos de un grupo de senadores, un acontecimiento que supuso un punto de inflexión en la historia de Roma y que finalmente llevaría al surgimiento del Imperio.

Cuatro meses más tarde, entre el 20 y el 23 de julio como era costumbre desde que el propio César las instaurase en 46 a.C., se estaban celebrando en Roma las fiestas Ludi Victoriae Caesaris. Según cuenta Suetonio, cuando las celebraciones estaban comenzando, alrededor de la hora undécima, apareció en el cielo noreste de Roma un cometa que brilló durante siete días sucesivos, y que se creyó ser el mismo alma de César.

Durante los primeros juegos que Augusto, su heredero, consagró a su memoria, un cometa ardió durante siete días seguidos, levantándose siempre alrededor de las once; y se suponía que era el alma de César, ahora recibida en el cielo; por lo que, igualmente, está representado en su estatua con una estrella en la frente. La casa del senado en la que fue asesinado, se ordenó que se cerrara, y un decreto hizo que los idus de marzo se llamaran parricidas, y que el senado no se reuniera nunca más en ese día.

Suetonio, Vidas de los doce Césares, Julio César 88
Denario de Octavio de 36 a.C. con el templo de Julio César y el cometa representado en el frontón / foto cgb en Wikimedia Commons

Los romanos interpretaron el inusual fenómeno como una señal de que Julio César estaba siendo deificado, esto es, se había convertido en un dios, y su recuerdo generación tras generación lo convertiría en el cometa más famoso de toda la Antigüedad.

No es para menos porque estudios recientes indican que pudo haber sido el cometa diurno más brillante de la Historia, por lo menos de los que existe registro histórico. Además, es uno de los cinco únicos cometas conocidos que tienen magnitud lumínica absoluta negativa. Se hipotétiza que su magnitud lumínica absoluta fue de -3 (la magnitud aparente del cometa si se hubiera observado a una distancia de 1 UA tanto de la Tierra como del Sol). Como comparación, si hubiera alcanzado una magnitud de -4 habría sido tan impresionante como el mismo Venus.

Y es que no solo las fuentes romanas dan cuenta de él sino también las griegas y chinas. Estas últimas, un informe del historiador Ban Gu, lo registran ya el 30 de mayo de 44 a.C. en el momento de su perihelio (acercamiento máximo al sol), que fue de aproximadamente 33 millones de kilómetros (0,22 UA), como una gran cola luminosa en el firmamento.

A partir del 10 de junio su magnitud se atenuó, primero a +1 y luego a +5 el día 20 de julio, cuando sufrió una explosión de magnitud 9. Por ello en Roma se pudo contemplar como un objeto más similar a una estrella, a diferencia de las observaciones chinas.

Muchos escritores de la Antigüedad identificaron al cometa como Sidus Iulium (Estrella Juliana) o Caesaris astrum (Astro de César), desde que el poeta Horacio utilizase esa denominación en una oda escrita el año 24 a.C. Virgilio escribió que la estrella de César ha aparecido para alegrar los campos, y que nunca los temibles cometas ardían con tanta frecuencia, cuando habla de los momentos posteriores al asesinato de César.

Augusto utilizó el acontecimiento en beneficio de su propia carrera política, como un símbolo propagandístico. En el año 42 a.C. iniciaría la construcción de un templo dedicado a César, al que se conoció como el templo del cometa y donde se levantó una enorme estatua de Julio César que, como indican Suetonio y Ovidio, llevaba un cometa flameante en la frente.

Entonces Júpiter, el Padre, habló…»Elevad el espíritu de César de su cadáver asesinado, y convertidlo en una estrella, de modo que el divino Julio siempre pueda mirar hacia abajo desde su alto templo en nuestro Capitolio y foro.» Apenas hubo acabado, cuando la gentil Venus se colocó en el centro del Senado, sin que nadie la viera, y elevó el espíritu de su César nuevamente liberado de su cuerpo, e impidiendo que desapareciera en el aire, lo llevó hacia las estrellas magníficas. Mientras lo llevaba, ella sintió su fulgor y comenzó a arder, y lo dejó caer de su pecho: el alma subió más alto que la luna, dibujando detrás de sí una ardiente cola, brillando como una estrella

Ovidio, Metamorfosis XV.745-842

En el año 77 d.C. Plinio el Viejo escribía en su Historia Natural:

En un solo lugar de la tierra, a saber, en Roma, se adora un cometa en un templo, porque el Divino Augusto lo declaró como un signo muy favorable para él. Porque apareció al principio de su reinado durante los juegos que celebró en honor de Venus Genetrix, poco después de la muerte de su padre César, en el colegio que todavía era nombrado por este último. Expresó su alegría en las siguientes palabras: «En los mismos días de mis juegos una estrella brillante fue vista durante siete días en la parte norte del cielo; se elevó en la undécima hora del día, era muy brillante, y era visible en todos los países. La gente creía que esta estrella significaba la admisión del alma de César entre los dioses inmortales, por lo que esta estrella se fijó en la imagen de su cabeza, que luego fue consagrada en el Foro. Así habló públicamente; pero en su interior estaba convencido con alegría de que la estrella había aparecido para él, y que se presentó con él, y que, si hemos de decir la verdad, para la salvación del mundo

Plinio el Viejo, Historia Natural, II.23
Denario de Augusto con la inscripción DIVVS IVLIV y el cometa / foto Classical Numismatic Group Inc. en Wikimedia Commons

No se sabe si el Cometa de César sigue existiendo o se desintegró en algún momento de la historia, dado que su órbita no era periódica. Cálculos orbitales recientes estiman que, en caso de seguir existiendo, la órbita parabólica del cometa lo situaría hoy a más de 800 UA (unidades astronómicas) del Sol, esto es unos 119 mil millones de kilómetros. Regresaría a nuestro Sistema Solar aproximadamente cada 10.000 años. Su nombre astronómico es C/-43 K1.

Algunos investigadores, como Robert Gurval de la Universidad de California, y Brian G.Marsden, del Centro de Astrofísica de Harvard, creen que la existencia del cometa de César, y por tanto su aparición en el año 44 a.C., son todavía una cuestión sin resolver.


Fuentes

Historia Natural (Plinio) / Vidas de los doce césares (Suetonio) / Jet Propulsion Laboratory (NASA) / Cometography: Ancient-1799 (Gary W.Kronk, Malk Meyer, David Allan John Sargent) / Wikipedia