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La séptima carta de Platón, que sugiere que su verdadera filosofía nunca fue publicada

Busto de Platón en Ceuta / foto CarlosVdeHabsburgo en Wikimedia Commons

A pesar de que la obra de Platón ha llegado hasta nuestros días en cantidad aceptable, y ciertamente mucho más abundante que la de otros filósofos incluso posteriores, no podemos estar del todo seguros de conocer todas sus ideas y doctrinas.

Porque hay varias fuentes que mencionan teorías de Platón que no se encuentran en ninguna de sus obras, y además las referencias más antiguas a ellas aparecen nada menos que en la obra de su discípulo Aristóteles. Y luego está la carta número siete.

Busto de Platón, copia romana de un original griego del siglo IV a.C. / foto dominio público en Wikimedia Commons

Durante muchos siglos a nadie pareció importarle demasiado este asunto, hasta que a comienzos del siglo XIX los estudiosos empezaron a cuestionarse si realmente habían existido enseñanzas no escritas del filósofo ateniense, y que importancia tenían en el corpus platónico.

Por ello Platón dice en el Timeo que la materia y el espacio son lo mismo, pues aquello que puede recibir una determinación y el espacio son uno y lo mismo. Allá habla de lo que puede recibir una determinación de otro modo que en las llamadas “doctrinas no escritas”.

Aristóteles, Física IV.2

Platón siempre criticó la transmisión escrita del conocimiento, a la que consideraba como defectuosa, poco efectiva e inferior a la transmisión oral. En su diálogo Fedro expone las razones para no revelar sus teorías a todos mediante la escritura.

Entonces no las escribirá con tinta, sembrándolas a través de una pluma con palabras que no pueden defenderse con argumentos y no pueden enseñar la verdad eficazmente

Platón, Fedro 276c

De las 18 cartas que conservamos y que se atribuyen a Platón (5 de ellas consideradas falsas), la número 7 es la única sobre cuya autenticidad hay mayor consenso entre los expertos. Se trata de la carta más larga escrita por el filósofo, donde al mismo tiempo que narra su estancia en Siracusa bajo los tiranos Dionisio el Viejo y Dionisio el Joven, expone parte de su doctrina política y ética. Esta datada en el año 353 a.C.

El papiro de Oxyrhynchos que contiene el Fedro de Platón, siglo II / foto dominio público en Wikimedia Commons

Pero la gran importancia de esta carta reside en que ahí menciona que existen unas enseñanzas para el público general (las obras escritas) y otras solo para los iniciados (las doctrinas no escritas).

Precisamente por ello cualquier persona seria se guardará muy mucho de confiar por escrito cuestiones serias, exponiéndolas a la malevolencia y a la ignorancia de la gente. De ello hay que sacar una simple conclusión: que cuando se ve una composición escrita de alguien, ya se trate de un legislador sobre leyes, ya sea de cualquier otro tema, el autor no ha considerado estas cuestiones como muy serias, ni él mismo es efectivamente serio, sino que permanecen encerradas en la parte más preciosa de su ser

Platón, Carta VII

Y es que Platón pensaba que las verdades más profundas no podían ser expresadas por escrito. También que solo se obtenía el conocimiento a partir de la combinación de la descripción verbal y la percepción sensorial, y uno debía tener el conocimiento antes de poder alcanzar el objeto del conocimiento.

Por ello, afirma que ninguna persona seria intentaría nunca enseñar doctrinas filosóficas serias en un libro o al público en general.

El que haya seguido esta exposición y esta digresión comprenderá perfectamente que, si Dionisio o cualquier otra persona de mayor o menor categoría ha escrito un libro sobre las elevadas y primordiales cuestiones referentes a la naturaleza, en mi opinión es que no ha oído ni aprendido doctrina sana alguna sobre los temas que ha tratado, ya que, de no ser así, habría sentido el mismo respeto que yo hacia tales verdades y no se habría atrevido a lanzarlas a un ambiente discorde o inadecuado

Platón, Carta VII
Estatua de Platón en la Academia de Atenas / foto maraki_2311 en Wikimedia Commons

No obstante, algunos opinan que Platón reveló estos conocimientos en su discurso Sobre el Bien, cuyo contenido fue recogido y transmitido por varios de sus alumnos y testigos, como Aristóxeno, Alejandro de Afrodisias, Espeusipo y Jenocrates. Dado que Platón basó su argumentación principalmente en las matemáticas, la mayoría de ellos quedaron bastante confundidos.

Cada uno vino esperando aprender algo sobre las cosas que generalmente se consideran buenas para los hombres, como la riqueza, la buena salud, la fuerza física y en general una especie de felicidad maravillosa. Pero cuando llegaron las demostraciones matemáticas, incluyendo números, figuras geométricas y astronomía, y finalmente la declaración “El Bien es Uno” les pareció, me imagino, completamente inesperada y extraña; de ahí que algunos menospreciaran el asunto, mientras que otros lo rechazaron

Aristóxeno, Elementa harmonica II.30

En cualquier caso, el problema está en que de ser auténtica la carta y de haber existido realmente esas doctrinas no escritas que representarían la verdadera filosofía de Platón, ello podría hacer que las obras que han llegado hasta nosotros pierdan validez. Pero los expertos no se ponen de acuerdo, ni en una cosa ni en otra.


Fuentes

Física (Aristóteles) / Plato’s enigmatic lecture “On the Good” (Konrad Gaiser) / Harward, J. “The Seventh and Eighth Platonic Epistles.” The Classical Quarterly, vol. 22, no. 3/4, 1928, pp. 143–154. JSTOR, www.jstor.org/stable/635998 / Levison, M., et al. “The Seventh Letter of Plato.” Mind, vol. 77, no. 307, 1968, pp. 309–325. JSTOR, www.jstor.org/stable/2252457 / Carta VII (Platón) / Wikipedia.