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10 lugares de visita obligada en Gran Canaria

Las dunas de Maspalomas/Imagen: Klaus Stebani en Pixabay

El archipiélago canario siempre es una garantía vacacional, ya sea como primer destino elegido para una escapada, ya como alternativa en tiempos difíciles, como ha demostrado varias veces en los últimos tiempos. Porque tiene la no muy frecuente capacidad de atraer a todo tipo de viajeros, desde el que busca simplemente sol y playa -que encontrará en cualquier época del año- al que prefiere el turismo de naturaleza, o cultural, o gastronómico, o de aventura…


Y como Gran Canaria es la isla más visitada (o lo ha sido, siempre en un mano a mano con Tenerife) de las ocho con administración propia (recientemente se ha incorporado La Graciosa), vamos a centrarnos en ella esta vez. Tiene 1.560 kilómetros cuadrados de característica redondez que además son los de mayor densidad de población, en parte gracias a unos núcleos urbanos que concentran a buena parte de los visitantes. Ésta sería una selección de 10 de sus rincones más interesantes.

Las dunas de Maspalomas

El iconográfico faro de Maspalomas; delante, la Fuente de la Morena/Imagen: Martin Falbisoner en Wikimedia Commons

Es casi inevitable empezar por el buque insignia insular, esta famosa localidad del municipio de San Bartolomé de Tirajana que tiene como seña de identidad ser el principal punto de atracción para turistas internacionales. Acuden de multitud de países para disfrutar de esa ansiada línea de arenales que va desde Playa del Inglés hasta el espigado faro decimonónico (y que en realidad continúa hacia el sur, hasta Mogán), recorrida en paralelo por el sistema de dunas más espectacular de España, protegido como Reserva Natural Especial.

Gáldar

Yacimiento arqueológico de La Guancha/Imagen: Víctor R. Ruiz en Wikimedia Commons

Este pueblo del noroeste no sólo tiene nombre aborigen sino que conserva alguna de las mejores muestras de la antigua cultura prehispana, caso del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada o el yacimiento de La Guancha, junto a otras posteriores, como la Casa Verde, que es del siglo XVII, o el templo Matriz y Arciprestal de Santiago de Los Caballeros, del XVIII.

El Roque Nublo

El Roque Nublo y el Roque Bentayga/Imagen: Mosry en Wikimedia Commons

El Roque Nublo es un monumento natural, mascarón de proa del Parque Rural del Nublo, que se encuentra en el municipio de Tejeda, en pleno centro de la isla. Tercera cota de ésta en altitud (1.813 metros), hay un sendero que permite subir a pie hasta allí en aproximadamente tres cuartos de hora para hacerse las inevitables fotos al pie de la icónica roca vertical que le da nombre. Muy cerca hay otro caprichoso roque, el Bentaiga, que, como el anterior, era considerado sagrado. Y no lejos está también el techo de Gran Canaria, el Pico de las Nieves, con sus 1.949 metros.

El dedo de Dios

El Dedo de Dios (Puerto d elas Nieves, Agaete) antes y después de perder la aguja de 20 metros/Imagen 1: Michael Kainzbauer en Wikimedia Commons – Imagen 2: Dr. Egbert Kainzbauer en Wikimedia Commons

Dedo amputado, habría que puntualizar, pues si bien se ha hablado de algún plan para restaurarlo, parece que finalmente se ha descartado y lo cierto es que hoy por hoy sigue quebrado. Este farallón de basalto, que parece emerger del mar adoptando la forma de una mano señalando hacia lo alto, perdió su dedo índice de 20 metros de altura en 2005, por culpa de una tormenta tropical. Se encuentra en Puerto de las Nieves, Agaete, rodeado de escarpados acantilados.

La iglesia de Arucas

Iglesia de San Juan Bautista/Imagen: Selene Medina Herrera en Wikimedia Commons

Posiblemente a mucha gente Arucas le suene a nombre de ron y, ciertamente, en ese municipio se cultivó caña de azúcar desde el siglo XV con ese fin, aunque a partir de mediados del XIX fue sustituido -o al menos igualado- por la cochinilla, usada para tintes. Sin embargo, lo más llamativo visualmente del sitio es la iglesia de San Juan Bautista, una auténtica catedral (aunque no tiene esa categoría) neogótica de oscura piedra volcánica y cuyas dimensiones la hacen parecer fuera de lugar.

Puerto de Mogán

Puerto de mogán/Imagen: Marc Ryckaert en Wikimedia Commons

Tiene fama de ser uno de los pueblos más bonitos de España y no sin razón. Se trata de un rincón pintoresco y colorista, con calles peatonales flanqueadas por casitas blancas de molduras policromadas en tonos pastel cuyo efecto se acentúa por la miríada de flores multicromáticas que las decoran. Además, está el extra de pequeños canales marinos que lo convierten en una versión mini de Venecia, de indudable sabor marinero subrayado por la cantidad de veleros y barcas atracados en su bello puerto (y un submarino con ventanas para ver el fondo del mar).

La caldera de Bandama

La Caldera de Bandama vista desde el aire/Imagen: Canary Dron en Wikimedia Commons

En la zona nororiental de Gran Canaria se ubica esta enorme caldera volcánica originada por una erupción hace cinco milenios. Sus dimensiones son un millar de metros de diámetro y 216 de profundidad, con el fondo y las paredes cubiertas por un tapiz vegetal y liquénico. Debe su nombre al holandés del siglo XVI Daniel Van Damme, que cultivaba la vid en su interior; la actividad vinícola vivió su gran momento en el XIX y aún quedan ejemplos de arqueología industrial, aunque en el XX es el turismo la principal causa de visitas.

El barranco de Guayadeque

El Barranco de Guayadeque/Imagen: Barceló Experiences

Si hay un paisaje característico del interior canario es el que forman los barrancos. Y uno de los más grandes es éste que separa los municipios de Ingenio y Agüimes; grande no sólo por sus imponentes medidas, que alcanzan 11 kilómetros de longitud y 1.273 de altitud -lo que proporciona unas vistas espléndidas-. También en sentido más amplio, por su riqueza en flora y fauna, pero, sobre todo, porque se trata de un importante enclave arqueológico, pues sus laderas están horadadas por cientos de cuevas que usaron los aborígenes como viviendas (todavía se usa alguna para alojamiento); no en vano, buena parte de las momias y piezas del Museo Canario de Las Palmas proceden de aquí.

Teror

La calle Real con la basílica al fondo/Imagen: isol en Wikimedia Commons

Teror es un pueblo septentrional e interior que no llega a 13.000 habitantes, pero que presume de ser custodio de la patrona de Gran Canaria, la Virgen del Pino. Se trata de una talla que se habría encontrado en lo alto de un pino a finales del siglo XV, si hacemos caso a una leyenda que en realidad es muy posterior. Está en una basílica dieciochesca, neoclásica, que no es el único monumento del lugar; también se pueden ver la Casa Museo de los Patronos de la Virgen, del XVII, el poblado troglodita de La Guanchía, la histórica Calle Real (con fachadas de colores y artísticos balcones de madera) o algo distinto, como el pintoresco mercadillo dominical.

Las Palmas

La Casa de Colón/Imagen: Cesar Gonzalez-Vegueta en Wikimedia Commons

No se puede dejar Gran Canaria sin recorrer su capital -y muy especialmente el viejo barrio de La Vegueta, declarado Conjunto Histórico-Artístico-, donde se van sucediendo rincones interesantes: la Casa de Colón (en la que se habría alojado el Almirante durante su primer viaje), la catedral (del siglo XVI pero con sobria fachada neoclásica), el decimonónico Teatro Pérez Galdós, la playa de Las Canteras, el Museo Canario, el Museo Elder de Ciencia y Tecnología, la Casa-Museo de Benito Pérez Galdós, etc.

Enumerados estos diez rincones selectos, y sin olvidar reseñar que se podrían nombrar otros tantos y el triple si fuera preciso, llegaría el momento de enfocar la estancia en otra dirección: el relax puro; y sin salir de Las Palmas, en lo que sería una undécima recomendación. Porque cualquiera agradecerá, al final de cada extenuante jornada, descansar en un hotel a pleno lujo. Y para eso hay que recomendar el hotel Santa Catalina en Gran Canaria, un establecimiento de 5 estrellas Gran Lujo perteneciente al Barceló Hotel Group y situado en la calle León y Castillo, en pleno centro urbano pero rodeado de los refrescantes jardines del Parque Doramas.

Fachada principal del hotel Santa Catalina Royal Hideway

Todo en él resulta exquisito, empezando por el edificio, que es de 1890 y claro sabor canario, aunque recientemente ha sido sometido a una renovación integral para dotarlo de 204 glamourosas habitaciones con vistas a las históricas galerías del hotel, a Las Palmas o al palmeral. En ellas durmieron personalidades como el príncipe Carlos de Inglaterra, los reyes de España, el actor Gregory Peck, la cantante María Callas o el premier Winston Churchill, entre otros, dejando huella de su cultura y talento; no en vano, este hotel era el punto de referencia de la vida social de la ciudad.

Las imponentes habitaciones albergaron a personajes históricos

No son el único atractivo porque los amantes de la buena cocina agradecerán la estrella Michelín que ostenta su restaurante Poemas by Hermanos Padrón (al que se suman 1890 La Bodeguita y Camarote), al igual que disfrutarán del Alis Rooftop bar y sus sensacionales panorámicas o del piano-bar Carabela. Pero para relajarse plenamente nada mejor que su Wellness & Fitness Center; bañeras de hidromasaje, piscina climatizada de hidroterapia, circuitos de ducha, fuentes de hielo, piscinas de contraste en temperatura…


Lo dicho; no hay mejor forma de poner punto final a cada día de visitas. Ah, la dura vida del turista…