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Arqueología

Cómo un arqueólogo británico encontró los restos del Mausoleo de Halicarnaso cavando túneles bajo las casas que lo cubrían

Una reconstrucción del mausoleo sobre el lugar actual / foto Budget Direct

En 1840 un joven arqueólogo llamado Charles Thomas Newton, seguidor de las teorías de Winckelmann acerca del estudio científico de la arqueología clásica, obtenía el puesto de ayudante en el departamento de antigüedades del Museo Británico. Por otra parte, un puesto más bien modesto para alguien con ambiciones.

Retrato de Charles Thomas Newton / foto dominio público en Wikimedia Commons

Sin embargo 12 años más tarde, en 1852, su tenacidad daría sus frutos al ser nombrado vicecónsul británico en la ciudad de Mitilene, en la isla griega de Lesbos, por aquel entonces todavía bajo dominio otomano. Sus funciones incluían, entre otras, velar por los intereses del Museo Británico en la zona, lo que significaba más o menos hacerse con todos aquellos hallazgos arqueológicos que considerase importantes o valiosos y enviarlos a Inglaterra.

Debió cumplir muy bien lo que tenía encomendado pues en abril del año siguiente fue nombrado cónsul en Rodas. Solo un año más tarde abandonaba el cargo para dedicarse a la excavación arqueológica en la isla de Kálimnos, donde sacó a la luz un templo de Apolo y una antigua ciudad cuyo nombre todavía no ha podido ser identificado.

Pero su sueño era encontrar el lugar exacto donde había estado el famoso Mausoleo de Halicarnaso, excavarlo y enviar los restos a Londres. Cosa que consiguió que el Museo Británico le subvencionase en 1855.

Modelo a escala del Mausoleo / foto Shadowgate en Flickr

El Mausoleo de Halicarnaso era la última de las seis maravillas del mundo antiguo desaparecidas, ya que se sabe que por lo menos seguía parcialmente en pie en el siglo XV (como todo el mundo sabe, de las 7 maravillas solo quedan actualmente las pirámides de Egipto). El monumento funerario de Mausolo, gobernante de la ciudad de Halicarnaso (la actual Bodrum en Turquía) y sátrapa del imperio persa, y de su esposa Artemisia II había sido construido entre los años 353 y 350 a.C. por los arquitectos griegos Sátiro de Paros y Piteo de Priene.

La construcción, que albergó los restos mortales de Mausolo y su esposa, era una estructura en cuatro pisos que alcanzaba los 45 metros de altura. Tenía unos 134 metros de perímetro y cada una de sus partes estaba adornada con relieves escultóricos y estatuas realizadas por los mejores artistas griegos del momento: Leocares, Briaxis, Escopas y Timoteo. Coronando todo el conjunto había una gran cuadriga de mármol, obra del mismo Piteo de Priene.

Los contemporáneos y rivales de Escopas fueron Briaxis, Timoteo y Leocares, de los que debemos hablar porque junto con él trabajaron en las tallas del Mausoleo. Esta es la tumba que fue construida por Artemisia para su esposo Mausolo, el virrey de Caria, quien murió en el segundo año de la 107 Olimpiada. Estos artistas fueron los principales responsables de hacer de la estructura una de las siete maravillas del mundo. En los lados norte y sur se extiende por 63 pies, pero la longitud de las fachadas es menor, la longitud total de las fachadas y los lados es de 440 pies. El edificio se eleva a una altura de 25 codos y está rodeado por 36 columnas. La palabra griega para la columnata que lo rodea es «pteron». El lado este fue tallado por Escopas, el norte por Briaxis, el sur por Timoteo y el oeste por Leocares; y antes de que completaran su tarea, la reina murió. Sin embargo, se negaron a abandonar la obra sin terminarla, pues ya opinaban que sería un monumento a su propia gloria y a la de su profesión; y aún hoy se considera que rivalizan en destreza. Con ellos se asoció un quinto artista. Por encima de la columnata hay una pirámide tan alta como la estructura inferior y que se va estrechando en 24 etapas hasta llegar a la cima de su pico. En la cima hay un carro de cuatro caballos de mármol, y este fue hecho por Piteo. La adición de este carro completa el trabajo y lo lleva a una altura de 140 pies.

Plinio el Viejo, Historia Natural XXXVI.30-31
Estatuas de Mausolo y su esposa Artemisa procedentes del Mausoleo, hoy en el Museo Británico / foto virtusincertus en Flickr

El modelo, que consistía en un podio o base cuadrangular de gran altura sobre la que se disponía un edificio con forma de templo griego, obtenía su inspiración del Monumento de las Nereidas, levantado en la cercana ciudad licia de Janto (se puede ver hoy, reconstruido, en el Museo Británico) hacia 400 a.C.

La tumba se consideró ya en su tiempo como un gran triunfo del arte griego, y alcanzó tal fama que incluso los emperadores romanos, tres siglos después, se construían mausoleos y la palabra acabó por designar a cualquier tumba edificada en superficie.

Yo conozco muchas tumbas dignas de admiración, y mencionaré dos de ellas: la de Halicarnaso y la de la tierra de los hebreos. La una ha sido construida en Halicarnaso por su rey Mausolo, y es de un tamaño tan grande y tan notable en toda su construcción, que los romanos, que sentían gran admiración por ella, a sus sepulcros notables los llamaron mausoleos

Pausanias, Descripción de Grecia VIII-16.4
Alzado y planta del mausoleo / foto dominio público en Wikimedia Commons

El mausoleo se mantuvo en pie invasión tras invasión: persas, macedonios, romanos, bizantinos, árabes…Parece que en el siglo XII todavía estaba intacto cuando lo vio Eustacio, un monje que luego sería arzobispo de Tesalónica, ya que en su comentario de la Ilíada escribió: era y es una maravilla. De hecho, se mantuvo sobre las ruinas de Halicarnaso, intacto, durante 16 siglos. Pero cuando llegaron los caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalén (Hospitalarios) en 1402, ya estaba en ruinas, solo la base era reconocible. Las columnas, destrozadas, yacían en el suelo igual que la cuadriga de bronce. Se cree por tanto que en algún momento del siglo XIV se derrumbó a causa de uno o varios terremotos.

El caso es que los caballeros hospitalarios utilizaron muchas de las piedras de las ruinas del mausoleo para la construcción (y posteriores reforzamientos) de su castillo de San Pedro en Bodrum (nombre con que se conocía ya a Halicarnaso en esa época). Incluso pudieron recuperar algunos de los relieves e incluirlos en las paredes del castillo. Estos relieves fueron posteriormente retirados por Lord Stratford de Redcliffe y enviados a Inglaterra.

Ruinas del Mausoleo de Halicarnaso en la actual Bodrum, Turquía / foto Mickapr en Wikimedia Commons

Sin embargo, para el siglo XIX las ruinas habían quedado tan enterradas que nadie podía identificar el lugar donde una vez se había levantado el imponente monumento. Y aquí es donde aparece Charles Thomas Newton, quien llegó a Bodrum en 1855 con la misión de localizar el lugar exacto donde había estado el Mausoleo y recuperar de él todo lo que pudiese.

Newton estudió todas las referencias al monumento de las fuentes históricas que pudo encontrar, combinándolas con el estudio sobre el terreno de la topografía de la antigua Halicarnaso. Vitruvio, en sus diez libros De Architectura escritos entre 27 y 23 a.C. da su situación con bastante exactitud:

…reconociendo las ventajas naturales de Halicarnaso como fortaleza, y viendo que era adecuado como centro de comercio y que tenía un buen puerto, fijó su residencia allí. El lugar tenía una curvatura como la de los asientos de un teatro. En el nivel más bajo, a lo largo del puerto, se construyó el foro. Alrededor de la mitad de la pendiente curva, en el punto en que el pasillo transversal curvo se encuentra en un teatro, se trazó una amplia calle, en medio de la cual se construyó el Mausoleo, una obra tan notable que se clasifica entre las Siete Maravillas del Mundo

Vitruvio, Diez libros de arquitectura II.8.11
Otra vista de las ruinas del Mausoleo de Halicarnaso / foto bazylek100 en Wikimedia Commons

Newton se dio cuenta de que el lugar señalado por Vitruvio coincidía con las noticias reportadas por el profesor T.L. Donaldson quien, varios años antes y tras su visita a Bodrum, había escrito que un poco al norte del palacio del Aga había muchos fragmentos de fustes de columnas, volutas y otros ornamentos de un magnífico edificio jónico que iguala en gusto, acabado y materiales a los más refinados edificios del arte ateniense.

Sin embargo Newton se dio cuenta de que el sitio en cuestión estaba tan cargado de casas y muros de jardín, y tan cortado en pequeñas parcelas, que no fue hasta después de una larga familiaridad con el suelo que reconocí sus verdaderas características. Aun más, como sigue explicando en su memoria del descubrimiento: una peculiaridad de este lugar era el desnivel de la superficie de los campos, en el que las colinas y los huecos se producían tan caprichosamente que eran más bien el resultado de antiguas excavaciones que de una formación natural. Esta configuración anómala del suelo, y los impedimentos que las casas y los recintos ofrecían a una vista general, me impidieron durante mucho tiempo trazar el contorno de la gran plataforma en la que se encontraba el Mausoleo.

Escalinata en las ruinas del Mausoleo / foto sailko en Wikimedia Commons

Así que optó por iniciar los trabajos de excavación en una de las fincas adyacentes, ante la imposibilidad de hacerlo en el lugar donde sabía que estaban los restos del Mausoleo. A los dos días comenzó a extraer del suelo fragmentos de mármol y relieves, tambores de columnas y restos de estatuas. Todo indicaba que iba en la buena dirección. Pero le frenaba la imposibilidad de negociar y ponerse de acuerdo con tantos propietarios de viviendas como tenía por delante.

De modo que comenzó a cavar túneles para explorar los terrenos circundantes. Gracias a ellos descubrió algunos muros, una escalera y tres de las esquinas de los cimientos del Mausoleo. Con esos conocimientos supo que parcelas tenía que comprar a los obstinados vecinos de Bodrum.

Las excavaciones de Newton sacaron a la luz los restos del Mausoleo de Halicarnaso así como multitud de relieves y esculturas, incluyendo las de los propios Mausolo y su esposa Artemisia. Sin embargo, al entrar en la cámara funeraria no había ni rastro de sus cuerpos. Los investigadores creen que, o bien fueron cremados y, por tanto, solo las cenizas en una urna habrían estado en el Mausoleo, o bien los saqueadores los hicieron desaparecer a lo largo de los siglos.

Charles Thomas Newton con el León de Cnido / foto Charles Thomas Newton

El Mausoleo sería ampliamente excavado y estudiado posteriormente, entre 1966 y 1977 por el profesor Kristian Jeppesen de la Universidad de Aarhus, hasta hoy la principal autoridad al respecto.

En cuanto a Newton, en 1858 realizaría impresionantes descubrimientos en Cnido, una antigua ciudad al suroeste de Anatolia, donde encontró el famoso León del siglo II a.C. En 1860 sería nombrado cónsul en Roma, y al año siguiente ocuparía el recién creado puesto de conservador de antigüedades griegas y romanas en el Museo Británico. Moriría 34 años más tarde habiendo sido nombrado director honorario del Instituto Arqueológico Alemán, y miembro honorario de la Academia del Liceo de Roma.


Fuentes

Dictionary of National Biography (Cecil Harcourt Smith) / A History of Discoveries at Halicarnassus, Cnidus and Branchidae (Charles Thomas Newton y Richard Popplewell Pullan) / The Mausoleum of Halicarnassus (Bodrum Pages) / Historia Natural (Plinio el Viejo) / Wikipedia.