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La columna de Pompeyo en Alejandría, lo único que queda del templo más hermoso del mundo

La columna de Pompeyo / foto Ali baghdady792 en Wikimedia Commons

Serapis era un dios sincrético greco-egipcio, integrado por las divinidades egipcias Osiris y Apis (identificadas con Zeus y Hades) que surgió en Menfis entre los descendientes de los mercenarios griegos de Psamético y Amasis en los siglos VII-VI a. C., y al que Ptolomeo I nombró dios principal de Alejandría, construyendo el primer templo o Serapeo en la acrópolis de la ciudad (en su extremo suroeste, llamado Racotis) en el año 300 a.C.

Ruinas del Serapeo de Alejandría / foto Institute for the Study of the Ancient World en Wikimedia Commons

Estrabón en el siglo I a.C. afirma que el lugar donde se alzaba estaba en muy mal estado, pues en esa época la zona principal de la ciudad era el barrio creado por Augusto, Nicópolis.

Al lado del canal se encuentra el Serapeo y otros recintos sagrados antiguos que hoy están casi abandonados debido a la construcción de nuevos edificios en Nicópolis

Estrabón, Geografía XVII.1.10

En 181 d.C. ese templo original, quedaría destruido por un incendio. Sería reconstruido por Ptolomeo III que lo amplió en algún momento entre 181 y 217 d.C., embelleció y convirtió en un gran santuario, el más grande y magnífico de todos los templos griegos de Alejandría (algunos incluso lo consideran el más hermoso de todos los templos griegos jamás construidos) y del Mediterráneo oriental. En su recinto albergaba incluso una parte de la famosa biblioteca de Alejandría que había sobrevivido al incendio de tiempos de Julio César.

Reconstrucción del santuario y templo de Serapis en Alejandría / foto traveltoeat.com

Ubicado en la acrópolis alejandrina, se accedía al recinto por una escalinata de 100 escalones. Todos los edificios del santuario estaban recubiertos de mármol, y el interior del templo estaba revestido con láminas de oro, plata y otros metales preciosos.

El Serapeo fue cerrado en julio de 325 d.C. por el emperador Constantino, pero parece que posteriormente reabrió, y las fuentes indican que todavía entre 370 y 390 d.C. era uno de los principales lugares de peregrinaje paganos. El templo seguía funcionando como tal y los filósofos seguían enseñando en las aulas acondicionadas en el santuario.

Amiano Marcelino, en su historia del imperio escrita en esos mismos años, decía del Serapeo:

Además de esto hay muchos templos elevados, y especialmente uno a Serapis, que, aunque no hay palabras para describirlo adecuadamente, podemos decir que, desde sus espléndidos salones sostenidos por pilares, y sus bellas estatuas y otros adornos, está tan magníficamente decorado, que junto al Capitolio, del que se jacta la siempre venerable Roma, el mundo entero no tiene nada más digno de admiración

Amiano Marcelino, Historia XXII 16,12

En 391 d.C. el obispo de Alejandría, Teófilo, decidió sacar en procesión por las calles ciertos objetos de culto mitraicos que habían sido encontrados, para que los cristianos se burlasen de ellos. A los paganos no les sentó demasiado bien y se tomaron la justicia por su mano en una serie de disturbios que acabaron con muchos muertos.

Ruinas del Serapeo de Alejandría / foto Institute for the Study of the Ancient World en Wikimedia Commons

La respuesta de los cristianos no se hizo esperar. Los paganos se refugiaron en el recinto del templo, que fue asaltado por cristianos que los superaban ampliamente en número. El templo y lo que quedaba de la biblioteca fueron destruidos y nunca se volvieron a reconstruir.

Rufino de Aquilea, escritor y exégeta cristiano que asistió a la destrucción, describía así el Serapeo:

Todo el edificio está construido con enormes bóvedas, sobre las cuales hay inmensas ventanas. Las cámaras interiores ocultas están separadas entre sí y permiten la realización de varios actos rituales y observancias secretas. Salas de asientos y pequeñas capillas con imágenes de dioses ocupan el borde del nivel más alto. Casas elevadas se extienden a lo largo de esta altura en la que los sacerdotes, o aquellos que ellos llaman “agneuontas”, es decir, aquellos que se purifican, estaban acostumbrados a vivir. Más allá de estos edificios, un pórtico levantado sobre columnas y orientado hacia el interior recorre la periferia. En medio de todo esto se encuentra el templo, que se eleva sobre preciosas columnas y está construido a una magnífica escala de mármol.En el interior había una estatua de Serapis tan grande que la mano derecha tocaba una pared y la izquierda la otra

Rufino de Aquilea, Historia Eclesiástica 11.23
Busto de Serapis, copia romana del original de Briaxis en el Serapeo, en los Museos Vaticanos / foto dominio público en Wikimedia Commons

La estatua de Serapis a la que Rufino hace referencia era una escultura colosal del dios, hecha de oro, mármol y marfil por el famoso escultor griego Briaxis mas de 600 años antes, cuando fue fundado el Serapeo. La estatua fue despedazada y sus partes llevadas a diferentes partes de la ciudad para ser destruidas.

Ladrillo a ladrillo, el edificio es desmontado por los justos (sic) en nombre de nuestro Señor Dios: las columnas se rompen, las paredes se derriban. El oro, las telas y los mármoles preciosos son retirados de las piedras impías imbuidas del diablo…El templo, sus sacerdotes y los malvados pecadores son ahora vencidos y relegados a las llamas del infierno, mientras la vana superstición (paganismo) y el antiguo demonio Serapis son finalmente destruidos

Rufino de Aquilea, Historia Eclesiástica 11.23

En el lugar donde estaba el Serapeo se estableció un monasterio y se construyó la iglesia de San Juan Bautista. Posteriormente todo el recinto volvería a sufrir una segunda oleada de destrucción en el siglo X a manos de los musulmanes, que establecieron allí un cementerio. Para el siglo XII no sobrevivían más que algunas partes de la columnata.

De todo ello hoy no queda en pie más que la (mal) llamada columna de Pompeyo. Según el retórico griego Aftonio, que visitó el lugar alrededor de 315 d.C. y todavía pudo ver el templo en pie, la columna se levanta en lo que era la parte más alta del Serapeo.

La columna de Pompeyo en 2013 / foto Ahmed Yousry Mahfouz en Wikimedia Commons

Fue erigida en honor de Diocleciano entre 298 y 302 d.C. en la zona este del santuario y junto al propio templo. Tiene una altura de 26,85 metros y, en origen, estaba coronada por una estatua del emperador de 7 metros de alto sobre el capitel corintio.

Se sabe que esta estatua existió porque en el siglo XVIII se encontraron fragmentos de ella al pie de la columna. Uno de esos fragmentos, que formaba parte del muslo y media 1,6 metros, permitió calcular la altura total de la estatua. Todos esos fragmentos desaparecieron, aunque se sabe que algunos están en colecciones privadas en Europa y América.

Es la única columna de la Antigüedad cuyo fuste esta hecho de un solo bloque monolítico (no por tambores) que queda en pie en Egipto, y uno de los monolitos greco-romanos más grandes y pesados, con 285 toneladas de peso.

El fuste esta hecho de granito rosa (lapis syeneites) extraído de las canteras de Asuán, mide 20,46 metros de largo y 2,71 metros de diámetro en su base. El zócalo sobre el que se levanta tiene 6 metros de altura. El capitel corintio es de granito gris.

La inscripción del zócalo / foto LSA Database

En el zócalo lleva una inscripción dedicatoria en la que se define a Diocleciano como polioúchos (dios guardián de la ciudad). Son cuatro líneas en griego en la que un praefectus Aegypti llamado Publio dedica el monumento en honor de Diocleciano, quizá para conmemorar una de sus visitas o alguna de sus campañas egipcias:

Τὸ(ν τι)μιώτατον Αὐτοκράτορα, / τὸ(ν) πολιοῦχον Ἀλεξανδρείας, / Διο(κλη)τιανὸν, τὸν ἀν(ίκη)τον, / Πού̣π̣(λιος), ἔπαρχος Αἰγύπτου / (?——) / Publio, prefecto de Egipto, estableció esto para el más venerado emperador, el dios guardián de Alejandría, Diocleciano el invencible

Precisamente pudo ser la confusión entre la ortografía griega del nombre Publius con la del general republicano Pompeyo lo que pudo dar lugar a que los cruzados pensaran que la columna marcaba el lugar donde éste último estaba enterrado, tras su muerte a manos de Ptolomeo XIII en 48 a.C. En cualquier caso, aun hoy se la sigue llamando pilar o columna de Pompeyo.

Como curiosidad, en la localidad irlandesa de Carrigadaggan Hill hay una copia de la columna construida entre 1839 y 1841, con una escalera interior que permite subir los 28,75 metros hasta lo alto del capitel. La construyó el general Robert Browne-Clayton en memoria de su hijo caído en batalla. Con la mala (o en este caso buena) suerte de que nada más finalizar las obras, su hijo volvió a casa sano y salvo.


Fuentes

City and School in Late Antique Athens and Alexandria (Edward J. Watts) / Historia Eclesiástica (Rufino) / Latest Statues of Antiquity Database (University of Oxford) / Historia (Amiano Marcelino) / Bonaparte in Egypt (J. Christopher Herold) / Wikipedia.