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Cuando Napoleón rozó la muerte en la pequeña Astorga

Recreación de la entrada de Napoleón en Astorga / foto Voluntarios de Aragón

Mucho hay que ver en Astorga, y aún más que contar sobre ella, porque hablamos de una ciudad pequeña, pero vetusta y con mucha historia a sus espaldas. Capital de los Amacos, de los Astures, del Convento Asturicense romano, y en época más reciente, también casi la tumba de Napoleón Bonaparte.

Sí, has leído bien. Según testimonios de la época, convertidos ya en tradición oral que ha perdurado hasta nuestros días en muchas familias astorganas, en Astorga hubo una tentativa de asesinato contra el poderoso Napoleón.

El contexto

Situémonos. Finales de 1807. Tropas de Napoleón entran en España, en principio sólo de paso para atacar Portugal, en el marco de las Guerras Napoleónicas. Pero como es bien sabido, el Emperador decide que el país debe convertirse en una especie de Estado satélite de Francia a través de colocar a su hermano, José Bonaparte, en el trono.

Los acontecimientos se aceleran. La inestabilidad política se instala en el país. Las tropas francesas la lían por donde pasan. El resultado es un creciente odio hacia la ocupación francesa por gran parte de la población española; entre ellos leoneses y astorganos, que son de los primeros en declararle la guerra al invasor (antes incluso del levantamiento del 2 de mayo de 1808).

Tropas inglesas, a los mandos de los generales Moore y Baird, se suman a la fiesta. Desembarcan en Portugal y La Coruña para unirse a los españoles en su lucha contra el gabacho. Y la pequeña Astorga en medio de todo el meollo que se desata en el occidente español.

Se dan diversas batallas entre Galicia y la meseta, y ya sean españoles, ingleses o franceses los que avanzan o retroceden posiciones, Astorga siempre paga un alto precio: los ejércitos españoles exigen manutención constante para la tropa cada vez que pasan y se acantonan en los alrededores; los ingleses y franceses también y de paso saquean, queman, matan y violan (sí, también los ingleses, los teóricos aliados que la población terminó sintiendo como otros invasores).

Así que la pequeña ciudad sufre, y pronto se pondrá aún peor la cosa.

Los españoles y los ingleses estaban consiguiendo desplazar a los franceses de la meseta, pero entonces Napoleón, con 130.000 hombres, entra a España, toma Madrid y raudo y veloz se dirige al norte para aplastar a los enemigos. Moore y Baird se achantan, y aunque La Romana, general jefe en ese momento de las tropas españolas llamadas Ejército de la Izquierda, les insta a batallar contra el Emperador en Astorga y los puertos colindantes de Foncebadón y Manzanal, estos declinan.

Recreación de la batalla en Tres Naciones Astorga / foto Desperta-Ferro ediciones

Continúan la huida para reembarcar sus ejércitos en La Coruña, arrasando con todo a su paso, incluida Astorga, y dificultando el repliegue de los españoles (por ejemplo volando el 27 de diciembre el puente del río Esla a la altura de Castrogonzalo). Hasta que, a su zaga, el 31 de diciembre de 1808 el Emperador Napoleón Bonaparte entra en Astorga.

El atentado frustrado

Así que el mismísimo Emperador Napoleón llega a Astorga, acompañado por su estado mayor y algunos cientos de hombres (el grueso del ejército, unos 80.000 soldados, se había quedado desperdigado a causa de la durísima marcha). La convierte en su cuartel general.

La mayoría de la ya diezmada población ha huido hacia los pueblos y montañas colindantes. La que queda, unas 60 personas, está desesperada, por la invasión del francés, por la hambruna y por la enfermedad (la localidad llevaba semanas sufriendo una epidemia de tifus).

Se aloja Napoleón en el Palacio Episcopal de entonces (no confundir con el Palacio de Gaudí actual), de donde expulsa al prelado. Se acomoda al calor de una chimenea. Todo parece tranquilo.

Sin embargo, un familiar del Obispo logra colarse en una habitación contigua a la de donde dormita el Emperador, y va armado. Su intención, descerrajarle un tiro y terminar con su vida.

¿Qué pasó entonces para que no consumara el acto? Hay dos versiones. Una apunta a que, justo en el instante que iba a disparar, un segundo compañero accede a la habitación y le hace desistir. La otra, que el susodicho familiar no llegó a entrar a la habitación, sólo le comentó al prelado su tentación de cometer el atentado, y este le desanimó.

La polémica

Como es lógico, un episodio de tanta relevancia ha generado polémica desde siempre entre los estudiosos de la Guerra de Independencia en general, y todo lo relacionado con ella y Astorga en particular.

Podemos decir que hoy por hoy la comunidad académica de historiadores considera el hecho “literatura con escaso fundamento”, pura ficción. Y sus defensores argumentan que hay fuentes históricas para sostenerlo como cierto.

Una de las cosas que se suelen argüir para tachar de ficción la tentativa de atentado contra Napoleón en Astorga, es que Marbot, general que acompañó al Emperador en su penosa travesía hasta Astorga, y plasmó en sus memorias todo lo que en ella acaeció, no hace ninguna referencia al acontecimiento. No sólo eso. Dice el galo en su obra que:

Como nuestro jefe, hicimos todos, porque las casas de donde habían huido todos los habitantes, estaban muy bien provistas de camas.

El actor Mark Schneider interpreta a Napoleón en la recreación 3 Naciones. / Foto Mark Schneider

Después Salcedo Ruiz, en su obra “Monografía de Astorga en la guerra de la Independencia”, usa la afirmación de Marbot para poner en duda el suceso al entender que:

Todo ello debe de ser una leyenda popular; pues no se comprende que el Sr. Obispo quedara en Astorga con familiares, cuando habían abandonado la ciudad todos los habitantes.

Sin embargo, sabemos a ciencia cierta, por documentación recopilada en Astorga heroica : historia documentada de sus sitios durante la Guerra de la Independencia de Paulino A. Fernández de Arellano y Rutilio M. Manrique, que la afirmación de Marbot no es cierta; a la entrada de Napoleón sí quedan habitantes, empezando por el Obispo, al que sacan de su casa y con el que incluso mantiene despacho, y siguiendo por miembros de la Junta de Defensa de la ciudad y vecinos varios.

A esto se suman testimonios directos, y no de cualquiera. Uno de los más importantes es el de Esteban Macías, Diputado y Regidor del Ayuntamiento en aquellos tiempos, una de las autoridades de la ciudad que no la abandonó a la llegada de Napoleón (en relación constante con el prelado además). Su hijo, Marcelo Macías, lo recoge en su título El húsar Tiburcio, donde comenta que:

recuerdo haber oido á mi señor padre que, estando Napoleón al calor de una chimenea en el Palacio episcopal, donde se alojó durante su breve estancia en Astorga, un familiar del Prelado intentó matarle de un tiro desde una habitación inmediata, donde había logrado introducirse, y que no llevó á cabo su propósito por habérselo impedido un compañero que le sorprendió en el momento de ir á realizarlo.

El historiador de Astorga Matías Rodríguez Díez, en su obra Historia de la Muy Noble, Leal y Benemérita Ciudad de Astorga, apunta algo parecido:

Hemos odio de labios muy autorizados en ocasión en que nos hallábamos en una dependencia del citado palacio, las siguientes frases: allí, estando Napoleón al calor de la chimenea, estuvo su vida en muy inminente peligro: un familiar del prelado tuvo tal tentación de asesinarlo que, á no haberlo consultado con su Superior, hubiese llevado á cabo su pensamiento.

Conclusiones

Obviamente todo este episodio nada tiene que ver con el sí aceptado por todo el mundo atentado perpetrado contra Napoleón en diciembre de 1800, cuando rebeldes monárquicos casi lo hacen saltar por los aires cuando se dirigía a la ópera en París (colocaron un carro lleno de barriles de pólvora y metralla en la avenida Rue Richelieu y lo detonaron a su paso).

Quizá a nivel puramente académico no se sostiene este otro intento de atentado relatado, pero nadie negará que tiene bastantes visos de veracidad.

Sea como fuere, esperamos que esta historia sirva para generar interés por todos los diversos hechos que acaecieron en la pequeña Astorga en el marco de la Guerra de la Independencia. Fueron muchos y variados, algunos especialmente relevantes, como los dos sitios vividos por la ciudad. Pero esa es otra historia, sí muy documentada, que veremos en otra ocasión.


Fuentes

Más que una guerra: Astorga y el Noroeste de España en el conflicto peninsular (Arsenio García Fuertes et al.) / Astorga Heroica: historia documentada de sus sitios durante la Guerra de la Independencia (Paulino A. Fernández de Arellano y Rutilio M. Manrique) / Historia de la muy noble, leal y benemérita ciudad de Astorga (Matías Rodríguez Díez).