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El Gran Arco de Ctesifonte, la mayor bóveda de ladrillo del mundo, construida por los persas sasánidas en el siglo VI

Ruinas de Ctesifonte en 1932 / foto dominio público en Wikimedia Commons

La dinastía sasánida fue fundada por Ardacher I en el año 226 d.C., gobernando Persia desde la ciudad de Ctesifonte, la capital del Imperio Parto al que había derrotado.

En realidad Ctesifonte comenzó siendo un barrio de la antigua Seleucia, la ciudad fundada por Seleuco I Nicátor (uno de los diádocos de Alejandro Magno) en 312 a.C. en la orilla occidental del Tigris, justo en el centro del actual Irak. La ciudad creció tanto que para el año 221 a.C. ya había cruzado el río, y en la orilla oriental nació un nuevo barrio. Cuando los partos la conquistaron en 141 a.C. decidieron que aquel barrio de la orilla oriental, que ya se llamaba Ctesifonte, iba a ser su nueva capital.

Seleucia y Ctesifonte (Taq-e Kisra) a una y otra orilla del Tigris / foto Lencer en Wikimedia Commons

Seleucia-Ctesifonte se convirtió así en una mezcolanza cultural cosmopolita donde convivían partos, persas, babilonios, griegos, judíos, asirios y árabes. Y en una de las ciudades más grandes del mundo durante los períodos helenístico y romano.

En la Antigüedad Babilonia fue la metrópolis de Asiria; pero la metrópolis es ahora Seleucia, es decir, Seleucia del Tigris, como se la llama. Cerca hay una población llamada Ctesifón, una gran población. Allí suelen tener su residencia de invierno los reyes partos, no molestando a los Seléucidas, para que éstos no estuvieran oprimidos teniendo al pueblo y ejército escita entre ellos. Así pues, debido al poder parto, Ctesifón es más bien una ciudad; su tamaño es tal que acoge un gran número de gente y los mismos partos la han equipado con edificios. La han equipado también con mercancías para vender y con las artes que complacen a los partos; así los reyes partos tienen la costumbre de pasar aquí el invierno por la salubridad de su aire, pero el verano en Ecbatana y en Hircania por el predominio de su antiguo renombre.

Estrabón, Geografía XVI.1-16
Ctesifonte en 1864 antes del derrumbe parcial / foto dominio público en Wikimedia Commons

Ctesifonte cambió de manos entre partos y romanos varias veces. Cuando los persas sasánidas acabaron con el imperio parto en 226 d.C., establecieron allí su capital, que fue objeto igualmente de batallas, asedios y conquistas continuadas entre los sasánidas y los romanos, y después los bizantinos. El mismo emperador Juliano murió frente a sus murallas en el asedio del año 363 d.C.

El más famoso de todos los reyes sasánidas (cuyo imperio se extendió hasta el año 651 d.C., abarcando por tanto toda la etapa final de la Antigüedad y los primeros siglos de la Edad Media) fue Cosroes I. Fue él quien impulsó la construcción de nuevos e imponentes edificios en la capital, embelleciéndola como ningún otro rey había hecho antes. Bajo su reinado, entre 531 y 579 d.C., Ctesifonte alcanzó su mayor esplendor.

El Gran Arco de Ctesifonte antes de la restauración / foto APAAME en Flickr

En 637 d.C. los musulmanes conquistaron Ctesifonte (a la que llamaron Al-Mada’in) que, tras la fundación de la cercana Bagdad en 761 a apenas 24 kilómetros al noroeste, iría poco a poco perdiendo población hasta quedar completamente abandonada. Tanto, que hoy en día solo queda un resto visible en superficie de ella, el Taq Kasra o Gran Arco de Ctesifonte (también llamado Taq-i Kisra).

Las ruinas están junto a la moderna Salman Pak iraquí. Consisten en los restos del antiguo palacio imperial cuya construcción comenzó el mismo Cosroes I en el año 540 d.C., aunque hay historiadores que sitúan el comienzo de las obras en el siglo III, en tiempos de Sapor I, que fue el segundo rey sasánida.

Vista aérea tras la reconstrucción del ala norte / foto Pinterest

El impresionante arco parabólico que cubre la cámara central se construyó sin cimbras, y está considerado como la mayor bóveda de ladrillo no reforzado del mundo. Alcanza los 37 metros de altura sobre la que pudo ser la sala del trono sasánida, de 26 metros de ancho y 50 metros de longitud. La parte superior del arco tiene 1 metro de espesor, mientras que las paredes de la base alcanzan los 7 metros.

La parte abierta al exterior bajo el arco era probablemente la sala de audiencias, donde el rey sasánida recibía a los enviados de otros reinos. Los árabes, sin embargo, lo utilizaron como mezquita, hasta que durante el siglo X empezaron a usarse sus ladrillos para la construcción del Palacio Taj de Bagdad.

El Gran Arco de Ctesifonte en 2014 / foto Nick Maroulis en Flickr

Parece que el interior de la sala estaba decorada con mosaicos, fragmentos de los cuales se han encontrado en las inmediaciones. El historiador árabe Qazwini afirma que la pared del salón del trono estaba decorada con una imagen de Cosroes montado en un caballo amarillo.

El historiador bizantino Teofilacto Simocates, que escribió en la primera mitad del siglo VII d.C. y es una de las principales fuentes para la historia de Persia, dice que

Ctesifonte es la mayor de las residencias reales en Persia. Se dice que el emperador Justiniano envió piedra griega así como arquitectos, que eran expertos en construcción de bóvedas, a Cosroes, el hijo de Kavat. Y construyeron el palacio real no lejos de Ctesifonte a la manera bizantina

Teofilacto Simocates, Historia
Tropas estadounidenses frente al arco en noviembre de 2009, con el ala norte ya reconstruida / foto dominio público en Wikimedia Commons

Por desgracia, buena parte del edificio quedó demolida en 1888 a consecuencia de una grave inundación. Comenzó a ser reconstruido por el gobierno iraquí en la década de 1980, rehaciendo la derrumbada ala norte y concluyéndose los trabajos en 2017. Sin embargo, volvió a sufrir un colapso parcial el 7 de marzo de 2019.

Curiosamente en 1940 el escritor Roald Dahl, que entonces recibía entrenamiento como piloto de la RAF cerca de Bagdad, sobrevoló la zona y tomó una fotografía del Arco de Ctesifonte, que ganó un premio.

Puede que no lo creas, pero cuando tenía dieciocho años solía ganar premios y medallas de la Real Sociedad Fotográfica de Londres, y de otros lugares como la Sociedad Fotográfica de Holanda. Incluso conseguí una gran medalla de bronce de la Sociedad Fotográfica Egipcia en El Cairo, y todavía tengo la fotografía que la ganó. Es una foto de una de las llamadas Siete Maravillas del Mundo, el Arco de Ctesifón en Irak. Este es el mayor arco sin soporte de la tierra y tomé la fotografía mientras me entrenaba para la RAF en 1940. Estaba volando sobre el desierto solo en un viejo biplano Hawker Hart y tenía mi cámara alrededor del cuello. Cuando vi el enorme arco solo en un mar de arena, dejé caer un ala y me colgué de las correas y solté el bastón mientras apuntaba y apunté con el obturador. Salió bien

Roald Dahl, Boy and Going Solo
Reconstrucción idealizada del palacio de Ctesifonte / foto Persepolis

El Gran Arco de Ctesifonte sería la inspiración para muchos otros edificios posteriores. De hecho el moderno arco de catenaria invertida lleva el nombre de arco ctesifonte por ello. La singularidad de este arco es que se sostiene a sí mismo: la tensión que se produce en cada punto del arco se reparte entre una componente vertical y un componente de presión que se transmite del arco a los cimientos sin necesidad de esfuerzos verticales, salvo en la parte inferior llegando ya a los cimientos, por ello no necesita la adición de apoyos laterales.


Fuentes

Kurz, Otto. “The Date of the Ṭāq i Kisrā.” Journal of the Royal Asiatic Society of Great Britain and Ireland, no. 1, 1941, pp. 37–41. JSTOR, www.jstor.org/stable/25221709 / Boy and Going Solo (Roald Dahl) / Taq Kasra: Wonder of Architecture / Madain Project / The History of Theophylact Simocatta / Wikipedia.