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Dragón azul, la extraña especie marina que se alimenta de carabelas portuguesas


En prácticamente todas las aguas templadas o tropicales de la Tierra habita un curioso molusco gasterópodo, una especie de nudibranquio (también llamados babosas de mar porque no tienen concha ni caparazón), de formas elegantes y colores vistosos que mezclan el blanco y el gris perla con diferentes tonos de azul.

Dragón Azul (Glaucus atlanticus) / foto Sylke Rohrlach en Wikimedia Commons

Vive generalmente mar adentro, flotando sobre las aguas panza arriba, aunque en ocasiones se lo puede ver en las playas. Si alguien se lo encuentra, debería tener cuidado al manipularlo, ya que guarda un veneno de gran poder urticante.

Y es que el Dragón azul (Glaucus atlanticus), que apenas mide entre 3 y 6 centímetros de largo, tiene la costumbre de alimentarse de organismos que son mayores que él, como la carabela portuguesa (Physalia physalis), cuya picadura es legendariamente dolorosa y peligrosa. El Dragón azul se la traga enterita, succionándola, y con el veneno de la carabela fabrica otro más potente que guarda en unos saquitos que tiene por todo el cuerpo y al final de sus ceratas o extremidades.

Carabela portuguesa (Physalia physalis), el alimento del Dragón Azul / foto SvenGrand en Wikimedia Commons

El Dragón Azul se ha encontrado en las costas de Sudáfrica, en las aguas europeas del mar Cantábrico, en la costa este de Australia, en el Golfo de California y en Mozambique. También en las Bermudas, Perú y la India más recientemente. Uno de los primeros ejemplares documentados se halló cerca de Ibiza en 1705. En aquel momento se pensó que podía ser la larva de algún insecto marino.

Curiosamente, uno de los misterios hasta ahora no resueltos acerca de este singular animal, es si nada y se mueve por sí mismo o simplemente se deja arrastrar por la corriente. Algunos de los investigadores que lo estudiaron lo califican como lento, apático, moviéndose solo unos diez centímetros en cinco minutos o como extremadamente perezoso y letárgico.

Detalle del Dragón Azul / foto Imtorn en Wikimedia Commons

Como decíamos antes, en contadas ocasiones algunos ejemplares pueden ser arrastrados por las corrientes y varados en playas. Su manipulación es peligrosa, pues aparte de una fuerte urticaria a veces puede producir lesiones más graves o choque anafiláctico. En ocasiones se ha descrito que el simple contacto con el agua que contenga nematocitos del veneno puede causar irritación.

Respecto a su nombre científico, Glaucus atlanticus, deriva de Glauco, ser de la mitología griega que era hijo de Poseidón y la náyade Nais. A pesar de tan excelsos padres, Glauco era un simple pescador que se convirtió en inmortal al mascar unas plantas mágicas. Pero, transformado en un ser con cola de pez y algas marinas por cabellera, quedó condenado a vivir en el mar eternamente.


Fuentes

Marine Invertebrates of Bermuda / Marine Species Identification Portal / Glaucus atlanticus / Sea Slug Forum / Wikipedia.