Cómo una antropóloga británica lideró a los guerrilleros nagas contra los japoneses en la Segunda Guerra Mundial

Ursula Graham Bower / foto Pitt Rivers Museum

En la película Adiós al rey (Farewell to the king), dirigida por John Milius en 1988, Nick Nolte encarna a un soldado estadounidense que, huyendo de la invasión japonesa de Filipinas, termina en Borneo. Allí se queda a vivir con los dayaks y termina siendo su rey, liderando la resistencia en la isla ante la llegada de los nipones. La historia adapta una novela pero está inspirada en un hecho real que protagonizó durante la Segunda Guerra Mundial una mujer: Ursula Graham Bower, una antropóloga que convirtió a los naga (pueblo del sudeste asiático) en guerrilleros a sus órdenes.

Ursula no sólo no era militar sino que ni siquiera tenía formación académica. Se trataba de una simple aficionada que no había podido cumplir su sueño de estudiar la carrera de arqueología en Oxford -residía muy cerca, en Blewbery- debido a las limitaciones económicas de su familia. Hija del comandante de la Royal Navy John Graham Bower, nació en Inglaterra en 1914 y estudió en la Roedean School, un internado femenino de Brighton que incluía la preparación para ingresar en la universidad, aunque ella no pudo dar ese paso final. En cambio, en 1932 su padre se casó en segundas nupcias con una mujer que en cierta forma reorientaría su futuro.

Cartel de la película Adiós al rey

Se trataba de Barbara Euphan Todd, prácticamente desconocida en España pero que en los países de habla inglesa era una famosa escritora de cuentos infantiles, siendo la creadora de un popular personaje: Worzel Gummidge, un espantapájaros que cobra vida y se hace amigo de los niños de la granja donde está, caracterizándose por su colección de cabezas intercambiables. Como John también escribía (tanto ficción como ensayo, bajo el pesudónimo Klaxon), colaborando incluso con su esposa en la novela The Touchstone, el ambiente de aquel hogar era eminentemente literario y Ursula no pudo sustraerse a ello.

Viajar y escribir empezaron a tomar forma en la mente de la joven tras una visita a Canadá. Pero su amistad con Alexa MacDonald, a la que conoció durante unas vacaciones en la isla escocesa de Skye, resultó decisiva. En 1937 Alexa la invitó a ir con ella a Manipur (una región del extremo oriental de la India, hoy colindante con Myanmar) para ver a su hermano, que estaba destinado en Imfal (la capital) porque trabajaba para el Indian Civil Service. Ursula obtuvo el permiso de sus progenitores, que esperaban que quizá encontraría esposo y echaría raíces, renunciando a su aspiración de ver mundo.

Ubicación de Manipur en la India/Imagen: TUBS en Wikimedia Commons

Pero ocurrió justo lo contrario; descubrió las colinas Naga y quedó prendada de ellas y de sus gentes. Se trata de una cadena montañosa que sirve de frontera natural entre el actual estado indio de Nagaland y la región birmana de Sagaing y que entonces constituía un distrito de la India británica llamado igual, Naga Hills. Caracterizado por una abrupta orografía, está habitado por el pueblo naga (o naka, en birmano), palabra que puede traducirse como personas con orejas perforadas. Son un conjunto de tribus de cultura y tradiciones comunes que hablan diversos dialectos sino-tibetanos y guardan semejanza cultural con el pueblo Wa de la región china de Yunnan.

Ursula regresó a su país pero sólo para preparar un nuevo viaje con su Leica y su cámara de película en color, dispuesta a procurar asistencia sanitaria y documentar cómo era la vida de los naga y reflejar la experiencia en un libro. Y así, aunque carecía de estudios sobre antropología, se estableció con ellos en una aldea llamada Laisong, en North Cachar Hills (hoy Dima Hasao), ganándose la confianza de sus habitantes y realizando un valioso trabajo de campo que se plasmaría en un millar de fotos , varias películas y un par de monografías, una sobre los naga y otra sobre los apatani (una tribu del valle de Ziro, en Araunachal Pradesh).

Ursula Graham Bower con varios nagas/Imagen: The Times

Eso sí, necesitó el permiso explícito de la administración porque había estallado la guerra. Probablemente no imaginaba que las hostilidades llegarían hasta allí pero ocurrió y se vería obligada a cambiar la pluma por la Sten MK II, la metralleta de dotación habitual en el ejército británico, ya que en 1942, tras adueñarse prácticamente de todo el sudeste asiático, los japoneses invadieron Birmania y el siguiente objetivo que se perfilaba en su punto de mira era la India. Dado su ascendiente con los naga (la apodaban Naga Queen, algo que odiaba), las autoridades le pidieron a Ursula que los convenciese para formar una fuerza armada local que detuviera o, al menos, entorpeciera el avance del enemigo por la selva.

El bélico no era un mundo que le resultase totalmente ajeno, primero porque llevaban ya cuatro años de contienda; segundo porque, como vimos, ella era hija de militar y su padre la había entrenado en la práctica de tiro; y tercero porque su madrastra había servido en el VAD (Voluntary Aid Detachment o Destacamento de Ayuda Voluntaria, una unidad civil de enfermería que ayudaba en hospitales de campaña, dos tercios de la cual estuvo compuesta por mujeres) durante la Primera Guerra Mundial. Así que Ursula aceptó el encargo y organizó un pequeño cuerpo de guerrilleros con centenar y medio de nagas.

Miembros de la Bower Force con sus armas, fotografiados por Ursula/Imagen: Pitt Rivers Museum

Decíamos antes que, en la película de Milius, el protagonista se convertía en rey de los dayaks. Éstos habían ganado fama combatiendo a James Brooke, el famoso rajá blanco de Sarawak, quien consiguió derrotarlos y abolir su tradicional costumbre de cortar las cabezas de enemigos y conservar los cráneos como trofeo, que no obstante perduró hasta los años cincuenta del siglo XX. Algo que también practicaban los naga y no es de extrañar, puesto que ambos pueblos -y otros más de Filipinas y Sumatra- estaban emparentados culturalmente (otro ejemplo sería el gusto por los tatuajes corporales) y, asimismo, ofrecieron tenaz resistencia al dominio británico, sobre todo la tribu angami, a lo largo del siglo XIX.

A partir de 1878, una vez que cedieron ante la superioridad del Imperio Británico, se integraron y permanecieron fieles a él, hasta el punto de que dos mil nagas aportaron su granito de arena luchando en el frente occidental durante la Primera Guerra Mundial. Sus descendientes les tomaron el relevo en la siguiente contienda pero no sin problemas, pues el exiguo número reclutado apenas parecía poder resultar de utilidad para cubrir los más de dos millares de kilómetros cuadrados de selva montañosa a su cargo. Menos aún teniendo en cuenta que no disponían más que de los fusiles vetustos que usaban para cazar, algunos de ellos mosquetes de avancarga.

Primeras páginas del cómic Jungle Queen/Imagen: Petra Schiller. Naga Diaries

Por eso se les enviaron refuerzos y equipo. Y así, armados con la citada Sten Mark II, lo que se denominó Bower Force dio la sorpresa al volver locos a los japoneses que operaban en la zona, tendiéndoles emboscadas y haciendo que los caminos y sendas que comunicaban Birmania con la India fueran vías de escape seguras para miles de personas, entre refugiados, pilotos derribados, prisioneros evadidos, etc. Tan eficaz fue la fuerza creada por Ursula -quien llegó a entrar en combate personalmente-. que el enemigo, detenido en Kohima e Imfal, puso precio a su cabeza. Pero nunca consiguió atraparla y sus hazañas, debidamente difundidas por la propaganda aliada, se publicaron hasta en una historieta gráfica titulada Jungle Queen, en la revista estadounidense True Comics.

La guerra cambió por completo su vida en varios aspectos. En primer lugar, porque en ese contexto conoció al hombre con quien se casaría en 1945: Frederick Nicholson Betts, alias Tim, un hombre ocho años mayor que ella que llevaba toda su vida entre Ceilán y la India y que al estallar el conflicto fue enviado a Eritrea hasta su destino a la Campaña de Birmania como teniente coronel de la V Force, la unidad de guerrilla e inteligencia en la que se había encuadrado la Bower Force. En segundo, porque pasó de ser una antropóloga aficionada a laureada con la Lawrence Memorial Medal (condecoración académica llamada así en referencia a otro personaje que combinó historia, arqueología y milicia, Lawrence de Arabia) además de ingresar en la Orden del Imperio Británico y recibir, en 1950, una licenciatura en Antropología por la Universidad de Londres.

La boda de Ursula y Frderick/Imagen: Catriona Betts en Scroll

Para entonces ya había regresado a Gran Bretaña, al conseguir la India su independencia. Los años anteriores a ésta, Ursula y su marido trabajaron juntos en la región de Subansiri, defendiendo las reclamaciones de los pueblos locales ante el gobierno británico, y después se establecieron en Kenia para cultivar café. Tim, que era un prestigioso ornitólogo, trabajó como veterinario en la Reserva Masái Occidental pero también en ese país surgió la efervescencia independentista poscolonial y el matrimonio optó por irse justo antes de que estallase la Rebelión Mau-Mau.

Se mudaron a la isla escocesa de Mull, donde tenían una finca llamada Ardura y donde criaron a sus dos hijas, Catriona y Alison (que luego estudiarían también en la Roedan School e irían a la universidad). Ursula falleció en 1988, a la edad de setenta y cuatro años, quince después que su marido. Su primogénita, casada con un empresario indio, autorizó al dramaturgo Chris Eldon Lee a escribir una obra de teatro que lleva por título Ursula: Queen of the Jungle.

Fuentes: Forgotten armies. The fall of British Asia, 1941-1945 (Christopher Alan Bayly y Timothy Norman Harper)/Romance and rights. The politics of interracial intimacy, 1945-1954 (Alex Lubin)/Nagaland. A journey to India’s forgotten frontier (Jonathan Glancey)/The Naga Queen. Ursula Graham Bower and her jungle warriors 1939-45 (Vicky Thomas)/Wikipedia