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Arqueología

El lugar donde los humanos se convirtieron en agricultores está bajo las aguas de un lago sirio


Probablemente la transición de los humanos de cazadores-recolectores a agricultores se produjo al mismo tiempo en varios lugares. Pero hay uno en concreto donde los arqueólogos encontraron evidencias de esa transformación. Se trata de un lugar de la actual Siria, el yacimiento de Tell Abu Hureyra, situado en el valle del Éufrates.

El yacimiento consta de dos asentamientos, dos aldeas a las que los arqueólogos denominan Abu Hureyra 1 y Abu Hureyra 2, y que abarcan un período cronológico de 4.000 años que va del epipaleolítico, hace entre 13.000 y 9.000 años, al neolítico. Los habitantes de Abu Hureyra 1, la aldea epipaleolítica, eran cazadores-recolectores sedentarios. Mientras que los de Abu Hureyra 2, la aldea de principios del neolítico, ya eran agricultores.

Situación de Abu Hureyra en el Creciente Fértil, hacia 7500 a.C. / foto Bjoertvedt en Wikimedia Commons

Lo que significa que los habitantes del pueblo comenzaron siendo cazadores-recolectores, pero gradualmente se fueron dedicando a la agricultura, lo que los convierte en los primeros agricultores conocidos del mundo. Esta transición se inició con el comienzo del periodo Dryas Reciente, la época de enfriamiento climático de finales del pleistoceno (hace entre 12.700 y 11.500 años) que pudo ser causada por el impacto del cometa Clovis en América del Norte. Las evidencias sugieren que el primer cereal en ser cultivado fue el centeno.

Hasta comienzos de la década de 1970 nadie había prestado mucha atención a aquel montículo de unos 500 metros de ancho por 8 de profundidad, lleno de ruinas de casas derrumbadas, escombros y otros objetos. La construcción de la presa de Tabqa y la consiguiente creación del lago Assad, que sumergería el yacimiento, obligaron a excavarlo urgentemente. De los trabajos se encargó el arqueólogo Andrew Moore en dos temporadas entre 1972 y 1973, extrayendo grandes cantidades de material, usando técnicas modernas que permitieron preservar incluso los más pequeños y frágiles restos vegetales. Todo lo recuperado sería estudiado por los investigadores a lo largo de las décadas siguientes.

Restos de cabañas epipaleolíticas / foto condor.depaul.edu

El asentamiento más antiguo, que databa del epipaleolítico (hace unos 13.500 años), consistía en pequeñas cabañas redondas talladas en la roca de las terrazas areniscas, cubiertas con techos de broza y cañas sostenidos con postes de madera. Cada choza tenía una parte subterránea para almacenar alimentos. Albergaba apenas unos pocos cientos de personas, pero debían constituir en aquel momento la mayor aglomeración permanente humana.

Aunque eran cazadores-recolectores, la gran cantidad de alimentos obtenidos mediante la caza y lo pesado de su carga y transporte pudieron ser razones para asentarse permanentemente y almacenarlo para protegerlo de las inclemencias del tiempo y las plagas. Al mismo tiempo recogían y almacenaban cereales. Entre las piezas arqueológicas encontradas hay varias grandes piedras de moler.

Reconstrucción de las cabañas epipaleolíticas / foto condor.depaul.edu

Unos 1.300 años después, con el comienzo del periodo Dryas Reciente, la mayoría de la población abandonó el lugar, solo quedaron unas pocas familias. Éstas tuvieron que ingeniárselas para sobrevivir a la sequía y el frío y desarrollaron la domesticación de especies vegetales, la siembra intencionada y la selección de cepas. Luego, cuando el clima se volvió más benigno hacia 9500 a.C., la aldea volvió a crecer, hasta alcanzar varios miles de habitantes, y muchos se extendieron por todo Oriente Medio llevando consigo esta nueva biotecnología.

Los investigadores creen que la sequía y el frío hizo que escasearan los cereales silvestres, forzando a la gente a empezar a cultivarlos para asegurarse el suministro permanente. Pero el desarrollo de la agricultura llevaría aparejados algunos inconvenientes. En los restos encontrados en Abu Hureyra se detectaron anomalías y lesiones en cadera y espalda, derivados de la manera y posturas en que se cosechaban los cultivos. Una lesión muy común afectaba a la última vértebra dorsal, debido a la presión empleada durante el proceso de molido.

Piedras para moler cereales encontradas en Abu Hureyra / foto Zunkir en Wikimedia Commons

El posterior asentamiento neolítico, del séptimo milenio a.C., también es de gran importancia por su enorme tamaño (15 hectáreas), mayor que cualquier otro sitio registrado de este periodo, incluyendo Çatal Höyük. Se construyeron casas rectangulares con los suelos y las paredes a veces enlucidos e incluso en algunas paredes de yeso hay restos de pintura.

Todo ello quedó sumergido bajo el lago Assad cuando se cerró la presa de Tabqa en 1974. Es el lago más grande de Siria con una superficie de 610 kilómetros cuadrados. Su agua se usa para regar las tierras a ambos lados del Éufrates y para proporcionar agua potable a la ciudad de Alepo.

Restos de casas rectangulares en Abu Hureyra / foto Penn Museum

Pero antes, en 1971, Siria había pedido ayuda a la comunidad internacional para excavar y salvar el mayor número posible de restos arqueológicos de la zona a inundar. Para incentivar las misiones arqueológicas internacionales se modificó la ley de antigüedades, de modo que aquellas pudieran reclamar una parte de los artefactos que encontrasen y llevárselos a sus países de origen.

Así, entre 1971 y 1974, además de los arqueólogos sirios que trabajaron en los yacimientos de Tell al-Abd, Anab al-Safina, Tell Sheikh Hassan, Qalat Yabar, Dibsi Faraj y Tell Fray, hubo misiones de Estados Unidos en Dibsi Faraj, Tell Fray y Shams ed-Din-Tannira; de Francia en Mureybet y Emar; de Italia en Tell Fray; de los Países Bajos en Tell Ta’as, Hadidi, Yebel ‘Aruda y Selenkahiye; de Suiza en Tell al-Hajj; de Gran Bretaña en Abu Hureyra y Tell es-Sweyhat; y de Japón en Tell Roumeila. Muchos de los hallazgos de estas excavaciones se exponen en el Museo Nacional de Alepo.

La presa de Tabqa / foto Mohamed7799 en Wikimedia Commons

Fuentes: Village on the Eurphrates / Henri de Contenson: a personal memoir (Andrew M. T. Moore) / Syrian News / Gordon Hillman, Robert Hedges, Andrew Moore, Susan Colledge, Paul Pettitt, New evidence of Lateglacial cereal cultivation at Abu Hureyra on the Euphrates, doi.org/10.1191/095968301678302823 / Ancient Near East / BBC / Wikipedia.