Vía Sacra, el camino que sube al santuario más importante de latinos y romanos oculto entre repetidores de televisión

El Monte Cavo visto desde el lago Albano, cuadro de Jean-Joseph-Xavier Bidauld, 1790 / foto dominio público en Wikimedia Commons

El Monte Cavo es un antiguo volcán extinguido hace unos 10.000 años situado en el municipio de Rocca di Papa y a unos 30 kilómetros al sureste de Roma, en los Montes Albanos.

La zona registró actividad volcánica hasta tiempos más recientes, ya que Tito Livio menciona que durante el reinado de Tulio Hostilio en Roma había habido una lluvia de piedras en el Monte Alban.

Vista actual del Monte Cavo / foto LPLT en Wikimedia Commons

El Cavo albergaba un santuario y templo del antiquísimo culto a Jove como Iuppiter Latiaris (Júpiter Lacio), al que se accedía mediante la Vía Sacra, un antiguo camino sagrado que procedía del templo de Diana Nemorensis junto al lago Nemi. Este templo de Diana estaba la arboleda sagrada de Aricia, el lugar donde habitaba un sacerdote llamado Rex Nemorensis que reinaba en el bosque hasta que era retado y asesinado por su sustituto. Esta antigua práctica es la base del famoso ensayo La rama dorada de James George Frazer.

El camino de unos 6 kilómetros, convertido en calzada reconstruida con piedras basálticas en tiempos de Tarquinio Prisco, quinto rey de Roma, subía por las empinadas laderas y bosques hasta los 940 metros de altitud, para llegar al santuario confederal de la mayor deidad de la Liga Latina.

Tramo de la Vía Sacra, en la actualidad / foto Livioandronico2013 en Wikimedia Commons

Todos los delegados de las 47 ciudades confederadas latinas acudían allí para celebrar la fiesta del dios una vez al año entre enero y marzo, la tradicional Feriae Latinae que duraba, en sus últimos tiempos, cuatro días. Ascendían en procesión por la Vía Sacra llevando ofrendas para el sacrificio, seguidos por miles de devotos que acudían a la montaña sagrada, el destino de peregrinaje más importante de los pueblos latinos. Cada año se nombraba allí al jefe de la confederación latina, al que Júpiter otorgaba el título de dictator latinus.

Se dice que el templo fue construido en el año 531 a.C. por el rey Tarquino el Soberbio, pero probablemente existía ya anteriormente un santuario más antiguo.

Restos del Templo de Júpiter / foto Luiclemens en Wikimedia Commons

Con la erección de un templo a Júpiter en el Capitolio el culto se trasladó a Roma, pero se mantuvo un eje visual con la antigua montaña sagrada de los latinos, claramente visible desde la cima del acantilado capitolino.

Hoy en día todavía quedan unos 5 kilómetros de la Vía Sacra, en buen estado de conservación. Sobre los restos del templo se construyó en la Edad Media una ermita dedicada a San Pedro y habitada por un ermitaño dálmata. Luego se amplió para convertirla en un monasterio en 1727, que albergó a una orden polaca, a trinitarios españoles y misioneros flamencos. Los pasionistas lo restauraron en 1758 utilizando sillares y materiales del antiguo templo pagano.

Otro tramo de la Vía Sacra / foto Livioandronico2013 en Wikimedia Commons

Y en 1890 se convirtió en hotel, frecuentado por personalidades de todo tipo, políticos, artistas, príncipes y reyes, escritores. Ya desmantelado, desde 1942 fue utilizado como base militar de comunicaciones por la Wehrmacht, hasta su captura por la 36 División de Infantería de los Estados Unidos el 3 de junio de 1944.

Tras la guerra la estructura se convirtió en una estación de telecomunicaciones, con el acceso prohibido a personas no autorizadas. Y hoy en día alberga numerosos repetidores de televisión y radio, un paisaje de antenas que ya ha suscitado protestas por parte de aquellos que creen que el lugar sigue siendo sagrado. Algunos restos del antiguo templo de Júpiter aún son visibles dentro de la zona vallada, entre tanta tecnología.

El monasterio/hotel y las antenas, en el lugar donde estaban el santuario y el templo de Júpiter / foto Luiclemens en Wikimedia Commons

Fuentes: Castelli Romani / Osservatorio dei Colli Albani / Lazio Turismo / Wikipedia.