El submarino hundido por su propio torpedo, parte de cuya tripulación pudo escapar desde el fondo marino

El USS Tang el 2 de diciembre de 1943 / foto dominio público en Wikimedia Commons

La noche del 24 de octubre de 1944, en el último año de la Segunda Guerra Mundial, el submarino USS Tang se iba a pique durante el ataque a un convoy japonés en el Estrecho de Taiwán. Curiosamente, había sido alcanzado por un torpedo propio que realizó una trayectoria circular y explotó en su popa. La mayor parte de la tripulación pereció pero nueve hombres consiguieron escapar de aquella tumba a 55 metros bajo el mar gracias a un Pulmón de Momsen, dispositivo inventado en 1939 por un oficial para salir de una situación parecida.

El USS Tang tiene bastante renombre en EEUU, donde no sólo apareció en una película de 1951 (Submarine command, de John Farrow y protagonizada por William Holden, aunque en el film lleva el nombre de Tiger Shark) sino que también se recuerda su caso a través de una recreación digital del National WWII Museum de Nueva Orleans. Construido en el astillero californiano Mare Island Naval Shipyard y botado en agosto de 1943 con el nombre de un tipo de pez tropical, era de la clase Balao, una versión de la Cat con un casco más grueso, lo que le permitía descender a mayor profundidad. Tan mejorada, de hecho, que la US Navy llegó a hacer ciento veinte unidades.

El USS Tang durante su construcción/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Medía 99 metros de eslora por 8,3 de manga, desplazando 1.470 toneladas en superficie (2.040 en inmersión) y alcanzando una velocidad de 37,5 kilómetros por hora (20,2 bajo el agua). Podía llegar a 180 metros de profundidad y estaba armado con 24 torpedos y dos cañones de cubierta. Tras un entrenamiento de casi tres semanas en San Diego, fue destinado a Pearl Harbor bajo el mando del teniente comandante Richard H. O’Kane, experimentado marino que había servido en el crucero USS Chester y el destructor USS Pruitt antes de que le pasaran al arma submarina, donde fue oficial del USS Wahoo.

El 22 de enero de 1944 zarpó para su primera misión, que se iba a desarrollar en el entorno de las Carolinas. Allí localizó un convoy japonés al que atacó, eludiendo las cargas de profundidad de su escolta y hundiendo al carguero Gyoten Maru. Exactamente un mes después se topó con otro convoy, destruyendo a los mercantes Fukuyama Maru y al Yamashimo Maru. Apenas pasaron dos días y se cobró nuevas víctimas, el Tatutaki Maru y el Echizen Maru. El día 26 de febrero, antes de regresar a puerto para arreglar una vía de agua, disparó sus últimos torpedos acabando con el Choko Maru.

El teniente comandante Richard O’Kane/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El 16 de marzo, tras una reparación llevada a cabo en Midway, se hizo de nuevo a la mar con rumbo a las Palaos y el Golfo de Davao. Esta vez no realizó una misión de ataque sino que se dedicó a rescatar a las tripulaciones supervivientes de los aviones derribados en la zona del Lago Truk (también llamado Chuuk, un atolón que forma parte del archipiélago de las Carolinas), salvando la vida de 22 en colaboración con un hidroavión de observación Vought OS2U Kingfisher y llevándolos a Hawai.

Partió otra vez el 8 de junio con destino al Mar de China, el situado entre este país y la península de Corea. Encontró el primer convoy dos semanas más tarde, seis grandes buques custodiados por 16 barcos de escolta, contra los que lanzó varios torpedos, hundiendo al Tamahoko Maru, Tainan MaruNasusan Maru y Kennichi Maru. El día 30 del mismo mes se cruzó con el solitario transporte de tropas Nikkin Maru, que también acabó en el fondo marino con los más de tres millares de soldados que llevaba. A la mañana siguiente le llegó el turno al carguero Taiun Maru, que navegaba junto al petrolero Takatori Maru; éste pudo huir en primera instancia pero el submarino lo persiguió y acabó con él. Cuatro días más tarde, muy cerca de la costa china de Dairen -hasta el punto de que el sumergible casi encalló en la operación-, atacó al Asukazan Maru, cuyos supervivientes fueron rescatados por los pescadores locales. Esa tarde redondeó la jornada con el Yamaoka Maru, del que rescató a un náufrago, y a la noche siguiente el Dori Maru remató la misión.

Marineros del USS Tang durante el rescate de aviadores/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Del 31 de julio al 3 de septiembre el USS Tang operó en las inmediaciones de la isla Honshu. El 11 de agosto hundió al carguero Roko Maru y otro navío que lo acompañaba, esquivando las cargas de profundidad durante más de media hora. A lo largo de ese mes destruyó un yate armado, al Nansatsu Maru (una patrullera), al transporte de tropas Tsukushi Maru y al petrolero Nanko Maru. El submarino estadounidense se estaba revelando como un peligro temible para la marina japonesa, que aún habría de sufrir sus embestidas porque el 24 de septiembre, tras el correspondiente período de descanso y reparaciones en Pearl Harbor, zarpó una vez más poniendo proa al Estrecho de Formosa eludiendo las patrullas enemigas y las zonas minadas. Así llegó la noche del 10 de octubre, en la que los cargueros Joshu Go y Ōita Maru se fueron a pique, seguida trece días después por uno de los combates más intensos que tuvo que librar.

El USS Tang atacó un gran convoy formado por tres petroleros, un transporte, un carguero y varios escoltas. Los torpedos disparados alcanzaron sus objetivos pero cuando el submarino se disponía a lanzarse sobre un buque cisterna uno de los transportes trató de embestirlo; sin tiempo para sumergirse, logró esquivar el choque… para encontrarse con la proa del petrolero, que también iba a por él. Una hábil maniobra no sólo lo evitó sino que provocó la colisión entre los dos barcos enemigos. Entonces disparó dos torpedos contra ellos antes de darse a la fuga ante la llegada de un destructor; logró hundir a ambos. Pero la cosa no acabó ahí porque a la mañana siguiente, navegando cerca de Niushan Dao (una isla situada frente al litoral de la provincia china de Fujian, en el extremo septentrional del Estrecho de Taiwán), localizó otro convoy con el que iba a cambiar su suerte.

El submarino regresando a Pearl Harbor en mayo de 1944/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Y eso que todo empezó bien porque los escoltas debieron avistar el submarino y, dado que aún no había amanecido, encendieron sus reflectores para localizarlo, convirtiéndose automáticamente en blancos iluminados. El USS Tang disparó contra un enorme transporte, otro algo menor y un buque cisterna; éste se fue a pique con una tremenda explosión que alcanzó también al destructor de escolta, mientras el primer transporte quedaba a flote pero inutilizado. La cuenta se amplió con dos cargueros, el Kogen Maru y el Matsumoto Maru. Así cayó la noche y llegó el insospechado final para aquella pesadilla que atormentaba a los japoneses, a quienes había hundido 33 naves (un récord para un único submarino y para un solo comandante) con un total de 116.454 toneladas, por delante del USS Tautog y el USS Flasher.

Hacia las 2:30, el comandante O’Kane ordenó disparar el último torpedo que quedaba. Se trataba de un Mark 18, un modelo eléctrico diseñado específicamente para submarinos y fabricado a partir de 1942 que prometía mucho porque no originaba estela en su trayectoria, dificultando su avistamiento por el enemigo, pero a cambio daba bastantes problemas técnicos: era lento, había que recargarlo constantemente y la batería sufría a bajas temperaturas. Lo peor, sin embargo, estaba en que repetía el mismo fallo de un modelo anterior, el Mark 14: la trayectoria circular que tomaba cuando no impactaba en el blanco, volviendo hacia el submarino que lo disparaba. En octubre de 1943 el USS Flying Fish había estado a punto de sufrir eso precisamente, librándose por poco.

Esquema de los daños sufridos por el submarino/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El USS Tang no tuvo tanta suerte y el torpedo le alcanzó en la popa 20 segundos después de ser disparado. Tres de los compartimentos traseros se inundaron y la nave se fue al fondo, a 55 metros de profundidad. El comandante y nueve de los que estaban en el puente pudieron salir pero los 30 hombres que no murieron en la explosión quedaron atrapados en la sala de torpedos de proa. Disponían allí del llamado escape trunk o baúl de rescate, un pequeño compartimento que tienen los submarinos para que sus marineros puedan escapar en caso de hundimiento. Aquí tuvieron que esperar porque un destructor japonés estaba lanzándoles cargas y además había que sofocar un incendio en una de las baterías, tal como se puede apreciar en el esquema anterior.

Los tripulantes del USS Tang no empezaron a salir hasta las 6:00, aproximadamente, utilizando un Momsen Lung para subir a la superficie. El Pulmón de Momsen, en español, era un sistema de respiración individual, una bolsa de goma con dos tubos por los que el usuario debía respirar: por uno exhalaba el dióxido de carbono que una botella de cal sodada eliminaba y por otra aspiraba oxígeno. Además, una vez al aire libre, pasaba a ser una especie de mini-chaleco salvavidas que ayudaba a mantenerse a flote. Llevaba el nombre de Charles Momsen, un marino estadounidense que sirvió en el arma submarina y lo inventó en 1927 como alternativa a una campana previa que ideó para acoplarse a la escotilla de los sumergibles y poder sacar a la gente atrapada pero que no despertó interés en la Armada.

Marinero estadounidense haciendo prácticas con un Momsen Lung/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

El Pulmón se basaba en el mismo principio -equilibrar la presión- y sí fue aceptado; ese mismo año, ya que pesaba mucho la tragedia del S-4, un submarino que se hundió en Cape Cod y en cuyo interior sobrevivieron varios marineros durante tres días en el fondo sin que nadie fuera capaz de sacarlos. El dispositivo se incorporó a los sumergibles a partir de 1929 y diez años más tarde tuvo ocasión de estrenarse cuando, durante una inmersión de prueba, el USS Squalus se inundó y quedó inmovilizado a 74 metros de profundidad. Usando el dispositivo de Momsen, 33 de los 59 tripulantes lograron salvarse (los otros murieron ahogados al entrar el agua al principio); por cierto, el submarino se reflotó meses después y fue rebautizado USS Sailfish, combatiendo exitosamente en la guerra.

En el USS Tang, el Momsen Lung permitió salir a 13 de los hombres que habían quedado atrapados en la nave, aunque les pasó como a los nueve que estaban en el puente de mando: si de éstos sólo tres fueron rescatados tras pasar ocho horas en alta mar, de los que salieron de la sala de torpedos salvaron la vida cinco. Es decir, ocho en total, a los que luego se sumó otro que también estaba en el puente y había logrado mantenerse a flote con el truco de hinchar sus pantalones. Fueron recogidos por la fragata japonesa CD-34, en la que no recibieron un trato precisamente amable porque llevaba a bordo a muchos náufragos heridos de los buques hundidos por el submarino.

El USS Squalus, tras ser reflotado, reparado y rebautizado USS Sailfish/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

A esos nueve marineros se los internó en el campo de concentración de Ōfuna (en Kamakura, a las afueras de Yokohama), especial para personal de la marina e inteligencia. Un lugar duro, donde los prisioneros eran encerrados en celdas de aislamiento y se practicaban interrogatorios con tortura, hasta el punto de que no se dejaba pasar a la Cruz Roja; su director, el comandante Yokura Sashizo, sería sentenciado a 25 años de prisión por crímenes de guerra. De todas formas, Ōfuna era sólo una prisión temporal y por eso los marineros estadounidenses fueron trasladados al campo de Ōmori, cerca de Tokio. Tampoco éste era un paraíso y bajo el mando del brutal Mutsuhiro Watanabe (quien lograría huir de la justicia) se cometieron todo tipo de excesos, aunque O’Kane lo consideró un sitio mejor que el anterior.

O’Kane precisamente fue condecorado con la Medalla de Honor tras su liberación y se reincorporó al servicio activo en varios submarinos, llegando a ser contraalmirante y falleciendo de neumonía en 1994; un destructor lleva hoy su nombre. El Momsen Lung siguió equipando a los submarinos de la US Navy hasta 1962, año en que fue sustituido por el Steinke Hood (un chaleco salvavidas hinchable con una capucha hermética que creaba una burbuja de aire); la Royal Navy tenía su propio sistema, el DSEA (Davis Submerged Escape Apparatus) y hoy los sumergibles emplean el SEIE (Submarine Escape Immersion Equipment), un traje de cuerpo entero que se convierte en balsa individual al salir a la superficie.

El traje submarino de escape Mk 8F/Imagen: Rama en Wikimedia Commons

En cuanto al USS Tang, distinguido con cuatro estrellas de plata y dos citaciones de unidad presidencial, fue oficialmente dado de baja el 8 de febrero de 1945 y continua reposando plácidamente en su mundo de silencio acogiendo en su interior, como cementerio naval, los cuerpos de los que murieron en él.


Fuentes: The bravest man. Richard O’Kane and the amazing submarine adventures of the USS Tang (William Tuohy)/The war below. The story of three submarines that battled Japan (James Scott)/Clear the bridge! The war patrols of the U.S.S. Tang (Richard H. O’Kane)/The USS Flier: Death and survival on a World War II submarine (Michael Sturma)/Subs on the hunt. 40 of the greatest WWII submarine war patrols (Richard G. Sheffield)/Wikipedia.