Cuando los italianos atacaron a la Royal Navy en Alejandría usando torpedos tripulados, durante la Segunda Guerra Mundial

La Xª Flottiglia MAS en acción/Imagen: L’Italia Coloniale

Hace tiempo dedicamos un artículo a los cerdos que en la Antigüedad se empleaban para asustar a los elefantes de guerra, según referencias de Plinio el Viejo, Procopio de Cesarea y Claudio Eliano (incluso envueltos en llamas, según Polieno). Así que si hablamos del uso de cerdos contra barcos en la Segunda Guerra Mundial seguramente más de uno se quedará asombrado. Pero en este caso no se trata de la especie porcina sino del apodo que los miembros de la italiana Xª Flottiglia MAS ponían a sus torpedos tripulados, con los que llevaron a cabo una audaz incursión en Alejandría contra la Royal Navy.

Esa unidad, también conocida como la TIMA, formaba parte de un conjunto de ellas de la Regia Marina creadas en el período de entreguerras a partir de la experiencia de la Primera Guerra Mundial con las motobarcas, unas pequeñas lanchas turísticas a las que se dotó de un torpedo y rebautizó técnicamente MAS (Motorbarca Armata Silurante). El objetivo de éstas era compensar las limitaciones de la marina, sustituyendo la potencia de fuego de los grandes buques por la rapidez y la sorpresa. La iniciativa se reveló positiva, por lo que durante la campaña de Etiopía se creó Flottiglia MAS y se la dotó de otras armas. La que nos interesa aquí es el torpedo autopropulsado Rosetti, llamado así por su diseñador, Raffaele Rosetti, pero popularmente apodado Mignatta.

Una Motobarca Armata Silurante/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Se trataba de un torpedo, desarrollado entre 1915 y 1917, cuya característica primordial era estar tripulado por dos buzos que se sentaban a caballo sobre él o iban agarrados a sus costados, empujándolo para dirigirlo al carecer de timón. Alcanzaba una velocidad de dos nudos y tenía un radio de acción de 10 millas náuticas, cargando 175 kilos de explosivos que podían ser programados como bombas de relojería, adhiriéndolos al casco del barco enemigo mediante un electroimán (de ahí lo de Mignatta). Su primera presa fue el vapor húngaro Viribus Unitis, en 1918. El éxito hizo que tras la contienda se iniciara una producción a mayor escala y la introducción de variantes.

Una fue el torpedo lento o SLC (Siluro a Lenta Corsa), introducido en 1935 por los capitanes Genie Diver, Teseo Tesei y Elios Toschi. Era un auténtico minisubmarino eléctrico de 7,30 metros de eslora, 2,5 nudos de velocidad y 15 millas de alcance que esta vez sí disponía de timón y llevaba una carga explosiva de 230 kilos en la proa, la cual se podía separar del resto. En la parte central se instaló un habitáculo para los buzos similar al de los aeroplanos, aunque luego se sustituyó por dos simples asientos para montar a horcajadas. Como decíamos, el SLC tenía la misión de compensar la debilidad de la Regia Marina ante la Royal Navy en un momento en que el expansionismo del régimen fascista de Mussolini y la Alemania nazi habían alterado la estabilidad de Europa.

Esquema de un torpedo SLC/Imagen: Matteomascia’s Blog

Ello impulsó la creación en 1939 de la 1ª Flottiglia MAS, con cinco escuadrones y un total de 20 hombres al mando del capitán Paolo Aloisi, establecidos en una base propia de La Spezia. Al estallar la Segunda Guerra Mundial se añadieron otras tres flotillas y varios escuadrones autónomos, quedando la 1ª para acciones de asalto. En conjunto, el balance de barcos hundidos al enemigo sumó 16 hasta 1943, a pesar de que los inicios no fueron muy afortunados y los primeros intentos realizados contra naves británicas en Alejandría y Gibraltar fracasaron al ser descubiertos, cobrándose las primeras bajas mortales.

Entonces se reorganizó la unidad, se le cambió el nombre a Xª Flottiglia MAS (en homenaje a la legión favorita de Julio César, la X Gemina) y quedó al mando del capitán Vittorio Moccagatta. A partir de ahí llegaron los primeros éxitos en Creta y Malta, aunque lo arriesgado de la forma de operar solía obligar a abortar las misiones o a perder hombres; uno de los caídos fue precisamente el inventor del SLC, el capitán Teseo Tesei. Y es que los buzos estaban muy expuestos, ya que debían ser trasladados lo más cerca posible de su objetivo en un submarino, salir de él con el torpedo, entrar en el puerto enemigo evitando la red de seguridad y usando una brújula, sacar la cabeza del agua para localizar al buque elegido, situarse bajo su casco y anclar a éste la cabeza explosiva del torpedo, antes de programar la explosión y escapar.

El submarino Sciré/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

La misión más exitosa fue la del 19 de diciembre de 1941 en Alejandría (Egipto), donde estaba fondeada la armada británica. Todo empezó la noche del 3 de dicho mes, cuando el submarino Sciré, mandado por el capitán Julio Valerio Borghese, zarpó de La Spezia rumbo a Leros (una isla italiana en el Mar Egeo), donde recogió a seis hombres con sus respectivos tres maiali (cerdos). Los italianos llamaban así a los torpedos SLC sin que se sepa exactamente la razón, quizá por su lentitud, por su escasa agilidad o por sus formas redondeadas. El caso es que 14 días después llegaban a 1,3 millas del citado puerto egipcio pero tuvieron que esperar dos jornadas a que amainara una tormenta para que los MAS dejaran el sumergible con sus peculiares artefactos a la espera de poder pasar por la bocana, aprovechando la entrada de algún barco.

Lo hicieron bajo la estela de tres destructores y entonces empezaron los típicos problemas inesperados que pueden estropear un buen plan. Al torpedo que llevaban Luigi Durand de la Penne y Emilio Bianchi hacia el acorazado HMS Valiant se le estropeó el motor y tuvieron que empujarlo hasta que Bianchi no pudo seguir al fallarle también su respirador. De la Penne se las arregló para dejar el SLC en el fondo, desprenderle la carga explosiva y sujetarla al casco del Valiant, todo en solitario, antes de salir a la superficie y ser descubierto junto a su compañero, quedando ambos prisioneros… a bordo del navío que iban a sabotear. En el interrogatorio únicamente admitieron que habían puesto una mina pero no dijeron dónde ni hablaron del resto del equipo.

Los seis MAS. De izquierda a derecha y de arriba a abajo: Luigi Durand de la Penne, Emilio Bianchi, Antonio Marceglia, Spartaco Schergat, Vincenzo Martellotta y Mario Marino/Imagen: Wikipedia

Porque no eran ellos los únicos en acción. Entretanto, sus compañeros Antonio Marceglia y Spartaco Schergat también habían colocado explosivos en el acorazado HMS Queen Elizabeth, logrando a continuación escapar del puerto a la ciudad para mezclarse entre la gente y hacerse pasar por marineros franceses, en espera de encontrar una forma de contactar con el Sciré para que les recogiera. Asimismo, Vincenzo Martellotta y Mario Marino no localizaron el buque que buscaban así que decidieron sabotear al Sagona, un enorme petrolero que también estaba anclado allí; tras programar su bomba, pudieron salir del puerto y llegar a tierra.

Y así, cuando ya empezaba a clarear la madrugada, el HMS Valiant estalló. Milagrosamente, ni De la Penne ni Bianchi resultaron heridos, a pesar de que les habían encerrado en una bodega justo encima del lugar de la detonación y sólo el primero se llevó el golpe de una cadena. Ambos consiguieron salir a cubierta, desde donde les evacuaron junto al resto de la tripulación. Poco después, la policía egipcia descubría y arrestaba a Martellotta y Mario Marino en un control pero habían hecho un buen trabajo y el Sagona, tal como estaba previsto, explotó a las 6:00 de la mañana siguiente, perdiendo toda la popa; el destructor HMS Jervis, que estaba repostando, sufrió daños colaterales.

Un SLC hoy expuesto en un parque de Taormina / foto Giovanni Dall’Orto en Wikimedia Commons

Un día más tarde era el HMS Queen Elizabeth el que saltaba por los aires, todo lo cual puso en máxima alerta a las autoridades militares de Alejandría. Con la policía y los soldados atentos a cualquier sospechoso, no tardaron en detectar y arrestar en la localidad de Rosetta a Marceglia y Schergat. Éstos no tuvieron suerte porque el SIM (Servizio de Informazione Militari) cometió un grave error: les había entregado dinero que ya no estaba en curso legal, así que cuando procedían a cambiar los billetes en una oficina bancaria despertaron el recelo del encargado, que dio aviso a las autoridades.

El HMS Valiant tuvo que ser remolcado a un dique seco y estuvo fuera de servicio durante seis meses, mientras que el HMS Queen Elizabeth necesitó 17 para volver a navegar. El HMS Jervis salió mejor librado y en enero ya se encontraba de nuevo operativo. El hecho de estar en aguas poco profundas permitió recuperar los navíos. Pero a todo ello hubo que sumar el hundimiento del acorazado HMS Barham por un submarino alemán cerca de Creta, así que el golpe recibido por la Royal Navy fue considerable y quedó temporalmente en condiciones de inferioridad frente a la Regia Marina en el Mediterráneo.

Croquis de la incursión italiana en Alejandría/Imagen: arenadipola.com

Cabe añadir que los británicos se lo tomaron con cierta deportividad: tras el armisticio de Cassibile, por el que el 8 de septiembre de 1943 el Reino de Italia se rendía ante los Aliados, los seis buzos presos no sólo fueron liberados y repatriados sino también condecorados personalmente por el comodoro Sir Charles Morgan, ex-comandante del HMS Valiant, que les impuso la MOVM (Medaglia d’Oro al Valore Militare).

Fuentes: Frogmen against a fleet. The Italian attack on Alexandria 18/19 December 1941 (Vincent P. O’Hara y Enrico Cernuschi)/The Black Prince and the Sea Devils. The story of Valerio Borghese and the elite units of the Decima Mas (Jack Greene y Alessandro Massignani)/The Royal Navy and the Mediterranean: November 1940 – December 1941 (David Brown)/Sea Devils. Italian Navy Commandos in World War II (Julio Valerio Borghese)/La Marina italiana nella seconda guerra mondiale (James J. Sadkovich)/Wikipedia