El Calendario de Coligny, los fragmentos de bronce que permitieron reconstruir el calendario céltico

El calendario de Coligny / foto dominio público en Wikimedia Commons

En noviembre de 1897 Alphonse Roux, un agricultor, encontró en un campo que estaba trabajando en el lugar llamado Verpoix del municipio de Coligny (en la región de Auvernia-Ródano-Alpes), lo que parecía una bolsa de tela cuyas fibras se habían disuelto con el tiempo, enterrada a unos 30 centímetros bajo tierra. En su interior había 550 fragmentos de bronce.

Las piezas, adquiridas por los Museos de Lyon, fueron examinadas por el conservador Paul Dissard, que llegó a la conclusión de que pertenecían a dos objetos distintos: una estatua galorromana de algo más de metro y medio de altura, datada entre finales del siglo I a.C. y principios del siglo I d.C. (unas 400 piezas), y un calendario incompleto al que le faltaba casi la mitad (149 piezas, de las cuales 126 tienen inscripción).

Detalle de la estatua / foto QuartierLatin1968 en Wikimedia Commons

Ambos objetos debieron quedar destruidos hacia el año 275, como resultado de una de las frecuentes incursiones alamanas comandadas por Chroco, el jefe tribal de quien se decía, exageradamente, que había destruído todos los templos galos.

Dissard reconstruyó el calendario en 15 días, dándole la forma de una tabla de 1,48 por 0,90 metros, si bien los 149 fragmentos recuperados apenas cubren dos tercios de la superficie total. Se organiza en 16 columnas de 8 bloques que representan 62 meses en total. Como en otros calendarios encontrados en Roma, cada día tiene un agujero al lado, donde se colocaba un alfiler para indicar la fecha.

Las letras y los números están en caracteres latinos, pero el idioma del calendario es el galo. Contiene unas 2.000 palabras, con unas 130 líneas por columna, y se trata por tanto del documento en idioma galo más largo que se conoce. Hasta 70 palabras que aparecen en él no se conocían antes de su descubrimiento.

Por ello es una fuente epigráfica crucial para el estudio y conocimiento de la antigüedad celta, y proporciona información sobre la concepción del tiempo, los conocimientos astronómicos y la tradición druídica de los celtas.

Detalle del calendario / foto Gozitano en Wikimedia Commons

En este sentido el carácter druídico del calendario es evidente, según algunos expertos, mientras que otros consideran que se trata de un calendario de uso público, similares a los griegos y romanos.

Lo importante es que gracias al calendario de Coligny, y a otro encontrado en Villards d’Heriad (del que tan solo se conservan 8 pequeños fragmentos), se pudo reconstruir el calendario celta.

Se trata de un calendario lunisolar, es decir, que toma en consideración tanto las fases de la luna como del sol. Los meses eran lunares, y el año constaba de 354 o 355 días. Éste empezaba con el mes de Samonios (quizá solsticio de verano o equinoccio de otoño).

Detalle del calendario / foto Ruthven en Wikimedia Commons

Los meses se dividían en dos mitades, siendo la quincena la unidad básica del calendario céltico. De hecho, Julio César menciona que los días, meses y años de los galos empezaban siempre con un mitad oscura seguida por una mitad clara.

Los galos afirman que son descendientes del dios Dis y que eso les ha sido transmitido por los druidas. Por esa razón ellos calculan las divisiones de cada estación, no por el número de días, sino por el de noches; los aniversarios de nacimientos y los inicios de los meses y de los años se cuentan como que el día sigue a la noche.

Julio César, Comentarios sobre la Guerra de las Galias VI.18

Aquellos meses que tenían 30 días se denominaban Matos (afortunados), y los de 29 días Anmatos (desafortunados). El resto de meses del año, después de Samonios, serían: Dumannios, Riuros, Anagantios, Ogronios, Cutios, Giamonios, Simi Visonnios, Equos, Elembivios, Aedrinios, y Cantlos .

Estado actual del calendario / foto Espirat en Wikimedia Commons

Se sabe por la escritura latina, y la estatua encontrada junto a las piezas del calendario, que éste pertenece a un contexto galorromano de finales del siglo I d.C. Y su complejidad indica un buen conocimiento astronómico.

Tanto el calendario como la estatua están expuestos en el Museo Galorromano de Fourvière. Una reconstrucción del calendario se puede ver en el ayuntamiento de Coligny.

Fuentes: Coligny Calendar / Le Bronze de Coligny / Le calendrier gaulois : synthèse et hypothèses, restitutions / Wikipedia.