Puente del Gard, el más alto de los acueductos romanos

Puente del Gard / foto Benh LIEU SONG en Wikimedia Commons

Durante la primera mitad del siglo I d.C. se construyó el acueducto de Nimes, de unos 50 kilómetros de longitud, para llevar el agua desde los manantiales de la Fontaine d’Eure en Uzés hasta la colonia romana de Nemausus. Aunque la distancia en línea recta es de tan solo 20 kilómetros, el trazado del acueducto sigue un recorrido sinuoso para sortear las estribaciones montañosas de las Garrigas de Nimes.

El puente del Gard visto desde el moderno puente adyacente / foto Andrea Schaffer en Wikimedia Commons

Cerca de la actual ciudad de Vers-Pont-du-Gard el acueducto debía salvar el curso del río Gardon, lo que se consiguió construyendo un puente de tres niveles de arcos con una altura total de 48,8 metros, lo que lo convierte en el más alto de los acueductos romanos. Es el llamado Puente del Gard.

Unos 35 kilómetros del recorrido total del acueducto se construyeron bajo tierra, excavando una zanja en la que se levantó un canal de piedra cubierto por un techo arqueado de losas de piedra, luego cubierto con tierra. En algunos tramos el canal atraviesa túneles excavados en la roca.

Otra vista del puente / foto dominio público en Wikimedia Commons

En la Antigüedad el acueducto transportaba unos 40.000 metros cúbicos de agua diarios a las fuentes, baños y casas de los ciudadanos de Nimes, con el asombroso desnivel de tan solo 12,6 metros entre el origen y el final de la estructura. De hecho el Puente del Gard tiene un desnivel de apenas 2,5 centímetros entre los 274 metros de sus extremos, lo que demuestra la gran precisión lograda por los ingenieros romanos. Y en los 25 kilómetros restantes hasta Nimes solo hay un descenso de 6 metros. El agua tardaba 27 horas en realizar todo el recorrido del acueducto.

Tras la caída del imperio romano el puente se mantuvo gracias a su función secundaria como puente de peaje para cruzar el río. Obispos y señores locales se turnaron en su explotación y mantenimiento hasta que a finales del siglo XX el estado se hizo cargo de su conservación, eliminando definitivamente el tráfico.

Interior del conducto de agua / foto Édouard BERGÉ en Wikimedia Commons

La anchura del puente del Gard es de 9 metros en su parte inferior, estrechándose hasta 3 en la superior. Además, los tres niveles tienen diferente número de arcos. Al igual que otros acueductos, se construyó sin mortero, cortando los bloques de piedra con precisión para que encajaran perfectamente entre sí solo por fricción. Sin embargo, en acueductos posteriores como el de Segovia, los ingenieros romanos consiguieron salvar aproximadamente la misma distancia utilizando menos arcos, optimizando el volumen y el costo de construcción.

El manantial original todavía existe, pero la canalización se ha sustituido por una estación de bombeo.

Fuentes: Ministerio de Cultura de Francia / Pont du Gard (Web Oficial) / Structurae / Wikipedia.