Un estudio sugiere que la explosión de una supernova hace 2,6 millones de años pudo llevar a los homínidos a caminar erguidos

Homo Erectus / foto La Republica

Un artículo publicado en Journal of Geology expone que las supernovas bombardearon la Tierra con energía cósmica, comenzando hace 8 millones de años, con un pico hace unos 2,6 millones de años, iniciando una avalancha de electrones en la atmósfera inferior y desencadenando una cadena de eventos que terminaron con los homínidos como el homo habilis caminando erguidos, adoptando el bipedalismo.

Los autores creen que la ionización atmosférica probablemente desencadenó un enorme aumento en las descargas de rayos de las nubes a tierra que provocaron incendios forestales en todo el mundo. Estos infiernos podrían ser una de las razones por las que los antepasados del homo sapiens desarrollaron el bipedalismo, para adaptarse en las sabanas que reemplazaron a los bosques incendiados en el noreste de África.

Representación de la explosión de una supernova / foto Martin Capek – Shutterstock

Según el autor principal del estudio Adrian Melott, profesor emérito de física y astronomía de la Universidad de Kansas, se cree que los homínidos ya tenían cierta tendencia a caminar sobre dos patas, incluso antes de este evento, pero estaban adaptados principalmente para escalar árboles. Después de esta conversión a sabana, tendrían que caminar mucho más a menudo de un árbol a otro a través de las praderas, lo que hacían mejor erguidos. Así podían ver por encima de la hierba y vigilar a los depredadores. Se cree que esta conversión a sabana contribuyó al bipedalismo a medida que se hizo más y más dominante.

Basándose en el análisis de una capa de depósitos de hierro-60 que cubre los lechos marinos del mundo, los astrónomos tienen una alta certeza de que supernovas explotaron en el vecindario cósmico inmediato de la Tierra, a una distancia de entre 100 y 50 parsecs (163 años luz), durante la transición del Plioceno a la Edad de Hielo.

Calcularon la ionización de la atmósfera a partir de los rayos cósmicos que provendrían de una supernova aproximadamente a esa distancia, tal y como indican los depósitos de hierro-60. Según Melott, parece que este fue el evento más cercano en una serie mucho más larga. Creemos que eso aumentaría la ionización de la atmósfera inferior en unas 50 veces. Por lo general, no se detecta ionización en la baja atmósfera porque los rayos cósmicos no penetran tan lejos, pero los más energéticos procedentes de supernovas llegan a la superficie, lo que provocaría la liberación de muchos electrones. Esa abundancia de electrones favorecería la formación de numerosos rayos.

El flujo aproximado de rayos cósmicos galácticos (línea discontinua) y el flujo de rayos cósmicos calculado en Melott et al. (2017) a 100 años después de la llegada de los fotones de una supernova a 50 pc de distancia. Las unidades son tales que áreas iguales debajo de las líneas corresponden a un flujo de energía total igual en la Tierra. Hay un aumento de más de dos órdenes de magnitud en el rango superior de energías / foto Adrian L.Melott

La probabilidad de que este pico de relámpagos desencadenara un aumento mundial de los incendios forestales está respaldada por el descubrimiento de depósitos de carbono encontrados en capas de suelos que se corresponden cronológicamente con el momento del bombardeo de rayos cósmicos.

Según los investigadores el hecho es que hay mucho más carbón y hollín en el mundo desde hace unos pocos millones de años. Está por todas partes, y nadie tiene ninguna explicación de por qué habría ocurrido al mismo tiempo en todo el mundo en diferentes zonas climáticas. Esta podría ser una explicación. Se cree que ese aumento de los incendios provocó la transición del bosque a la sabana en muchos lugares. Y ello estaría relacionado con la evolución humana en el noreste de África, específicamente en el Valle del Rift.

Fuentes: From Cosmic explosions to terrestrial fires, Andrian L.Melott, Brian C.Thomas, arxiv.org/abs/1903.01501 / The University of Kansas.