Secuencian ADN procedente de resina de abedul masticada por cazadores-recolectores escandinavos hace más de 10.000 años

Uno de los chicles de Huseby Klev, con dos moldes a cada lado. El modelo de la izquierda captura varias impresiones de dientes del lado izquierdo del maxilar superior, el de la derecha es el de los dientes correspondientes de la mandíbula. La presencia del segundo molar y el análisis del desgaste dental sugieren que el individuo que dejó estas huellas se encontraba en los primeros años de la adolescencia (12-14 años de edad) / foto de Verner Alexandersen

Los primeros humanos que se asentaron en Escandinavia hace más de 10.000 años dejaron su ADN en antiguos chicles, masas masticadas hechas de resina y corteza de abedul, según demuestra un nuevo estudio realizado en la Universidad de Estocolmo y publicado en Communications Biology.

Existen muy pocos restos humanos de cerca de alrededor de 10.000 años en Escandinavia, y no todos ellos han conservado suficiente ADN para estudios arqueológicos. De hecho, el ADN de estas gomas de mascar recién examinadas es el ADN humano más antiguo secuenciado de esta área hasta ahora. Corresponde a tres individuos, dos mujeres y un hombre.

Ubicación de los lugares cuyos genomas se usaron en el estudio / foto Verner Alexandersen

Los chicles antiguos son una fuente alternativa para obtener ADN humano y posiblemente un buen sustituto de los huesos en los estudios arqueogenéticos. Las piezas investigadas procedeen de Huseby-Klev, un antiguo asentamiento mesolítico de cazadores y pescadores en la costa oeste de Suecia. La excavación de los yacimientos se realizó a principios de los años 90, pero en ese momento no era posible analizar el ADN humano antiguo, y mucho menos el tejido no humano. Las piezas masticables se fabricaban con resina de corteza de abedul y se utilizaban como pegamento en la fabricación de herramientas y otros tipos de tecnología durante la Edad de Piedra.

Los análisis fueron posibles porque durante las excavaciones los arqueólogos se preocuparon de preservar esos materiales tan frágiles, escupidos por los humanos mesolíticos.

Proceso de fabricación. Las cuchillas líticas servían como insertos y la resina de corteza de abedul se utilizaba como agente adhesivo / Dibujo: Kristina Steen

Los resultados muestran que, genéticamente, los individuos cuyo ADN fue secuencia compartían una estrecha afinidad genética con otros cazadores-recolectores en Suecia y con poblaciones mesolíticas tempranas de la Europa de la Edad de Hielo. Sin embargo, las herramientas producidas en el sitio forman parte de la tecnología lítica que llegó a Escandinavia desde las llanuras de Europa Oriental y Rusia. Esta hipótesis, de una doble ruta cultural y genética de afluencia a Escandinavia fue propuesta en estudios anteriores, y estas antiguas gomas de mascar proporcionan una evidencia material de dicha teoría.

Según Emrah Kirdök, de la Universidad de Estocolmo, que realizó los análisis del ADN, el análisis demográfico sugiere que la composición genética de los individuos de Huseby Klev tiene más similitudes con poblaciones occidentales de cazadores-recolectores que con las orientales.

El ADN de estas antiguas piezas masticables tiene un enorme potencial, no sólo para rastrear el origen y el movimiento de los pueblos prehistóricos, sino también para proporcionar información sobre sus relaciones sociales, enfermedades y alimentos, indica Per Persson, del Museo de Historia Cultural de Oslo.


Fuente: Natalija Kashuba, Emrah Kırdök, Hege Damlien, Mikael A. Manninen, Bengt Nordqvist, Per Persson & Anders Götherström, Ancient DNA from mastics solidifies connection between material culture and genetics of mesolithic hunter–gatherers in Scandinavia. Communications Biology, vol.2, Article number: 185 (2019), doi.org/10.1038/s42003-019-0399-1