Un nuevo estudio explica la conservación de las armas de bronce de los Guerreros de Terracota

Foto Datrio en Wikimedia

Cuando se descubrieron los famosos Guerreros de Terracota en tres grandes fosas del mausoleo de Qin Shi Huang, el primer emperador de China, en 1974 llamó la atención de los arqueólogos que las armas de bronce de los soldados se habían conservado perfectamente.

En aquel momento se pensó que habían sido recubiertas de algún tipo de material, que de ser así habría sido la primera tecnología antioxidante conocida, precisamente con el fin de protegerlas de la oxidación y la degradación. Pero resulta que solo era un barniz decorativo y no una técnica de conservación, según un nuevo estudio llevado a cabo por investigadores de la UCL (University College London) y el Museo de los Guerreros de Terracota.

Distribución del mausoleo / foto ImpressiveMagazine

El estudio, publicado en Scientific Reports, revela que la composición química y las características del suelo circundante, más que el cromado de las armas, pueden ser responsables de la conservación de éstas.

Según el autor principal del estudio, el profesor Marcos Martinón-Torres, los guerreros de terracota y la mayoría de los materiales orgánicos del mausoleo fueron cubiertos con capas protectoras de laca antes de ser pintados con pigmentos, pero curiosamente no las armas de bronce.

Las miles de figuras de tamaño natural de los guerreros de terracota estaban provistos de armas de bronce completamente funcionales: docenas de lanzas, ganchos, espadas, ballestas y hasta 40.000 puntas de flecha se han podido recuperar hasta ahora. Los componentes orgánicos originales de las armas, como mangos de madera, carcajes y vainas, se deterioraron y perdieron a lo largo de los años, pero el bronce sigue estando en perfectas condiciones.

Detalle de una de las espadas de bronce de los Guerreros de Terracota / foto Zhao Zhen

Eso unido a que en un principio se detectaron restos de cromo en la superficie de las armas, dio lugar a la creencia de que los artesanos del emperador habían inventado un recubrimiento anticorrosivo, una técnica que solo se patentó a comienzos del siglo XX y que sigue utilizándose en la actualidad.

El nuevo estudio demuestra que ese cromo encontrado en la superficie del bronce no es más que contaminación presente en el barniz de los objetos adyacentes, y no el resultado de aplicar una tecnología revolucionaria y novedosa.

Los investigadores explican la conservación de las armas gracias al pH moderadamente alcalino, el pequeño tamaño de las partículas y el bajo contenido orgánico del suelo circundante. En este sentido el coautor del estudio Xiuzhen Li dijo: Algunas armas de bronce, en particular espadas, lanzas y alambradas, exhiben superficies brillantes casi prístinas y hojas afiladas después de 2.000 años. La composición del bronce, de alto contenido en estaño, la técnica del temple y la naturaleza del suelo, explican en cierta medida su notable conservación.

Espada de bronce / foto Zhao Zhen

Del análisis de cientos de estas armas los investigadores encontraron que precisamente las mejor conservadas son las que no tienen ni rastro de cromo en su superficie. Además realizaron un experimento, enterrando algunos objetos de bronce en el suelo del mausoleo y otros en suelo británico. Los bronces enterrados en el suelo del mausoleo permanecieron intactos y prístinos después de cuatro meses de temperatura y humedad extremas, mientras que los enterrados en Gran Bretaña presentaban severas muestras de corrosión.

Recordemos que ya hablamos aquí anteriormente sobre el Mausoleo de Qin Shi Huang, cuya cámara principal jamás ha sido abierta y en cuyo interior puede haber grandes cantidades de mercurio, que pueden haberse filtrado al suelo circundante.


Fuente: Surface chromium on Terracotta Army bronze weapons is neither an ancient anti-rust treatment nor the reason for their good preservation, Marcos Martinón-Torres, Xiuzhen Li. Scientific Reportsvolume 9, Article number: 5289 (2019)