Los asentamientos humanos en la Amazonia son mucho más antiguos de lo que se pensaba, según un nuevo estudio

Llanos de Moxos / foto Sam Beebe en Wikimedia Commons

Los seres humanos se establecieron en el suroeste de la Amazonía e incluso experimentaron con la agricultura mucho antes de lo que se pensaba, según un equipo internacional de investigadores.

Hace mucho tiempo que se sabe que sociedades complejas surgieron en Llanos de Moxos, en el suroeste de la Amazonía boliviana, hace unos 2.500 años, pero nuevas evidencias sugieren que los humanos se establecieron por primera vez en la región hace 10.000 años, durante el primer período del Holoceno.

Llanos de Moxos, también conocido como Llanura beniana, es una extensión de 126.100 kilómetros cuadrados situada en las tierras bajas del norte boliviano, formada por grandes áreas de pastos naturales y bosque húmedo. Los hallazgos arqueológicos revelaron presencia humana de gran antigüedad, así como restos de estructuras agrícolas que estuvieron en uso entre 2500 y 1450 a.C., algunas con un volumen mayor que las pirámides de Guiza, lo que ha suscitado debate sobre cómo pudieron construirse.

Según José Capriles, profesor adjunto de antropología y uno de los autores del estudio estos grupos de personas eran cazadores recolectores; sin embargo, nuestros datos muestran que estaban comenzando a agotar sus recursos locales y a establecer comportamientos territoriales, lo que tal vez los llevó a domesticar plantas como las batatas, la yuca, el maní y el chile como una forma de conseguir alimentos.

Localización de Llanos de Moxos y los lugares excavados / foto José M.Capriles

El equipo arqueológico realizó su estudio en tres islas forestales, Isla del Tesoro, La Chacra y San Pablo, dentro de la sabana estacionalmente inundada de los Llanos de Moxos. Estas islas están elevadas por encima de la sabana circundante, por lo que no se inundan durante la temporada de lluvias y los investigadores opinan que la gente usaba estos sitios recurrentemente como campamentos estacionales durante largas temporadas cuando la mayoría de los Llanos de Moxos quedaba bajo el agua.

Las excavaciones del equipo revelaron restos humanos que habían sido intencionalmente enterrados de una manera diferente a la de los típicos cazadores recolectores y que, en cambio, se asemejaban más a comportamientos de sociedades complejas, caracterizadas por la jerarquía política y la producción de alimentos. Los resultados del estudio se publicaron en Science Advances.

Si se tratara de cazadores recolectores altamente móviles, no se esperaría que enterraran a sus muertos en lugares específicos, sino que los dejarían dondequiera que murieran, señaló Capriles, indicando además que es raro encontrar restos humanos o incluso arqueológicos anteriores al uso de la cerámica cocida en la región.

Según Umberto Lombardo, científico de la Universidad de Berna, cuando los investigadores publicaron por primera vez su descubrimiento de estos sitios arqueológicos en 2013, tuvieron que basar sus conclusiones en pruebas indirectas, en su mayoría análisis geoquímicos, más que en pruebas directas como artefactos.

Debido a la falta de evidencia directa, muchos arqueólogos se mostraron escépticos, no creían que esas islas forestales fueran los primeros sitios arqueológicos del Holoceno. El presente estudio proporciona pruebas sólidas y definitivas del origen antropocéntrico de estos lugares, el descubrimiento de enterramientos humanos en el Holoceno temprano.

Restos fosilizados encontrados en Llanos de Moxos / foto José M.Capriles

Los restos humanos de estas islas forestales se conservaron a pesar de las malas condiciones porque estaban mezclados con montones de fragmentos de conchas, huesos de animales y otros restos orgánicos. Con el tiempo, el agua disolvió el carbonato de calcio de las conchas y esos carbonatos precipitaron sobre los huesos, fosilizándolos.

Debido a que los huesos humanos estaban fosilizados, el equipo no pudo datarlos directamente usando la datación por radiocarbono. En su lugar dataron el carbón vegetal y las conchas como una aproximación para estimar el rango de tiempo en que los sitios estuvieron habitados.

Según Capriles, existe una brecha entre los individuos que su equipo estudió y que vivieron en las islas forestales hace entre 10.000 y 4.000 años y el surgimiento de sociedades complejas, que comenzó hace unos 2.500 años. Por ello, la pregunta que se hacen los investigadores es si los restos encontrados corresponden a los predecesores directos de éstos o por el contrario existe una ruptura.


Fuente: Persistent Early to Middle Holocene tropical foraging in southwestern Amazonia, José M.Capriles et al. Science Advances Vol.5, no.4, DOI: 10.1126/sciadv.aav5449.