Encuentran en Belice un vaso de cerámica con uno de los textos precolombinos más largos de América Central

Fragmento del vaso antes de ser reconstruido / foto Baylor University

El descubrimiento de los fragmentos de un vaso de cerámica pintado, que contiene uno de los textos jeroglíficos más largos descubiertos en América Central, ofrece nuevas pistas sobre la misteriosa desaparición de la antigua civilización maya, según los investigadores de la Universidad de Baylor que llevaron a cabo las excavaciones.

Baking Pot, Belice / foto Baylor University

El vaso, encontrado en una esquina cerca de la entrada del palacio real junto a otros artefactos asociados con el abandono del complejo, en el sitio maya de Baking Pot en Belice (al noroeste de la ciudad de San Ignacio), fue descubierto en excavaciones dirigidas por Julie Hoggarth, profesora asistente de antropología en el Baylor’s College of Arts & Sciences.

Tras la reconstrucción de los 82 fragmentos (más del 60 por ciento del vaso original) se ha podido leer el texto, que incluye una dedicatoria del año 812 d.C. realizada por Komkom (el propietario del vaso). En él se cuenta, mediante jeroglíficos, la agitación política, las alianzas, guerras, rituales y la genealogía de los gobernantes mayas, de los que se dice era reyes piadosos.

El vaso ya reconstruido / foto Baylor University

El vaso mide unos 23 centímetros y, originalmente, habría tenido 202 bloques de jeroglíficos, lo que lo convertiría en el texto precolombino más largo descubierto en Belice y en uno de los 10 textos más largos del Período Clásico (250-1000 d.C.) jamás encontrados en el área de los mayas. Se utilizaba para beber y fue encontrado en un depósito ritual que se había recubierto de caliza procedente de los edificios adyacentes derrumbados.

Cualquiera que fuera la razón por la que los mayas abandonaron Baking Pot, destruyeron cerámica, instrumentos musicales y otros objetos como parte de un ritual de abandono.

Entre otros hallazgos aparecieron también espadas, colgantes, tinteros, fragmentos de flautas y huesos humanos.

Fuente: Baylor University