La Gran Presa de Marib, una de las maravillas de la ingeniería de la Antigüedad

La Gran Presa de Marib / foto H. Grobe en Wikimedia Commons

Yemen es un país relativamente fértil, fruto de su situación a orillas del mar y su clima húmedo. Tiene valles y montañas al oeste, con alturas que superan los 3.500 metros, pero también mesetas desérticas al este. Aquí se ubica el Rub al-Jali, considerado el mayor desierto de arena del mundo.

Desde tiempos muy antiguos los habitantes de la región desarrollaron un sistema de gestión del agua mediante presas. Desde la costa del Mar Rojo hasta los límites del Rub al-Jali se pueden encontrar hoy las ruinas de numerosas de ellas, pequeñas y grandes, hechas de barro o de piedra.

Vista frontal de la presa de Marib / foto Iurii Kazakov – Shutterstock

Una de estas antiguas presas es la Gran Presa de Marib. Sus ruinas están muy cerca de otra moderna, en las proximidades de la ciudad del mismo nombre, antigua capital del Reino de Saba, y en el valle del río Dhana en las colinas Balaq.

Con sus 14 metros de altura y más de medio kilómetro (650 metros) de longitud, está considerada una de las maravillas de la ingeniería de la Antigüedad. Es obra de los sabeos, un pueblo semítico que fundó el reino hacia el siglo XII a.C. y controlaba el comercio de especias en Arabia y Abisinia. La presa se levantó en el siglo VIII a.C. (según una inscripción fechada en tiempos de Yatha’Amar Watar I, que reinó entre 760–740 a.C.) en el lugar donde ya existía una estructura anterior, del 2000 a.C., según los últimos hallazgos arqueológicos.

Una de las inscripciones en la presa / foto Nabatea

El geógrafo Yaqut al-Hamawi, musulmán sirio de origen griego que vivió a caballo de los siglos XII y XIII, la describió así:

Está entre tres montañas, y las aguas de lluvia fluyen todas hacia el mismo lugar, y por eso el agua sólo descarga en una dirección; y los antiguos bloquearon ese lugar con rocas duras y plomo. El agua de los manantiales se acumula allí, así como el agua de las crecidas, que se acumula detrás de la presa como si fuera un mar. Siempre que querían podían regar sus cultivos con ella, simplemente sacando toda el agua que necesitaban de las compuertas de las esclusas; una vez que habían usado lo suficiente, volvían a cerrar las compuertas a su antojo.

Yaqut al-Hamawi, Mu’jam al-Buldan (1228)

La obra original tenía 4 metros de altura y estaba realizada a base de tierra compactada, con un aliviadero y esclusas en su extremo norte. Hacia el año 500 a.C. una reforma elevó su altura hasta los 7 metros y reforzó la cara interior con un recubrimiento de piedra.

Hacia el 145 a.C. la presa sufrió una rotura, que algunos investigadores creen es la misma que causó la inundación del Arim mencionada en el Corán, causando una gran devastación y la emigración masiva de personas a tierras del entorno.

Imagen aérea de la presa / foto B.Vogt, KAAK, DAI

El vecino reino himyarita tomó el control de la presa hacia 115 a.C. (llegaría a conquistar todo el reino de Saba hacia 280 d.C.) y emprendería obras que, durante cuatro siglos y medio (hasta 325 d.C.) aumentaron su altura hasta los 14 metros, además de añadir cinco canales de desagüe, dos esclusas reforzadas con mampostería, un estanque de decantación y un canal de 1 kilómetro de longitud que finalizaba en un tanque de distribución. Todo ello permitió el riego de un área de 100 kilómetros cuadrados.

Se sabe, por las inscripciones encontradas en la propia presa, que fue reparada al menos dos veces antes de la llegada del Islam. La primera vez en el año 450 y la segunda en 543. Las inscripciones detallan tanto los costes como el número de trabajadores que participaron en las obras.

Imagen de la presa de Marib desde otro extremo / foto travelview – Shutterstock

El desastre final sucedió en 570–575 d.C. La presa se rompió de nuevo provocando una gran inundación, tanto que incluso la recoge de nuevo el Corán, y nunca más se reparó:

Había en el lugar donde moraba la tribu de los Saba una señal, dos jardines uno a la derecha y otro a la izquierda. [Se les dijo]: ’Comed de lo dispuesto por vuestro Señor y dadle las gracias. Tenéis una buena tierra, y un Señor que perdona. Pero se negaron, por lo que enviamos sobre ellos la inundación de la presa, y reemplazamos sus dos jardines con jardines de fruta amarga, tamariscos y algún azufaifo.

El Corán 34:15–17

Por desgracia las ruinas de la Gran Presa de Marib resultaron severamente dañadas en un ataque aéreo de Arabia Saudita el 31 de mayo de 2015.

Fuentes: The Marib Dam (Nabatea) / Aramco World / The Great Marib Dam – the eighth wonder of the world / New Developments in Dam Engineering (Martin Wieland, Qingwen Ren, John S.Y. Tan, eds.) / Inam’s Water World / Wikipedia.