La fundación que investigaba la forma de evitar la gravedad, cuyo premio de ensayo ganaron Stephen Hawking y cinco Nobel de física

Foto Hub History

Un niño que ve cómo su hermana se ahoga en un río de Massachusetts y llega a la conclusión de que la culpable de todo es la gravedad: ella era incapaz de luchar contra la gravedad, que subió y la agarró como un dragón y se la llevó al fondo, escribió. Que ya adulto estudia en el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), crea una fundación para el desarrollo del blindaje gravitacional, y funda universidades, entre otras cosas asombrosas, parece el argumento de alguna película de ciencia-ficción.

Pero todo lo contrario, el niño en cuestión se llamaba Roger Ward Babson y además se convertiría en un exitoso inversor financiero gracias a Isaac Newton (más adelante veremos por qué) y se presentaría a las elecciones presidenciales en 1940, perdiendo frente a Franklin D. Roosevelt.

Había nacido un 6 de julio de 1875 en Gloucester, Massachusetts. Realizó sus estudios de ingeniería, como dijimos, en el MIT (donde convenció al decano para incluir un curso de ingeniería de mercado, que todavía existe) y comenzó a trabajar como asesor para empresas de inversión. Se casó por primera vez en 1900 a la edad de 25 años, y en 1904 fundó su propia empresa, The Office of Roger Babson. A lo largo de los años cambiaría de nombre varias veces, pero todavía hoy sigue en manos de su familia, con el nombre Babson-United Inc.

Su éxito como inversor lo debió a sus poco ortodoxas ideas sobre los ciclos del mercado. Creía que la gravedad, y las leyes de acción y reacción de Newton, podían emplearse para explicar las fluctuaciones de los precios de las acciones. Parece absurdo y pseudo-científico, pero le funcionó. Fue director de varias empresas y escribió más de 40 libros sobre economía y cientos de artículos en revistas especializadas y periódicos, donde detallaba sus teorías y proporcionaba consejos, entre ellos sus 10 mandamientos para el inversor:

  1. Mantener separados especulación e inversiones
  2. No dejarse engañar por un nombre
  3. Desconfiar de las promociones
  4. Prestar la debida atención a la capacidad del mercado
  5. No comprar sin tener información adecuada
  6. Protegerse mediante la diversificación
  7. No diversificar comprando diferentes valores de la misma empresa
  8. Las pequeñas empresas deben ser estudiadas escrupulosamente
  9. Comprar con adecuada garantía, no buscar la super abundancia
  10. Elegir a tu broker y comprar directamente, sin margen
La Bolsa de Nueva York el día del crac / foto dominio público en Wikimedia Commons

Coincidencia o clarividencia, el 5 de septiembre de 1929, tal y como cuenta John Kenneth Galbraith en El crash de 1929, Babson anunció que tarde o temprano llegará una crisis, y será terrible, las fábricas cerrarán, la gente se quedará sin trabajo y el resultado será una seria depresión financiera. Apenas un mes después, el 24 de octubre de ese año, la bolsa de Nueva York sufría la mayor caída de su historia, dando comienzo la Gran Depresión.

Durante la crisis, Babson, que ya era millonario, protagonizó otra singular iniciativa. Cerca de su localidad natal de Gloucester había (hay todavía) un antiguo asentamiento abandonado llamado Dogtown, que su abuelo había incluido en un libro de historia del condado.

Una de las inscripciones de Babson en Dogtown / foto Shotinthedark en Wikimedia Commons

Babson realizó un mapa del lugar, numerando los restos del poblado en correspondencia con los nombres asignados en el libro de su abuelo. Al mismo tiempo contrató a varios canteros, parece ser que unos 35, todos o casi todos emigrantes finlandeses que se habían quedado en el paro, para tallar inscripciones de palabras y frases inspiradoras en rocas del bosque, ayudándoles así a sobrellevar la crisis.

Hoy la zona es un lugar turístico de senderos, donde el principal atractivo es la búsqueda de las 26 inscripciones de Babson, algunas a la vista pero otras semiocultas en lugares rebuscados.

Otra de las inscripciones de Dogtown / foto Shotinthedark en Wikimedia Commons

Para 1940 Roger se metió incluso en política, presentándose a las elecciones presidenciales como candidato del Partido de la Prohibición. Efectivamente, se trataba (se trata, porque todavía existe) del partido que había logrado colar la 18ª enmienda a la constitución estadounidense en 1919, prohibiendo la producción, venta, transporte, importación y exportación de alcohol. Lo que se llamó la Ley Seca, que duró hasta 1933 y que aprovecharon individuos como Al Capone para hacer sus negocios.

Por desgracia para él no solo perdió las elecciones, que aquel año ganó el demócrata Franklin D. Roosevelt, sino que quedó en cuarto lugar siendo superado también por el candidato republicano y el socialista.

Desengañado de la política, se centró en la ciencia, como él mismo afirmó, a raíz de la experiencia traumática de su infancia que comentamos al principio. Así, en 1948 creó la Fundación para la Investigación de la Gravedad (Gravity Research Foundation). Según Thomas Valone en su libro Electrogravitics Systems, Babson era buen amigo de Thomas Edison y fue éste quien le sugirió la creación de la fundación.

El objetivo era desarrollar formas de implementar el blindaje gravitacional, esto es, aislar un objeto de la influencia de la gravedad haciendo que prácticamente no tuviera peso. Algo que la comunidad científica considera que no es posible y que va contra las teorías de Newton y contra la relatividad general. No obstante se han realizado varios experimentos, uno de los últimos en 1999, todos ellos sin éxito.

Monumento en New Boston a Roger Babson y su activa investigación de la antigravedad y un aislante parcial de gravedad / foto DavidWBrooks en Wikimedia Commons

El concepto de blindaje gravitacional o protección contra la gravedad sí que es frecuente en la ciencia-ficción, y de hecho uno de los primeros en utilizarlo fue H.G. Wells en su novela de 1901 Los primeros hombres en la Luna, donde se emplea una sustancia llamada Cavorita que produce precisamente ese efecto.

Babson estableció las instalaciones de la fundación en el pequeño pueblo de New Boston (New Hampshire), un lugar que eligió por estar lo suficientemente lejos de cualquier gran ciudad como para sobrevivir a un ataque nuclear. Pronto se dio por vencido en su búsqueda de la anti-gravedad y se dedicó a patrocinar investigaciones de científicos para tratar de entender la gravedad en lugar de bloquearla.

Estableció un premio anual de 4.000 dólares para estos ensayos, que llegaron a ganar hasta cinco investigadores que luego conseguirían el Premio Nobel de Física: George Smoot (Premio Nobel en 2006), Julian Shwinger (Nobel en 1965), Martin Perl (Nobel en 1995), Gerard ’t Hooft (Nobel en 1999) y Frank Wilczek (Nobel en 2004). Es más, Stephen Hawking ganó el premio en 1971, y Roger Penrose en 1975.

La fundación también organizaba seminarios y conferencias, pero todo se paralizó a la muerte de Babson en 1967. No obstante, el premio de ensayo sigue siendo otorgado cada año.

El monumento conmemorativo de la Universidad Emory / foto dominio público en Wikimedia Commons

En la década de 1960 Babson financió becas en varias universidades, las cuales iban acompañadas de la instalación en los campus de monumentos conmemorativos de la fundación. Cada uno lleva una frase inspiradora para los estudiantes, en relación, evidentemente, a la gravedad. Por ejemplo, la de la Universidad Emory dice: para recordar a los estudiantes las bendiciones que se obtienen cuando la ciencia determina lo que es la gravedad, cómo funciona, y cómo se puede controlar.

Roger Babson murió el 5 de marzo de 1967 a la edad de 91 años, dejando una herencia equivalente a 60 millones de dólares actuales. Está enterrado en Babson College, Wellesley Hills, Massachusetts.

Fuentes: Gravity Research Foundation (Web Oficial) / Babson Historical Association / The Great Crash 1929 (John Kenneth Galbraith) / Gravity’s Shadow (Harry Collins) / Electrogravitics Systems (Thomas Valone) / The Dacrons – Dogtown / Wikipedia.