El extraño y controvertido ‘hechicero’ prehistórico de la Gruta de Trois Frères

Los hermanos Bégouen en la gruta (arriba en el centro está el ‘Hechicero’) / foto Field Museum of Natural History, Chicago

Muy cerca de la localidad francesa de Montesquieu-Avantés, en la región de Midi-Pyrénées, y de la cueva Tuc d’Audoubert de la que ya reseñamos en otro artículo sus fantásticos bisontes de arcilla prehistóricos, está la gruta de Trois Frères (Tres Hermanos).

Ambas forman parte de un sistema subterráneo de tres cavernas formadas por el río Volp (la tercera es la gruta Enlène), siendo la de Trois Frères, de 430 metros de profundidad, la que presenta un conjunto más rico de arte parietal consistente en pinturas y grabados del período Magdaleniense (17000–10000 a.C.).

Esquema de la cueva Trois Fréres / foto Association Louis Bégouën

Fue descubierta por los tres hijos del conde Henri Bégouen (Max, Jacques y Louis, además de dos amigos) en 1914 (de ahí su nombre), quienes dos años antes habían encontrado también la de Tuc d’Audoubert. Y como ésta, fue estudiada por el arqueólogo y clérigo Henri Breuil, pionero de la investigación del arte paleolítico y primer catedrático de prehistoria en el Collège de France, entre 1920 y 1938.

Breuil identificó entre las pinturas y grabados de la cueva algunas de las representaciones más singulares y significativas del arte paleolítico. En primer lugar, hasta siete figuras antropomorfas o teriántropas (mitad humano-animal). Además, en un fragmento de hueso de bisonte, encontró la imagen de un saltamontes, hoy considerada la primera representación de un insecto conocida. A eso hay que sumar varios grabados de animales como leones, búhos y bisontes, un caballo recubierto de símbolos claviformes, y un extraño oso atravesado por una especie de lanza vomitando sangre.

Superposición de algunos de los dibujos de Breuil sobre uno de los paneles del Santuario / foto Association Louis Bégouën

Breuil realizó dibujos de todo ello, que se popularizaron en todo el mundo gracias a la gran difusión de sus publicaciones. Un estudio más detallado, acompañado de cientos de dibujos, se publicó en 1958 a cargo del propio Breuil y de Bégouen. Y en 1967 se realizó el primer estudio fotográfico. En total se contabilizan unas 350 figuras: 84 caballos, 170 bisontes, 20 íbices, 40 renos, 8 osos, 6 felinos, 2 mamuts, 1 rinoceronte, 6 aves, 7 figuras antropomorfas, 5 impresiones de manos, y numerosos símbolos y signos abstractos.

De todas las representaciones, la que nos interesa aquí es la denominada El Hechicero. Se encuentra en una de las pequeñas cavidades interiores conocida como el santuario, cuyas paredes están recubiertas de unos 280 (la cavidad que más contiene de todas) dibujos y grabados superpuestos de renos, bisontes, caballos, cabras, osos, mamuts y figuras antropomorfas. Sobre ellas, a unos 4 metros de altura desde la base de la cueva y dominando todo el conjunto, aparece el Hechicero.

Representa a una figura humana, pero con rasgos de otros animales, aunque sus características siguen siendo controvertidas. Veamos por qué.

El ‘Hechicero’ dibujado por Breuil / foto Henri Breuil

Breuil lo estudió y dibujó durante sus primeras investigaciones en la década de 1920, y su publicación lo convirtió enseguida en uno de los más famosos ejemplos del arte prehistórico europeo. En su detallado dibujo representó a un ser antropomorfo, con piernas humanas, patas de oso, cola de caballo, astas de ciervo, barba de bisonte y ojos de búho.

Pronto comenzaron a surgir hipótesis sobre su significado. Algunos quisieron ver en él a un hechicero practicando alguna especie de ritual (de ahí el nombre que se le dio), otros a un chamán (el propio Breuil estaba convencido de esto), un espíritu e incluso una divinidad. Algo completamente inaudito en el arte mural paleolítico.

El problema es que las fotografías modernas muestran una figura bastante diferente. No hay ni rastro de las astas, y el resto del Hechicero apenas se parece al dibujo de Breuil salvo en la silueta. Algunos historiadores creen que Breuil pudo confundir algunas grietas y marcas naturales de la roca, tomándolas por partes de la figura, mientras que otros opinan que son marcas grabadas intencionadamente y que forman parte del conjunto junto con la pintura, pero son tan finas que no se aprecian en las fotografías, debido a la deficiente luz.

A la izquierda el dibujo de Breuil, a la derecha foto moderna del ‘Hechicero’ / foto Breuil – Europreat.net

Por ejemplo, Jean Clottes, uno de los más destacados prehistoriadores franceses afirma, sin ninguna duda, que el dibujo de Breuil es correcto, y apunta que él mismo ha podido comprobarlo in situ en la gruta unas 20 veces:

El dibujo de Breuil es bastante honesto y admitido por todos los especialistas que han visto al llamado Hechicero en la cueva (lo he visto yo mismo quizás 20 veces a lo largo de los años y puedo asegurar que está muy bien conservado y es genuino

Jean Clottes, Cave Art (Phaidon) p.129

En lo que prácticamente todos los investigadores están de acuerdo es en que el Hechicero de Trois Frères es una figura clave para la comprensión del arte parietal prehistórico, y que debió ser un objeto de culto de gran importancia para la comunidad que utilizaba la gruta.

Fuentes: Cavernes du Volp (Sitio Oficial) / Don’s Maps / Trois Freres Cave / The Gates of the year / Beachcombing’s Bizarre History Blog / Wikipedia.