Sutra del Diamante, el libro impreso y fechado más antiguo, anterior a la imprenta

Aunque fue escrito siglos antes, la primera edición impresa conservada del Sutra del Diamante está datada en el año 868 d.C, por lo que se trataría del libro impreso (anterior a la imprenta de Gutenberg) más antiguo que se conoce. Así pues, contemporáneo de Alfredo el Grande, del Gran ejército Pagano con que los vikingos invadieron Inglaterra y del Emirato de Córdoba, por reseñar sólo algunos hechos y personajes. Veamos algo más sobre esta curiosa obra.

¿Por qué se llama Sutra del Diamante? En realidad, su nombre original en sánscrito es Vajracchedikā Prajñāpāramitā Sūtra (La perfección del texto de la sabiduría que corta como un rayo) y hace referencia al vajra, el arma fabricada por el dios Vishua Karma para su colega divino Indra con una columna vertebral del sabio teriomorfo Dadichi; los Puranas hindúes la describen como dos rayos cruzados y, de hecho, vajra es un término que significa tanto rayo como diamante, empleándose como sinónimo de poder.

Un vajra tibetano datado entre los siglos XVIII y XIX/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Por otra parte, un sutra es un sermón que expone una serie de enseñanzas para alcanzar la realización espiritual. Lo usan tanto budistas como hindúes y, en cierta forma, guardan cierto parecido con las parábolas cristianas o algunos textos religiosos de la Biblia. El caso que nos ocupa corresponde al Mahāyāna, que es una de las tres grandes ramas del budismo, originado probablemente en la India del siglo I d.C. Pertenece, además, al género denominado Prajñāpāramitā sutras (Perfección de la Sabiduría), junto a otros sutras muy famosos como el del Loto, el del Corazón y el de la Guirnalda.

El del Diamante también es conocido como Triśatikā Prajñāpāramitā Sūtra, traducible por Las trescientas líneas de perfección de la visión sutra. La razón es obvia: el texto ocupa aproximadamente esa extensión, aunque será diferente en las diversas traducciones. Y es que desde su redacción en una fecha inconcreta, probablemente entre los siglos II y V d.C, ha sido pasado a otras lenguas. La primera fue al chino hacia el 401, a cargo del prolífico traductor Kumārajīva, un monje de Cachemira que estuvo dieciséis años preso de los chinos, aprovechando para aprender el idioma y trasladar a él los textos budistas.

Estatua de Kumārajīva/Imagen: Yoshi Canopus en Wikimedia Commons

La versión de Kumārajīva era más bien libre porque tenía finalidad pedagógica pero ello no impidió que fuera muy valorada, hasta el punto de llegar a ser la más utilizada en China, por encima de otras traducciones posteriores como las de Bodhirudi (509 d.C), Paramārtha (558), las dos de Dharmagupta (590 y 616), las dos de Xuanzang (648 y 660-63) y la de Yijing (703). Más aún, es la del ejemplar más antiguo que conservamos hoy en día, el rollo de Dunhuang (del que hablaremos más adelante), aunque éste sea varios cientos de años posterior.

Después se tradujo también al japonés, coreano, mongol, vietnamita y tibetano, todos ellos países asiáticos donde la tradición Mahāyāna era importante. A menudo se completaban o ampliaban con apostillas, caso de las realizadas por dos prestigiosos monjes hermanos, Asanga y Vasubandhu, fundadores de la escuela filosófica Yongacara, que escribieron comentarios sobre el Sutra del Diamante en su tratado Mahayanasamparigraha, en el siglo IV. O de sabios chinos como Sengzhao, Xie Lingyun, Zhiyi, Jizang, Kuiji y Zongmi, que entre todos sumaron más de ochenta textos (de los que únicamente se conserva una treintena).

Colofón del Sutra del Diamante indicando la fecha y a qué público va dirigido/Imagen: International Dunhuang Project en Wikimedia Commons

Esa atracción por la obra se debió a que originó toda una corriente literario-religiosa en torno suyo, especialmente en la China de finales de la dinastía Tang, cuando copiar y recitar sus páginas se convirtió en una herramienta devocional habitual a la que se atribuían propiedades milagrosas. En ese sentido, hay noticias de casos concretos de su utilidad mística; por ejemplo, las visiones que tuvo Huineng, sexto y último patriarca del Zen (638-713), mientras lo recitaba, dejando su trabajo de leñador para convertirse en monje y plasmar su experiencia en una obra titulada Exégesis del Sutra del Diamante.

Todo esto demuestra que en aquella época el Sutra del Diamante era una obra muy célebre. Tanto que se han hallado ejemplares en sitios bastante alejados, como Bamiyán (Afganistán), donde entre las ruinas del monasterio Mahāsāṃghika-Lokottaravāda aparecieron fragmentos manuscritos de varios sutras, incluido el del Diamante, presuntamente llevados en persona por el anteriormente citado Xuanzang. Ayudaba a esa difusión el hecho de que fuera relativamente corto, lo que facilitaba su memorización.

Una edición de bolsillo del Sutra del Diamanate/Imagen: Wikimedia Commons

El sutra empieza con una fórmula habitual “Evaṃ mayā śrutam…” (Así he oído…) y sigue con un diálogo entre Buda y un viejo monje llamado Subhuti durante el descanso que hacen tras su paseo diario en busca de comida. El esquema es de preguntas y respuestas sobre cuatro temas fundamentales -según definió el monje Hsing Yun ya en el siglo XX- como el anatta (insustancialidad del alma), la liberación de seres sin noción de sí mismos, la vida sin apego a lo material y el cultivo de uno mismo. En suma, un tratado sobre la existencia, la percepción y la compasión, a través de, entre otras cosas, la liberación de ideas preconcebidas.

En cuanto a lo que decíamos al principio sobre que el Sutra del Diamante es el libro impreso más antiguo que conocemos, su descubrimiento tuvo lugar en el medio millar de templos que forman las Cuevas de Mogao, en Dunhuang (norte de China, en pleno desierto de Gobi), junto a otros documentos que fueron bautizados genéricamente como Manuscritos de Dunhuang. Los descubrió en 1907 Sir Marc Aurel Stein, un húngaro nacionalizado británico que, acorde a sus tiempos, era explorador, arqueólogo, etnógrafo, geógrafo y lingüista, pudiendo sintetizarse todo esto en su especialidad, la sinología.

Sir Aurel Stein/Imagen: Thompson, The Grosvenor Studios, en Wikimedia Commons

Aurel encontró las grutas, a las que también se conoce como De los Mil Budas, gracias al monje custodio de éstas, el taoísta Wang Yuanlu, que le había vendido algunos libros hallados allí siete años antes. El francés Paul Pelliot también colaboró cartografiando el sitio y documentando minuciosamente todo, tanto por escrito como en fotos y dibujos, transcribiendo los murales que decoraban las paredes, etc. Entre el material recogido había miles de textos en varias lenguas, entre ellos los Sutras de Jesús, que ya comentamos en otro artículo.

Otra de las piezas más valiosas era el Sutra del Diamante, por ser el impreso más antiguo del que hay noticia, realizado con un sistema de placas de madera. Para ser exactos, no es el primer ejemplo de impresión por ese método que se conserva pero sí el que lleva fecha concreta especificada: 11 de mayo del 868. Es un manuscrito en forma de rollo de algo más de cuatro metros de longitud que también se adelantó en otra cosa, el ser un trabajo de creación concebido para el gran público, tal como indica su colofón o nota final:

“Hecho de forma gratuita para la distribución universal gratuita por Wang Jie en nombre de sus dos padres el 13 de la cuarta luna del noveno año de Xiantong”.

Fachada de uno de los templos de las Cuevas de Mogao/Imagen: Zhanghugang en Wikimedia Commons

Los Manuscritos de Dunhuang se repartieron entre varias instituciones como la Bibliothèque Nationale de France, la Biblioteca Nacional de China (Pekín) y la British Library; en esta última se conserva el Sutra del Diamante. En 2010 fue sometido a una cuidadosa restauración y digitalización, lo que permite que cualquiera pueda consultarlo online íntegramente.

Fuentes: Vajracchedikā Prajñāpāramitā Sūtra (traducción de Taishō Tripiṭaka)/Manual de budismo zen (Daisetz Teitaro Suzuki)/The Diamond Sūtra in Chinese Culture (Venerable Yong You)/The Diamond Sutra and The Sutra of Hui-neng (A.F. Price y Wong Mou-lam, trads; W.Y. Evans-Wentz y Christmas Humphreys, intro)/The Diamond Sutra (traducción y comentarios de Red Pine)/Journeys on the Silk Road. A desert explorer, Buddha’s secret library, and the unearthing of the world’s oldest printed book (Joyce Morgan y Conrad Walters)/Wikipedia