La Batalla del Monte Badon, primera referencia documental al rey Arturo

Por muchas novelas y películas que hayan tratado su figura, unas en tono fantástico, otras más realista, resulta muy difícil establecer el grado de historicidad del rey Arturo. Unos historiadores lo consideran más mito que otra cosa mientras que otros creen ver una serie de personajes auténticos que pudieron inspirar esa leyenda. En lo que sí parece haber acuerdo es en que la primera mención y base de todo, es la Batalla del Monte Badon, librada a caballo entre los siglos V y VI d.C.

Hay varios nombres de referencia cuando se plantea la cuestión del rey Arturo. Uno corresponde a un comandante de la caballería sármata del ejército romano destacado en Britania llamado Lucio Artorio Casto, aunque su presencia parece quizá demasiado lejana en el tiempo al situarse en el siglo II d.C. Otro es el rey Riotamo, del que no está claro si era britano o bretón pero que en el año 468 respondió a la llamada del emperador Antemio para unirse a una alianza contra los visigodos de Aquitania, que habían roto su condición de foederati. Y un tercero Artúr mac Áedáin, príncipe britano-romano de Dál Riata (un reino que se extendía aproximadamente entre el oeste de Escocia y el noreste de Irlanda) del siglo VI d.C.

El rey Arturo en una pintura romántica de Charles Ernest Butler/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Pero el más consistente acaso sea Ambrosio Aureliano, cacique céltico-romano que detuvo la invasión anglosajona en el siglo V. Lo hizo, según la tradición, en una batalla decisiva: la del Mons Badonicus, el citado Monte Badon, cuya ubicación ni siquiera se sabe con precisión más allá de que estuviera en Britania. De hecho, la incertidumbre es una constante en esta historia porque también ignoramos la fecha exacta en que se produjo el choque, calculándose que fue entre el año 490 y el 517 d.C.

La fuente documental más importante disponible es De Excidio et Conquestu Britanniae (Sobre la ruina y conquista de Britania), escrita por un clérigo autóctono llamado Gildas y consistente en un sermón en el que condena a sus contemporáneos, tanto en el plano religioso como en el de las costumbres. Gildas presenta a su tierra sumida en el desgobierno y la corrupción desde que se terminó el dominio romano y, aunque sus referencias históricas son vagas porque el tono es sobre todo moralista, se da la afortunada circunstancia de que reseña la Batalla del Monte Badon por coincidir con su nacimiento, en el año 500.

Ambrosio Aureliano visto por José Daniel Cabrera Peña/Imagen: Pinterest

Otras fuentes son la Historia Brittonum (Historia de los britanos), compuesta en el siglo IX por un autor no identificado (se apunta al monje galés Nennio pero no hay consenso) y consistente en una recopilación de cuestiones temáticas diversas, y la Historia Regum Britanniae (Historia de los reyes de Bretaña) que también escribió un clérigo, Godofredo de Monmouth. Ambas obras presentan al rey Arturo como real y constituyen las bases de relatos posteriores, además de aludir a la batalla que tratamos.

Según Gildas, Ambrosio Aureliano -uno de los pocos personajes que identifica por su nombre- se erigió en líder de la resistencia contra los invasores anglosajones, quienes se habían empezado a establecer en la isla. Frente a la visión clásica que se dio de ellos como asaltantes que acabaron violentamente con la cultura autóctona britona, hoy se cree más bien que emigraron en oleadas y, salvo algunos hechos bélicos, en general se quedaron como una élite gobernante que ejerció una aculturación sobre la población local, en un proceso similar al que protagonizaron inicialmente los visigodos o los musulmanes en la Península Ibérica.

Reinos británicos en el siglo VI: britanos (en negro), irlandeses (en azul), pictos (en marrón) y germánicos (en rojo)/Imagen: Briangotts en Wikimedia Commons

Ambrosio Aureliano descendería de familia romana, según se deduce de la descripción de Gildas en el sentido de que su padre “había vestido la púrpura”; ¿era pues un tribuno o incluso un senador? ¿O la alusión cromática se refería a la sangre y habría que interpretarlo como un mártir? Porque además sería cristiano, todo lo cual debió concederle cierto ascendiente sobre sus hombres. Godofredo de Monmouth lo supone hermano de Uther Pendragon, hijos ambos del rey Constantino que tienen que huir perseguidos por un caudillo llamado Vortigern, maldito por haber sido quien invitó a los anglosajones a entrar en Gran Bretaña, en un papel parecido al del don Rodrigo visigodo en Hispania.

El problema es que ese autor debió confundir a dos personajes llamados Ambrosio, del mismo modo que fusionó a Uther y Pendragón, que en realidad serían dos hermanos; gajes de la tradición oral, que por entonces era aún muy importante. Tampoco hay que tomar al pie de la letra esos relatos, trufados siempre de elementos erróneos; por ejemplo, Godofredo de Monmouth atribuye a Ambrosio Aureliano la construcción de Stonehenge como mausoleo suyo y de Uther.

Jinete britano-romano (Richard Hook)/Imagen: Pinterest

Por su parte, Nennio también señala el enfrentamiento entre Ambrosio y Vortigern (duelo religioso, según la mirada de algunos investigadores, que ven en él la polaridad entre catolicismo y pelaganismo), al que derrota convirtiéndose en “rey de reyes de la nación británica”... sólo que no sabemos en qué parte de Britania reinaba. Como se ve -ya lo decíamos antes- todo resulta bastante etéreo y el relato concreto de la Batalla del Monte Badon no es una excepción, pues no sólo se desconoce el lugar y la fecha sino también la cantidad de fuerzas en liza y la identidad de los generales de ambos bandos presentes.

Ya fuera Ambrosio Aureliano o el rey Arturo quien mandaba a los britano-romanos, bien directamente, bien delegando en subordinados, parece ser que sus fuerzas tomaron posiciones en ese monte. Eran cosmopolitas, puesto que las integraban algunas cohortes insulares pero también un contingente de caballería sármata; los sármatas, con sus dracos al viento, eran mercenarios iranios que los romanos reclutaban por su habilidad para luchar montados pero que, a diferencia de sus parientes escitas, combatían como jinetes pesados, con lanza y armadura de escamas, denominándose técnicamente catafractos.

Una visión artística de la batalla/Imagen: Pinterest

Enfrente estaba el ejército de Ælle, el primer rey de los sajones meridionales, fundador del reino de Sussex y cuya existencia, como todo lo demás, es dudosa. Según la Crónica Anglosajona, Ælle desembarcó en el cabo de Selsey Bill procedente de Germania, venció a los britanos y colonizó la región con los suyos convirtiéndose en bretwalda, una especie de primus inter pares de los diferentes monarcas que tenían los grupos anglosajones. Porque la suya no fue la única oleada de forasteros, ya que Britania también sufría embates de anglos, jutos y frisios, aprovechando que Roma se había ido y desatendió la petición de auxilio de los britanos.

La Historia ecclesiastica gentis Anglorum (Historia eclesiástica del pueblo de los anglos) que Beda el Venerable escribió en el 731, y la mencionada Crónica anglosajona son las referencias que tenemos de Ælle por su nombre pero dan poca más información, salvo que no era cristiano y algunas reseñas de batallas. Una de ellas fue la de Monte Badon, de la que Beda dice que fue cuarenta y cuatro años después del primer asentamiento anglosajón en Britania, el cual habría coincidido con los emperadores romanos Marciano y Valentiniano, entre los años 449 y 456, por lo que la contienda tuvo que ser entre el 493 y el 500.

El rey sajón Ælle en una ilustración del siglo XVII/Imagen: dominio público en Wikimedia Commons

Lamentablemente, Beda no dejó un relato de la batalla. Sí lo hizo Gildas, hablando de una “gran matanza” que permitió la “recuperación inesperada de la isla” y otorgó un período de paz de cuatro décadas. Y es que, a despecho de su enorme inferioridad numérica, las fuerzas britanas lograron hacer valer su mejor posicionamiento, protegidas por el monte y el río Avon, para resistir las cargas del enemigo hasta que llegó la caballería sármata por sorpresa atacando el flanco del adversario.

La Historia Brittorum narra que Ælle perdió casi un millar de hombres, la mayoría derribados personalmente por un guerrero llamado Arthur; es la mención más antigua que existe del rey Arturo pero está datada mucho después, en el siglo IX. Gildas no dice nada sobre él pero los expertos opinan que quizá lo consideró innecesario por ser una historia ya muy popular, dando por hecho que todos sabían que fue Arturo quien dirigió a los britanos. También los Annales Cambriae o Anales de Gales (de finales del siglo X) le atribuyen el protagonismo, gracias a que enarbolaba un estandarte con la cruz de Cristo o una imagen de la Virgen.

Arturo enarbolando la imagen de la Virgen (Richard Hook)/Imagen: Pinterest

El Regum Britanniae de Godofredo de Monmouth añade otros nombres que nos son familiares, como el de Merlín -quien predijo que los baños de Badon se volverían venenosos para los anglosajones- o el de la espada Caliburnus (Caliburn, Excalibur) y la lanza Ron, además de reducir el número de víctimas de Arturo a “sólo” la mitad. Lo cierto es que hay multitud de nombres de lugares y batallas vinculados a los mitos artúricos que los estudiosos del tema han intentado identificar y localizar; por supuesto, el Monte Badon es uno de ellos.

Y la lista de candidatos no es corta. Entre otros, figuran Bowden Hill (Linlithgow), Mynydd Baedan (sur de Gales), Badbury Rings (una fortaleza de la Edad del Hierro que hay en Dorset), Solisbury Hill (un punto cercano a la ciudad de Bath sugerido por Godofredo de Mounmoth), Buxton (una colina situada en el entorno de las termas romanas de Derbyshire), Liddington Castle (Wiltshire) y Bardon Hill (Leicestershire). Hoy por hoy sigue siendo un misterio.

Fuentes: De Excidio et Conquestu Britanniae (Gildas)/History of the Britons (Historia Brittonium) (Nennius)/Historia Regum Britanniae (Geoffrey of Mounmouth)/Historia eclesiástica del pueblo de los anglos (Historia ecclesiastica gentis Anglorum) (Beda el Venerable)/Anglo-Saxon Chronicle (edición de Michael Swanton)/Annales Cambriae (edición de John Williams)/King Arthur. The truth behind the legend (Rodney Castleden)/Merlín. Historia y leyenda de la Inglaterra del rey Arturo (Geoffrey Ashe)/The historic king Arthur. Authenticating the celtic hero of post-Roman Britain (Frank E. Reno)/Wikipedia