Encuentran restos de armas y armaduras en una fortaleza del siglo III a.C. en la antigua Bactria

La fortaleza de Uzundara / foto Archaeolog.ru

Investigadores de Rusia y Uzbekistán que trabajan en las excavaciones de la fortaleza de Uzundara encontraron en 2018 restos de un campo de batalla con abundantes objetos. La fortaleza del siglo III a.C., está en la frontera norte de la antigua Bactria, en las montañas de Baysun, y posiblemente formaba parte de un sistema de bastiones que protegían los oasis bactrianos de las incursiones nómadas.

Vista aérea de la fortaleza, en la parte inferior central de la imagen / foto archaeolog.ru

La satrapía de Bactria formaba parte del imperio aqueménida hasta la llegada de Alejandro Magno, y posteriormente a la muerte de éste se incluyó entre los territorios de Seleuco, conformando el reino helenístico más grande de Oriente. Con la debilitación del estado por las campañas militares y las luchas por el poder, Bactria dejó de existir como entidad política en el siglo II a.C., momento en el que los nómadas de habla iraní procedentes del norte, los Saki y Yuadzhi, irrumpen en el país.

Los arqueólogos han datado la construcción en época de Antíoco I Sóter, hijo y sucesor de Seleuco I Nicátor, que reinó entre 281 y 261 a.C. La fortaleza habría estado habitada por unos 150 años. Consistía en un cuadrilátero principal en forma de diamante, con una ciudadela triangular o filacterion, rodeada de grandes muros dobles con una galería interna de nueve metros de anchura, y muros de prolongación fortificados con 13 torres-baluarte rectangulares.

Fragmentos de cascos / foto archaeolog.ru

En el exterior de la fortaleza existía un mercado donde los residentes locales comerciaban con los bienes que necesitaban los soldados de la guarnición. Al este de la misma encontraron un campo de batalla con restos de más de 200 puntas de flecha y dardos, así como restos de cascos y placas de armadura similares a los de la época de Alejandro.

Puntas de flecha y dardos encontrados / foto archaeolog.ru

Además de la armas, se encontraron abundantes restos de cerámica y unas 200 monedas, dracmas de plata y leptones de cobre, que van desde las acuñadas por Antíoco I hasta las de diversos gobernantes del posterior reino Greco-Bactriano.

Fuente: Instituto de Arqueología de la Academia de Ciencias de Rusia.